El Diagrama de Ishikawa, también llamado diagrama de causa-efecto, es una herramienta visual que ayuda a encontrar la raíz de un problema complejo. En lo relativo a la escasez y subida de precios de los fertilizantes, la raíz está bastante clara. El sector de fertilizantes se está viendo afectado porque en la zona del Golfo Pérsico se concentran muchos países productores de fertilizantes, como Arabia Saudita, Catar e Irán que son también fabricantes de materias primas, como el gas y el azufre. Aclarado el origen del conflicto vamos a tratar de dibujar los efectos, que agravan aún más la precaria precaria situación de los agricultores en estas semanas de trasiego intenso en los campos.
La secretaria general de ANFFE (Asociación Nacional de Fabricantes de Fertilizantes), Paloma Pérez, señala que “los actuales conflictos en la región han forzado a cerrar algunas plantas de producción de fertilizantes, como, por ejemplo, en Catar, reduciendo la oferta mundial de producto y provocando desajustes en la oferta y demanda global. Los países con gran dependencia de las importaciones de fertilizantes, como India, son particularmente vulnerables a los problemas de abastecimiento, por lo que se están viendo forzados a buscar suministradores alternativos, afectando al comercio mundial, con el consiguiente impacto en los precios y el abastecimiento a otras regiones, como Europa. China, por su parte, ha optado por descartar temporalmente las exportaciones, para asegurarse el suministro interno”.
Fernando Luna, agricultor y presidente en Huesca de ASAJA (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores) confirma que los costes de producción suben y las perspectivas no son buenas: “En estos momentos el coste de producción de siembra del maíz nos sale a 2.600 2.700 euros por hectárea, y hasta hace un par de meses el coste era de 1.900, 2.000 euros. Teníamos un beneficio de 700 euros por hectárea, pero con el coste de producción en 2.700 euros, sembramos maíz para ganar 100 euros por hectárea. El que no ha tenido más remedio ya ha sembrado, pero en la segunda cosecha, no vamos a sembrar pérdidas”.
Para esta segunda cosecha de cereal, muchos agricultores se plantean no sembrar maíz y centrarse solamente en la soja, el sorgo y el girasol que de inversión les cuesta menos dinero. “El consumidor se tiene que dar cuenta que va a ser el pagano de todo esto. Si esta situación se alarga, perderemos agricultores y la soberanía alimentaria. Y nos acordaremos de Santa Bárbara cuando truena, porque no vamos a producir a pérdidas”, asegura Fernando Luna.
“Si esta situación se alarga, perderemos agricultores y la soberanía alimentaria”, sostiene el presidente de ASAJA en Huesca
En España se producen unos 20 millones de toneladas de cereal y se fabrican 34 millones de pienso. Si la producción baja, subirán las importaciones y la soberanía alimentaria peligra. Agricultores consultados cuentan sin rodeos que las mejores frutas y hortalizas se las comen en el norte de Europa porque las pagan mejor. También advierten que el precio de los alimentos subirá.
“Mientras Brasil y Argentina tengan reservas de cereal comeremos. El mercado aguanta porque hay reservas de cereal, pero cuando se termine, los precios subirán. Aquí los costes de producción cada vez son más altos, y si bajamos la dosis de fertilizantes las cosechas serán más flojas, tendrán menos rendimiento, lo que implica una subida de precios”, sostiene Santi Caudevilla, responsable de cereales y herbáceas de Unió de Pagesos.
“El mercado aguanta porque hay reservas de cereal, pero cuando se terminen, los precios subirán”, advierte Santi Caudevilla de Unió de Pagesos
Caudevilla argumenta que la situación es desesperante: “la tonelada de urea cuesta 1.400 euros. Para cada hectárea necesitamos 500 quilos de ese fertilizante, esa es la dosis. En un año normal, la tonelada de urea costaba entre 270 y 400 euros, así que el encarecimiento es real y flagrante. Un tractor gasta 50, 70 litros de gasoil por hora. El litro del gasoil ahora está a 1.50 euros. Las reparaciones de la maquinaria también son carísimas y hay explotaciones que optan por tener un tractor parado. Todo sube, pero los precios del cereal no. ¿Cómo se supone que tenemos que aguantar?”.
“Una nutrición deficiente de los cultivos conlleva una disminución de la producción agrícola y un menor rendimiento agrícola. Para evitar estas circunstancias desde el Gobierno se han aprobado unas ayudas a los agricultores para la compra de fertilizantes, medida que ha sido apoyada por los fabricantes de fertilizantes, que son conocedores de las circunstancias de la agricultura española”, sostiene Paloma Pérez de ANFFE.
Para los agricultores la gestión de las ayudas es insuficiente y está mal planteada. Además, Santi Caudevilla abre otro melón que también está relacionado con los fertilizantes, el de las plantas de biogás. “Desde las administraciones se han criminalizado los purines. Nos obligan a destruir el nitrógeno de los purines en nuestras granjas, y luego es un material que tenemos que comprar. Eso es empobrecer un país. Las plantas de biogás harían el fertilizante con nuestros purines, pero no se nos permite. En Alemania hay 11.500 plantas de biogás, en Italia 6.800, en España 270, de las cuales 18 están en Catalunya. España solo produce el 1% del gas que gasta”.
Las cifras hablan por sí mismas y para más inri este será un año de buenas cosechas, las lluvias han sido generosas, pero de beneficios ausentes.
A pesar de que hay muchos fertilizantes que se importan, en España hay diversas empresas que los fabrican. Una de ellas es Agribeco, cuyo gerente, Carlos Cabrera admite que “hay una ligera tendencia al alza de los precios porque ha subido el petróleo por el contexto general. Si los precios siguen subiendo podemos notar que baje la demanda de nuestros productos. Nosotros somos fabricantes de todo tipo de fertilizantes, orgánicos, estiércoles, minerales, líquidos. También tenemos productos de importación. Y trabajamos en España, Francia y Portugal”.
El Banco Mundial estima que los precios de los fertilizantes han aumentado un 44% desde 2024, y advierte de un posible repunte adicional del 30% antes de finalizar el año. Se espera que este incremento de costes se traslade a la cesta de la compra en los próximos meses, afectando especialmente a productos básicos como el pan, la pasta y el aceite de girasol.
“Si el conflicto se prolonga, el progresivo incremento de los costes de producción se trasladará finalmente a lo largo de la cadena, lo cual se sumará a los actuales desajustes entre oferta y demanda de fertilizantes a nivel global, que están provocando un incremento de los precios internacionales de los fertilizantes y en consecuencia en los costes de producción de los alimentos”, concluye Pérez. Lamentablemte, el dibujo final de este diagrama de Ishikawa es que el coste de la vida vuelve a subir.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.