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Máximo Torero, economista jefe de la FAO: “La situación alimentaria se va a volver crítica en 2027”

Según avanza Torero la subida de precios de los fertilizantes y la imminente llegada del Niño se traducirá en una inflación alimentaria en la segunda mitad del año

Máximo Torero, economista jefe de la FAO: “La situación alimentaria se va a volver crítica en 2027”
El economista jefe de la FAO, Máximo Torero REDACCIÓN / Otras Fuentes
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Actualizado hace 26 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01Los objetivos de la agenda 2030 propuestos por la FAO van con retraso.
  • 02La hoja de ruta del organismo que vela por la seguridad alimentaria en el mundo, ahora mismo está enfocada en articular todas las medidas posibles para ayudar a los productores de alimentos a sostener su actividad.
  • 03Hablamos con Máximo Torero, economista jefe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), sobre la situación alimentaria actual y el impacto del bloqueo del estrecho de Ormuz.
  • 04Durante la videollamada, es él mismo quien nos advierte, que lo que determinará la situación de crisis alimentaria serán los efectos del Niño.

Los objetivos de la agenda 2030 propuestos por la FAO van con retraso. La hoja de ruta del organismo que vela por la seguridad alimentaria en el mundo, ahora mismo está enfocada en articular todas las medidas posibles para ayudar a los productores de alimentos a sostener su actividad. Hablamos con Máximo Torero, economista jefe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), sobre la situación alimentaria actual y el impacto del bloqueo del estrecho de Ormuz. Durante la videollamada, es él mismo quien nos advierte, que lo que determinará la situación de crisis alimentaria serán los efectos del Niño.

Con la escasez y encarecimiento de los fertilizantes a nivel mundial, ¿qué escala de pérdida de cosechas podemos esperar?

No es tanto una pérdida de cosechas, sino una cuestión de productividad. El problema es que el impacto de los fertilizantes no es lineal, si yo venía utilizando mucho fertilizante el impacto es más suave, cuando utilizo poco fertilizante y dejo de utilizarlo el impacto es más fuerte en temas de productividad. Sobre todo, en África que utilizan muy pocos fertilizantes el impacto de no tener acceso puede ser bastante más fuerte que en países que usan más. El caso del nitrógeno, que es la urea, es el más complicado porque es el que se utiliza más y el impacto en la productividad es importante.

Algunos agricultores han contado a este diario que evitarán plantar maíz y se pasarán a cultivos que les resulten más baratos como el sorgo o la soja.

Lo que sucede en el caso de la soja o el girasol es que son plantaciones que pueden fijar mejor el nitrógeno, y es más efectivo invertir la urea en ellos que no en el maíz o el trigo. El problema es que los precios de los productos agrícolas están aún bajos y por eso el incremento de los costos del 50 y 70% de la urea lleva a que la producción de maíz y trigo no sea rentable. Y por eso cambian lo que siembran para mantener una rentabilidad. 

¿Ha dicho que los precios aún están bajos?, ¿cuánto tardaremos en sufrir el incremento de los precios?

Por ahora tenemos suficientes stocks y oferta de productos agrícolas. Eso va a ir cambiando a medida que pasen los días. Ya llevamos más de 70 días conflicto, creo que estamos entrando en un período crítico y todavía no se ve la solución al problema y eso va a impactar seriamente en la producción. En la segunda mitad del año, a partir de junio, ya vamos a ver un incremento de precio de los commodities. En este contexto, el apoyo que requieren los productores es importante, porque van a tener que asumir márgenes muy pequeños o incluso negativos.

¿Qué medidas para ayudar a los agricultores son las más efectivas?

Tenemos 800 medidas a nivel mundial, que básicamente son fiscales. Pero lo que decimos nosotros es que ofrecer medidas que sean simplemente subsidios a fertilizantes generalizados no no es bueno porque termina generando ineficiencia. Apostamos por programas como los que se hicieron en COVID 2019, de apoyo a la pequeña agroindustria para darles cierta liquidez temporal. Pero quiere destacar que hay un problema adicional que es muy preocupante y que es el Niño. Aparentemente va a venir con una intensidad bastante fuerte. El Niño debería empezar el 15 de mayo, pero se va a intensificar en junio y julio, y va a durar todo el 2027. Esto va afectar a las siguientes cosechas y si a eso le agregamos el problema actual, la situación alimentaria se va a volver crítica.

¿Puede detallarnos las medidas previstas? 

Tenemos tres grupos de medidas: a corto, medio y largo plazo. A corto plazo, fundamentalmente, lo que proponemos es buscar rutas alternativas de estos tipos de insumos, que nunca van a compensar el gas, pero van a ayudar en algo. Segundo, tenemos que evitar las restricciones a las exportaciones de energía y fertilizantes; y tercero, tenemos que empezar a armar nuestro programa de protección social. Porque la situación actual, a finales de año se va a transferir en inflación alimentaria.

“La situación actual, a finales de año se va a transferir en inflación alimentaria”

En el medio plazo, tenemos que asegurar que los productores tengan liquidez para poder seguir operando con márgenes muy pequeños o negativos. Y esa liquidez se puede dar, sobre todo, en el caso de países de la OECD, a través de mecanismos de líneas de crédito rápidas y flexibles con menores tasas de interés, temporales, que permitan ayudar a estos productores.

