El mundo de la gastronomía llora esta mañana la pérdida de uno de los activistas más relevantes de las última décadas. Carlo Petrini (Bra, 1949-2026), fue el creador de un movimiento que nació como rechazo al fast food en Roma hace 40 años. Sociólogo, gastrónomo y brillante comunicador, impulsó una revolución pacífica que partía del inconformismo de la izquierda intelectual en su Italia natal que se extendería por todo el mundo para reivindicar “una alimentación buena, limpia y justa”.
Una de las grandes aportaciones, aquella de la que se sentía más orgulloso, fue la creación de la Universidad de Ciencias Gastronómicas de Pollenzo, donde se han formado y en un futuro seguirán haciéndolo, gastrónomos concienciados de la importancia de una alimentación responsable y sostenible como la que él siempre defendió, poniendo la mirada en los pequeños productores. Además impulsó el encuentro Terra Madre Salone del Gusto, que se celebra desde hace décadas en Turín o el Cheese.
En la página de Slow Food destacan hoy una de las frases que lo identificaba, “Quien siembra utopía cosecha realidad”, y recuerdan que fue un visionario carismático y elocuente que ”creía firmemente que los sueños y las visiones, cuando son justos, capaces de inspirar la participación colectiva y se persiguen con convicción, no son imposibles de lograr”.
En un episodio reciente del podcast de La Vanguardia 'Quédate a comer', Danielle Rossi, una de las voces de Slow Food en Catalunya y gran amigo de Petrini, explicaba la importancia del personaje y de su lucha: “Todo el mundo conoce la historia de que Slow Food se montó porque llegó McDonald's a la Plaza de España de Roma, y Petrini y un grupo de amigos dijeron: 'esto no puede ser. ¡En Roma no queremos McDonald's!. Y en contra del fast food defendieron el slow food. Pero en realidad siempre ha tenido claro cuáles eran los principios que había que defender y que la figura del productor y la productora era el centro de todo el discurso gastronómico. y está claro que es un discurso gastronómico pero también político”.
“Todos los productores y las productoras le adoraban porque había puesto en valor su trabajo”
Como ejemplo de su liderazgo, Rossi explicaba: “Hace tres o cuatro años me envió una foto en la que estaba en casa de Lula con Pepe Mujica y otros personajes de la política, o casi mejor dicho de la historia. y yo pensé, ¡qué crack! Fue amigo de Papa Francisco, y es ateo. Para tener esto tienes que tener una abertura mental y de espíritu excepcional. Y Carlo la tiene. Puede ser muy duro y exigente pero también es muy empático y tiene amigos en todas partes. Todos los productores y productoras le adoran porque ha sabido poner en valor su trabajo y nadie lo había hecho antes”.
Petrini fue también muy amigo de Manuel Vázquez Montalbán, quien estuvo adscrito al movimiento en Italia y de ahí que cuando Rossi y otros activistas se pusieron al frente de la delegación catalana, le pidieron permiso a Petrini para incorporar el nombre del escritor junto al de Slow Food de Catalunya, gesto que él apoyó encantado.
Petrini, que recientemente había aceptado con satisfacción viajar a Barcelona para recoger uno de los premios Comer que se anunciarán el próximo octubre, falleció anoche en su ciudad, Bra, a los 76 años. Deja la tierra abonada en una sociedad que ha comprendido la importancia del mensaje de Slow Food, por lo que él mismo había afirmado a sus círculos cercanos que quizás era el momento de pasar a una nueva fase del movimiento, quién sabe si al margen de los encuentros internacionales de Terra Madre Salone del Gusto. El futuro está por ver, pero el mensaje que ha transmitido durante los últimos cuarenta años ha cuajado y la reivindicación de esa alimentación buena, justa y limpia sigue siendo vigente y más necesaria que nunca.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.