El pequeño establecimiento que abrieron hace 50 años Pepito Porté y Anna Maria Estop para vender la carne de su rebaño de corderos y el paté elaborado según la receta de una abuela se ha convertido en una carnicería de premio, en la que recalan camino de diferentes destinos de los Pirineos familias de vacaciones y montañeros. Ahora la sigue regentando Anna Maria, y su hijo, José Luis, quien enumera las distinciones que han otorgado a sus embutidos, la última, a la mejor longaniza de payés de Catalunya el pasado mes de mayo. Sus chorizos y salchichones también han sido galardonados, igual que su butifarra negra y su pilota para la escudella, en el Fòrum Gastronòmic de Girona de febrero.
José Luis habla con pasión de sus elaboraciones, de su carne de cordero, de su secallona, de su xoriç y de los platos que cocina a baja temperatura en su obrador, como la carrillera de cerdo, el codillo o las costillas.
No son pocas las personas que camino de la Val d’Aran paran delante de esta carnicería, a pie de carretera, en Vilaller, para aprovisionarse de sus embutidos. En agosto abre todos los días de la semana, también el domingo, y el martes 11 de este mes de agosto celebrarán con una fiesta el medio siglo de la tienda.
José Luis destaca la importancia de preservar la tradición, las recetas de sus antepasados, y de promover la formación. “Aprendí la técnica en la escuela de la Fundació Oficis de la Carn de Barcelona”, dice, a la vez que lamenta el cierre de establecimientos artesanales de este tipo por falta de relevo generacional. “Se calcula que de las 200 carnicerías que hay actualmente en la provincia de Lleida pasaremos en diez años a 80”, remarca.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.