Segundo; para países que requieren apoyo financiero para cubrir su balanza de pago de la importación de insumos y potencialmente en un futuro para la importación de alimentos están los fondos de emergencia como la “Ventana de Choque Alimentario”; si un país requiere mayor liquidez inmediata como Bangladesh o el este de Sudán esa medida lo permite.

¿Y a largo plazo?

A largo plazo hay tres aspectos fundamentales. El primero es seguir con la mejora de la mezcla energética para transferirla al sector agroalimentario porque lo que estamos viendo es que la energía no solo afecta al coste logístico sino también a la irrigación, y la podríamos realizar con energía solar. Son inversiones a largo plazo que nos hacen más resilientes.

“Tenemos que ver la forma de mejorar la resiliencia de las infraestructuras logísticas porque hoy en día es el estrecho de Ormuz, pero hace un par de años fue el Canal de Panamá”

Lo mismo ocurre con las infraestructuras. El bloqueo del estrecho de Ormuz no sería un problema si tuviesemos un  sistema de almacenamiento mejor distribuido que garantizara  unas reservas de 3 o 5 meses. Tenemos que ver la forma de mejorar la resiliencia de las infraestructuras logísticas porque hoy en día es el estrecho de Ormuz, pero hace un par de años fue el Canal de Panamá, después fue el Mar Rojo, y ahora con el Niño podemos tener un problema enorme. No podemos operar bajo esas condiciones de tanta restricción tenemos que diversificar las infraestructuras. Para ser más resilientes también se requieren inversiones para buscar alternativas, y una de ellas pueden ser los biofertilizantes.

Máximo Torero en la sesión plenaria de la FAO el pasado 28 de abril 
Máximo Torero en la sesión plenaria de la FAO el pasado 28 de abril Riccardo De Luca

Entonces, a medio plazo, ¿podemos contemplar una situación de inseguridad alimentaria?

Hoy en día todavía tenemos buenos alimentos y buenas reservas. Estamos en mayo, los impactos de lo que está pasando en el estrecho de Ormuz van a afectarnos en la segunda parte del año y sobre todo en 2027. Pero si llegamos al día 90 de conflicto, la probabilidad de una situación de inseguridad alimentaria es bastante alta.

¿Si los agricultores no pueden seguir con su actividad, nos encaminamos a una pérdida de soberanía alimentaria?

¿Qué entendemos por soberanía alimentaria? Si entendemos que consumo lo que produzco en estos momentos esa lógica no tiene mucho sentido.

¿Por qué?

Porque puede haber una sequía en España y el país pierde su soberanía alimentaria en un mes. ¿Y entonces qué hacen? Siempre hay que tener balance. Tener la capacidad de alimentar una población significa tener un balance entre lo que se produce, lo que se importa y lo que se exporta. Eso es lo que da una mayor capacidad de resiliencia. Si me voy a un extremo absoluto de solo producir pensando en lo que consumo y no tener relaciones comerciales con otros países, va a pasar lo que pasó cuando estalló la guerra de Ucrania con los países del norte de África que solo importaban fertilizantes de Ucrania. En África tardaron seis meses en poder restablecer sus contactos de comercio, porque no se puede importar de la noche a la mañana. Yo creo que para cualquier país, hablar de seguridad alimentaria es tener acceso a lo que se produce, pero también hay que tener una diversidad de acuerdos comerciales que permita importar lo que se necesite. Y también hay que tener recursos de exportación. Repito, la solución es buscar el balance.

Se supone que la situación actual ha alterado la hoja de ruta de la FAO. Para ocuparse de todo lo comentado, ¿qué han tenido que dejar de lado?

Venimos del Covid 19 que nos enseñó la importancia de la logística, en la FAO no teníamos mucho análisis de logística, y aprendimos mucho, y ahora rastreamos todos los buques de alimentos. Luego vino la guerra en Ucrania, allí logísticamente ya estábamos más preparados. Tenemos armados unos modelos que nos permiten ver los impactos de cualquier medida comercial en el mundo y eso nos permite simular impactos para  saber qué pasaría si se cierra el Canal de Panamá o el estrecho de Ormuz. Nuestra preocupación fundamental es la seguridad alimentaria en el mundo, y es nuestra prioridad tomar medidas a medio y largo plazo para garantizarla, y sí, ir de emergencia en emergencia por crisis alimentarias, no nos lo pone fácil. Estos shocks creados por los humanos no es el momento de hacerlos, sobre todo cuando tenemos el Niño que vendrá fuerte y los episodios climáticos extremos que se van incrementando. Así que nuestro trabajo es armar una resiliencia estructural para los productores a través de innovación tecnológica, y anticiparnos. Pero todo se ve afectado por que el sistema de recursos y ayudas se focaliza en lo que está sucediendo ahora.

Disculpe la pregunta naíf pero ¿por qué no se consigue terminar con el hambre en el mundo?

En teoría hay una fecha para lograrlo, el 2030; el problema es que estamos bastante lejos de conseguirlo. El año pasado nuestro mensaje fue muy fuerte, dijimos que la única región que podía salir del hambre para el 2030 era el caso de Sudamérica, y también dijimos que habría una mejora sustancial en Asia, sustentada sobre todo por India. África es el único continente en el que el hambre sigue creciendo y eso es un problema. Contemplamos medidas y teníamos unas previsiones pero no se podrán cumplir en parte por lo que está ocurriendo. 

LP
Lídia Penelo
Al día

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.