Es un clásico de la mayoría de cocinas y lo cierto es que su diseño y funcionalidad apenas ha cambiado en décadas. Más allá de algún ejercicio de diseño más estético que práctico, el exprimidor de naranjas no parece tener mucho margen de innovación. Hasta que llegó Citring que, inspirado en las clásicas máquinas de zumo de los bares, se ha propuesto reinventar este electrodoméstico prometiendo un zumo perfecto de tres naranjas enteras en un minuto y sin apenas manchar.
La lista de dudas con las que uno se acerca a un aparato que propone reinventar algo aparentemente sencillo es larga. Pero hay que reconocer que Citring tiene respuestas para casi todas. El funcionamiento no puede ser más sencillo: se colocan tres naranjas en los correspondientes espacios de la máquina haciendo una leve presión, se cierra la tapa, se aprieta el botón y a los pocos segundos empieza a salir el zumo.
Y sin pulpa, como gusta a muchos. Un zumo de los de bar, vaya. Dejando a un lado que, como recuerdan los nutricionistas, siempre es mejor la fruta entera que en zumo para no dejarnos por el camino la fibra, la verdad es que la relación esfuerzo-resultado es óptima. Pero vamos con las dudas razonables.
Fácil y limpio
¿Podemos usar cualquier naranja? Una pequeña cartulina sirve de guía para ver el tamaño óptimo, que es de una fruta mediana. ¿Sólo naranjas? No, también puede con mandarinas, limones o la combinación de las tres frutas. ¿Pero tienen que ser tres? No, ese es el número máximo de piezas a exprimir a la vez.
La cantidad de zumo dependerá del tipo y estado de la fruta, claro. Pero viendo los restos cuenta pensar que de ahí se pueda sacar una sola gota más. De todos modos, la gran pregunta de cualquiera acostumbrado a hacer zumo en casa es cómo se limpia después.
Aquí en Citring han hecho bien los deberes, porque su sistema de siliconas extraíbles facilita mucho la limpieza, más sencilla que la de un exprimidor convencional. Aquí la pulpa se queda dentro de la propia fruta dado que la máquina trabaja con un sistema patentado que comprime la naranja mediante unos actuadores neumáticos. Quienes echen de menos la pulpa, por cierto, pueden recuperarla con una cuchara o directamente a mordiscos de los restos de la naranja.
Puestos a ponerle pegas, nos preguntamos cómo resistirá el uso intensivo este sistema de siliconas extraíbles y el sistema de ajuste mediante imanes. Por muy cuidadoso que se sea, esta zona acabará húmeda, con posibles problemas oxidación a largo plazo.
Y todo hecho en Barcelona, recuerdan. No sólo la idea y el diseño, como es habitual, sino también el ensamblaje de las máquinas. “Estamos muy orgullosos de decir que se fabrica en Mataró de la mano de un ensamblador que apuesta por el trabajo inclusivo. Vamos un poco contracorriente en esa tendencia, pero conscientes que somos una empresa muy pequeña vimos más adecuado apostar por fabricar cerca de donde estamos para estar encima de todo el proceso y poder ir aprendiendo y mejorando”.
¿La Nespresso del zumo?
El tamaño es considerable si lo comparamos con un exprimidor normal. Y los parecidos con una cafetera Nespresso evidentes. No buscados, pero sí es un tema recurrente que sus creadores abordan sin problema a la hora de explicar cómo surge la idea. Pese a que casi todo el mundo tiene exprimidor en casa el consumo estaba yendo hacia bares o incluso los supermercados, explican.
“Me pareció curioso que la gente prefiera pagar precios mucho más elevados en estos establecimientos cuando se lo podría hacer en casa, pero entendí que el exprimidor actual es poco conveniente y se adapta muy poco al ritmo de vida y al poco tiempo que tienen las familias actualmente, especialmente en las mañanas”, apunta Roc Viñas, al frente del proyecto.
¿Y qué aporta un aparato más grande y que cuesta más de 300 euros respecto al de toda la vida? ¿Realmente hay necesidad de innovación y tecnología para exprimir una naranja? Es ahí donde los parecidos con las cápsulas del café van más allá del diseño de la máquina.
“Pensé que con el café pasaba algo similar hasta que Nespresso inventó un sistema muy conveniente -aunque poco sostenible, apunta Viñas- y eso hizo que el café volviera a tomarse en casa, y de allí salió la idea de hacer un exprimidor que hiciera el proceso tan simple como preparar café con una Nespresso”. De todos modos, puestos a buscar comparaciones, ellos prefieren hablan de marcas como Thermomix o Dyson donde la innovación y la tecnología es clave.
El caso es que a todo el mundo le gusta el zumo de naranja, la mayoría tiene exprimidor, pero pocos lo usan. El nicho de mercado, al menos en teoría, parece claro. Las ventas y expansión internacional parecen confirmarlo.
“Llevamos poco más de 12 meses en el mercado, pero estamos muy contentos con la respuesta: hemos generado ventas en más de 60 países en total hemos vendido ya más de 3.000 unidades”, señalan desde la compañía. A la venta en su propia tienda on-line y en Amazon, por ahora el cliente es doméstico, pero ya se trabaja en una versión profesional orientada al mercado Horeca con poco volumen de consumo de zumo.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.