Recuperar la capacidad de las células para madurar podría abrir una vía de tratamiento contra la leucemia linfoblástica aguda de células B (LLA-B), el cáncer más frecuente en la infancia. Un proyecto liderado por Alejandro Vaquero, del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras, en Badalona, estudia cómo reforzar una proteína que dirige ese proceso y cuya función suele estar debilitada en la enfermedad.
La enfermedad aparece cuando células que deberían convertirse en linfocitos B, glóbulos blancos que participan en la defensa frente a infecciones, permanecen inmaduras y se multiplican sin control. Su acumulación en la médula ósea dificulta la producción normal de células sanguíneas. Aunque los tratamientos han mejorado, algunos pacientes recaen, especialmente quienes presentan formas agresivas.
Para explorar nuevas opciones de tratamiento, el equipo se centra en PAX5, una proteína que regula los genes que guían la maduración de los linfocitos B. El gen que contiene las instrucciones para producirla está alterado en aproximadamente un 30% de los pacientes. Sin embargo, su escasez podría extenderse más allá de esos casos. “Incluso en pacientes que no presentan alteraciones en el gen PAX5, los niveles de la proteína PAX5 suelen estar reducidos”, explica Vaquero a La Vanguardia. Por ello, la estrategia podría tener aplicaciones tanto en niños como en adultos y no limitarse a quienes presentan esas alteraciones genéticas.
Estudios anteriores han demostrado que aumentar los niveles de PAX5 puede frenar la proliferación de las células leucémicas e incluso revertir características de la enfermedad en ratones y en células de leucemia humana. La dificultad es trasladar esos resultados a un tratamiento. “PAX5 pertenece a un tipo de proteínas sobre las que es muy difícil actuar directamente y, además, hasta ahora conocíamos relativamente poco sobre los mecanismos que regulan su disponibilidad dentro de la célula”, señala el investigador.
El equipo ha identificado una posible vía para superar ese obstáculo a través de SIRT7, un regulador que favorece la estabilidad y la actividad de PAX5. Actuar sobre él permitiría intentar recuperar de forma indirecta la función de la proteína. Los investigadores ya han observado que ambos cooperan tanto en células sanas como leucémicas y que una mayor cantidad de SIRT7 se asocia con una evolución más favorable de los pacientes.
Esta asociación ofrece una pista, pero aún falta demostrar que activar el regulador permita combatir la enfermedad. “Para ello estudiaremos muestras y diferentes modelos de la enfermedad para evaluar si potenciar SIRT7 permite recuperar PAX5 y frenar la progresión de la leucemia”, detalla Vaquero. El proyecto, que cuenta con la participación de Eduardo Domínguez, de la Fundación Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela, también buscará compuestos capaces de activar el regulador de forma segura y eficaz. Analizará si la relación entre ambas proteínas ayuda a anticipar la evolución de la enfermedad e identificar qué pacientes podrían beneficiarse de la estrategia.
Declaración de transparencia: Esta investigación está financiada por la Fundación “la Caixa”, entidad que apoya el canal de información científica Big Vang.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.