Las lesiones de la médula espinal figuran entre las más devastadoras del sistema nervioso. Con frecuencia provocan parálisis permanente y dejan secuelas físicas y emocionales que acompañan a los pacientes durante toda la vida. Sin embargo, pese a décadas de investigación, los tratamientos capaces de reparar el daño siguen siendo muy limitados. Una de las principales razones es la dificultad para reproducir en el laboratorio lo que realmente ocurre en la médula espinal humana tras un traumatismo.
Con el objetivo de superar esta barrera, un equipo del Institut de Bioenginyeria de Catalunya (IBEC) ha puesto en marcha un proyecto para crear un modelo humano de que permita estudiar con mayor precisión cómo se produce el daño y probar posibles terapias.
La propuesta se basa en el desarrollo de organoides, pequeñas estructuras tridimensionales obtenidas a partir de células madre que reproducen algunas de las características de los órganos humanos. En este caso, los investigadores están creando “médulas espinales en miniatura” y las combinan con estructuras que imitan los vasos sanguíneos para acercarse lo máximo posible al tejido real.
Estos organoides se introducen después en un dispositivo diseñado mediante impresión 3D, capaz de reproducir lesiones de forma controlada gracias a un sistema informático. “Con la ayuda de equipos específicos capaces de inducir un daño mecánico de forma controlada y reproducible, podemos mimetizar una lesión medular traumática similar a la que ocurre tras un accidente”, explica la investigadora principal, Zaida Álvarez.
Tras la lesión, el modelo reproduce algunos de los procesos que también se observan en los pacientes, como la muerte de neuronas, la activación de células inflamatorias, la formación de una cicatriz glial, la alteración de las conexiones neuronales y el daño en la red vascular.
La investigadora destaca que la tecnología podría aplicarse en el futuro al estudio de otras enfermedades del sistema nervioso, como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), la esclerosis múltiple, algunas neuropatías o determinados trastornos del neurodesarrollo.
La plataforma también servirá para evaluar dos fármacos ya comercializados: el Riluzol y la Minociclina, que han mostrado resultados prometedores en estudios con animales. Para ello, los investigadores emplearán nanopartículas capaces de liberar los medicamentos directamente sobre la zona lesionada del organoide. Según Álvarez, esta aproximación permitirá estudiar la respuesta del tejido nervioso humano, algo que los modelos animales no pueden reproducir completamente debido a las diferencias entre especies.
A medio plazo, el equipo también contempla el desarrollo de tratamientos personalizados al permitir generar organoides a partir de células de cada paciente para evaluar previamente qué terapias podrían ser más eficaces.
El proyecto cuenta además con la participación de investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), la Universitat de Barcelona, la Fundación Hospital Nacional de Parapléjicos para la Investigación y la Integración y la Fundación del Lesionado Medular.
Declaración de transparencia: Esta investigación está financiada por la Fundación “la Caixa”, entidad que apoya el canal de información científica Big Vang.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.