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La Contra Nº 12.488 · 2 julio 2026, 00:05
Niño de Elche
Niño de Elche, músico, cantaor, poeta:

“El alma de mi abuela se coloca junto a mi cuando canto”

Foto: Mané Espinosa

Tengo 41 años. Nací en Elx y vivo en Madrid. Soy artista: canto, escribo, hago música, radio, audiovisuales, performances... Estoy soltero, sin hijos. ¿ Política? Anarquista-liberal. ¿ Creencias? Sentido religioso.

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Actualizado hace 35 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01Soy exflamenco, no me inmovilizo.

Su nombre de cuna es...

Francisco Contreras Molina.

De Elx. Cantaor flamenco.

Soy exflamenco, no me inmovilizo. Soy artista, pruebo cosas.

La cosa que más ama es...

El ritual de una sobremesa con amigos.

Se levanta cada mañana y...

No desayuno, solo escucho canto gregoriano de los monjes de Silos.

¿Como un monje?

En mi vida anterior fui monje. Y converso con un monje trapense de madera que talló y me regaló el poeta Ernesto Cardenal.

Es la talla que sostiene en la solapa de su libro.

Escribo junto a este monje. Viajamos juntos­ a Lisboa para esa foto de Daniel Mordzinski.

¿Qué escribe usted en el libro?

Mi dietario de milagros. Anoto lo que capta mi atención, la complejidad del mundo, aterrador y liberador.

¿Milagros, dice?

Cada día Dios me tiene reservado un milagro, así que estoy bien atento.

Y el milagro de hoy ha sido...

La luz en la madera de esta mesa.

Menciona usted a Dios..

Le veo en las arrugas de mi madre. Le veo en un gesto de amor. O de amabilidad, de intercambio, de comercio.

Me han dicho que cuando canta...

Me venzo hacia el lado derecho, es así.

¿Y eso?

Hay quién ha visto ahí un halo de luz. Ocupa ese hueco junto a mi cuello un hada... y yo sé quién es.

¿Quién es?

El alma de mi abuela.

¿Cómo era su abuela?

Modelo de discreción, mujer de posguerra. Sabía convivir con el silencio. Cantaba en voz baja. Me daba pan y chocolate. Fue la primera en leerme la Biblia.

¿Qué aprendió en casa?

La rectitud en el trabajo. Y a no gastar más de lo que tienes. Valoro esa galleta de ahí. Y esa bayeta, que he acabado de doblar.

¿En qué momento de su vida se encuentra usted ahora?

A partir de los 40 años empieza la vida de verdad, decía Jung, así que estoy preparándome para sentir la vida.

¿Qué ha vivido hasta ahora?

Miedo a los demás y miedo a mi mismo.

¿Qué quería ser de mayor?

Quise ser cocinero, ser cantaor, ser auxiliar de enfermería.

¿Por dónde irán ahora los tiros?

Por el verbo escuchar. Creer en alguien ciegamente es escucharle ciegamente.

Poético.

Hay que poetizar la vida.

¿Y la música?

Me ayuda a pensar.

¿Cómo empezó en la música?

En el balcón de casa, con una guitarra. Mi padre, empleado de una fábrica ilicitana de calzado, cantaba ya flamenco. Tomé clases de un gitano y escuchaba a Camarón y a Tomatito.

¿Qué tipo de niño era usted?

Jugaba con mis Playmobil... y aún juego con muñecos, eso nunca lo he dejado. Era y soy solitario e inquieto.

¿No es contradictorio eso?

Pues además también soy obediente e indisciplinado. También mi ego dice “haz lo que quieras” mientras mi conciencia dice “haz lo que debes”. Y mi quietud convive con mi movimiento.

¿Quietud?

La quietud no es parálisis. Es toma de conciencia y creatividad. Mi quietud interna me impulsa a hacer cosas afuera.

Su arte.

Algo no formalizado, no formateado, ajeno a las inercias, entre la soledad y la comunión­, intuitivo: se trata de buscar sin saber, de buscar sin tesis. Intuyo que hago lo debido. Y siempre encuentro el milagro­.

Le gusta probar cosas, me decía.

La comida georgiana, últimamente.

La he probado: muy sabrosa. ¿Qué más está probando?

He mirado de cerca un cuadro del pintor Rothko, y descubro que detrás de cada color de Rothko... hay otro color.

¿Qué más?

Leo a San Juan de la Cruz y a Federico García Lorca: me ayudan a escuchar mejor... Haré un auto sacramental.

Hizo una gira con C. Tangana...

Una gira preciosa, una experiencia artística única.

Y... sigue usted cantando.

Aunque eso podría dejar de pasar. Debes cantar igual que debe vivir un monje: como si estuvieses a punto de morir.

Léame otro milagro de su dietario.

La textura aterciopelada de un pétalo. Es delicado como el canto gregoriano. Los dos pueden transformar a un hombre.

VA
Víctor-M. Amela
La Contra

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.