Fernando Alonso ha vuelto a llamar la atención por las calles de Mónaco, aunque esta vez no ha sido por nada relacionado directamente con la Fórmula 1. El piloto español de Aston Martin ha sido grabado con un espectacular Bugatti Veyron Grand Sport Vitesse de 2015, una pieza extremadamente exclusiva cuyo valor se ha situado en varios millones de euros.
No se trata de un Veyron cualquiera. La unidad con la que ha aparecido Alonso es especialmente singular por el complejo proceso seguido para construir su carrocería y por las exigencias de su propietario original. Un automóvil que partía de un precio ya extraordinario y cuyo coste terminó estimándose en alrededor de 6,8 millones de euros.
El espectacular Bugatti con el que ha sido grabado Fernando Alonso
Las imágenes muestran a Alonso en Mónaco junto a este exclusivo Bugatti, convirtiéndose rápidamente en objeto de atención entre los aficionados a los superdeportivos.
El modelo es un Bugatti Veyron Grand Sport Vitesse, equipado con el conocido motor W16 de 8.0 litros y capaz de desarrollar alrededor de 1.200 CV de potencia.
Sin embargo, lo que convierte a esta unidad en algo excepcional no está únicamente bajo el capó.
Un Bugatti construido con una exigencia extraordinaria
Una de las grandes particularidades de este Veyron está en el aluminio utilizado durante su fabricación. Según la información disponible sobre esta unidad, Bugatti habría empleado hasta 20 toneladas de aluminio durante el proceso de producción, utilizando este material incluso para elementos como los paragolpes.
La dificultad aumentó todavía más por una condición planteada por el cliente que encargó originalmente el vehículo: los paneles de la carrocería no podían presentar soldaduras. Esto obligaba a fabricar cada una de las piezas a partir de un único bloque de aluminio, convirtiendo el proceso en un importante desafío técnico y artesanal.
Bugatti aceptó el encargo y el resultado fue el chasis 8100, una unidad que terminó convirtiéndose en uno de los Veyron más singulares fabricados.
De 2,3 a unos 6,8 millones de euros
Toda esa complejidad tuvo consecuencias directas sobre el precio. Un Bugatti Veyron Grand Sport Vitesse partía aproximadamente de los 2,3 millones de euros, pero el coste estimado de esta unidad concreta habría alcanzado alrededor de 6,8 millones de euros por su configuración y por el enorme trabajo necesario para construirla.
El vehículo pasó posteriormente por Mechatronik, especialista alemán en automóviles clásicos y de colección con el que Fernando Alonso ya ha estado relacionado anteriormente.
Esta unidad estuvo a la venta en sus instalaciones y es la que habría aparecido ahora junto al piloto español en Mónaco. Sin embargo, no está confirmado cuánto habría pagado Alonso por el vehículo ni que sea actualmente de su propiedad.
Cuando llegó a Mechatronik, el automóvil apenas acumulaba 750 kilómetros, aunque tampoco se conoce públicamente cuál es su kilometraje actual.
La pasión de Fernando Alonso por los coches exclusivos
La aparición encaja con una faceta conocida de Fernando Alonso fuera de los circuitos. El español ha mostrado en distintas ocasiones su interés por automóviles exclusivos y piezas especialmente difíciles de encontrar.
Esta vez, sin embargo, el coche elegido destaca incluso dentro del universo de los grandes superdeportivos. Un Veyron Grand Sport Vitesse de 1.200 CV, fabricado bajo unas exigencias extraordinarias y con un coste estimado que llegó a rondar los 6,8 millones de euros.
Una pieza al alcance de muy pocos que ahora ha vuelto a captar todas las miradas después de que Fernando Alonso haya sido grabado con ella por las calles de Mónaco.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.