No hace falta disponer de un jardín para tener siempre a mano unas hojas de albahaca para el pesto, unas ramitas de romero para unas patatas asadas, un poco de cebollino recién cortado para una tortilla o el recurrente perejil para dar un toque a cualquier plato. Cada vez más personas aprovechan balcones, terrazas e incluso alféizares para cultivar sus propias hierbas aromáticas, una de las opciones más sencillas para iniciarse en el huerto urbano. Eso sí, antes de comprar macetas y semillas conviene responder a una pregunta que muchos pasan por alto: ¿cuántas horas de sol recibe realmente ese balcón?
“Lo primero que hay que saber no es qué aromática queremos plantar, sino cuál es la orientación de nuestro balcón”, explica David Lagares, quien junto a María Abalo dirige la Huertoteca, una empresa especializada en el diseño, instalación y mantenimiento de huertos urbanos. “Hay plantas que necesitan varias horas de sol directo y otras que funcionan perfectamente con luz indirecta. Si no tenemos en cuenta esto, es muy difícil que prosperen”.
Hay plantas que necesitan varias horas de sol directo y otras que funcionan perfectamente con luz indirecta”
A partir de ahí, las posibilidades son muchas. Entre las aromáticas de primavera y verano, Lagares destaca la albahaca y el cilantro para balcones soleados. Ambas agradecen varias horas de luz y un sustrato que conserve cierta humedad, aunque sin llegar a encharcarse. “La albahaca puede regarse aproximadamente cada dos días en verano, pero lo importante es observar la tierra, que tiene que estar siempre ligeramente humedecida”, explica. El experto recuerda que incluso si no se dispone de sol directo durante todo el día, tanto la albahaca como el cilantro “también pueden tolerar bien algo de sol indirecto, si fuese necesario”.
Quienes dispongan de un patio interior o de un balcón con menos horas de sol también tienen alternativas. El perejil, el cebollino o la menta toleran bien la luz indirecta y no son grandes amigos del sol directo. En el caso de la menta y la hierbabuena, incluso prefieren lugares algo más frescos y sombreados, siempre con un sustrato húmedo. Al igual que la albahaca, durante los meses más calurosos conviene regarlas prácticamente en días alternos para evitar que se sequen. Sin embargo, Lagares insiste en que “hay que observar la planta y ver la cantidad de humedad de la tierra: no es necesario seguir ningún calendario estricto”.
Otras aromáticas, en cambio, apenas entienden de temporadas. El romero, el tomillo o la lavanda pueden mantenerse durante todo el año y son una excelente opción para quienes no quieren dedicar demasiados cuidados al balcón. “Son plantas mediterráneas. Necesitan mucho sol y bastante menos agua de la que solemos darles”, resume Lagares. De hecho, el experto asegura que uno de los errores más habituales entre los no iniciados es precisamente el exceso de riego.
“A las raíces les gusta la humedad, pero no nadar”, resume. Por eso recomienda utilizar siempre macetas con buen drenaje y retirar el agua que queda acumulada en el plato inferior tras el riego. Mantener las raíces permanentemente en contacto con el agua no solo favorece que se pudran, sino que también facilita la aparición de mosquitos y otros problemas.
Las macetas tampoco necesitan ser especialmente grandes. Para la mayoría de aromáticas basta con jardineras o recipientes de entre dos y cinco litros, siempre con la tierra adecuada. “Las variedades que requieren más humedad, como la albahaca o el perejil, agradecen tierras más fibrosas, capaces de retener agua durante más tiempo. En cambio, romero, tomillo o lavanda prefieren sustratos más minerales y aireados, donde el agua drene con más rapidez”, explica Lagares.
Otro error frecuente consiste en pensar que la planta puede permanecer indefinidamente en la misma tierra. “Cuando las hojas inferiores empiezan a amarillear y no existe un problema de riego o una plaga, suele ser señal de que el sustrato ha agotado sus nutrientes”, señala Lagares. En ese caso basta con trasplantar la planta a una maceta ligeramente mayor o, simplemente, aportar fertilizante. Para las aromáticas comestibles, el especialista recomienda recurrir a abonos orgánicos, como el humus de lombriz o el compost, aplicados cada dos o tres semanas durante la primavera y el verano.
La forma de cosecharlas también influye en su crecimiento. En especies como la albahaca conviene cortar siempre las puntas para retrasar la floración y estimular la aparición de nuevos brotes. En otras, como el perejil, es preferible recoger primero las hojas exteriores, permitiendo que las más jóvenes continúen desarrollándose en el centro de la planta.
Una vez en la cocina, conservar correctamente las aromáticas resulta casi tan importante como cultivarlas. Desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) recuerdan que las hierbas aromáticas pueden ser de gran ayuda para todos aquellos que quieran reducir el consumo de sal. “Se trata de ir aumentando progresivamente la cantidad de hierbas y disminuyendo la de sal hasta conseguir el equilibrio deseado”, señala este organismo. Para conservarlas, la OCU recomienda guardarlas envueltas en papel de cocina ligeramente humedecido dentro de un recipiente hermético o una bolsa en el frigorífico. De este modo, variedades como el perejil, el cebollino, el cilantro o la albahaca pueden mantenerse frescas alrededor de una semana.
Según la OCU, las hierbas aromáticas pueden ser de gran ayuda para quienes quieran reducir el consumo de sal
Cuando la cosecha es abundante, la OCU aconseja secarlas. “Una vez secas deben guardarse en recipientes herméticos, protegidas de la humedad, la luz y el calor”, para que mantengan sus propiedades y su aroma durante más tiempo. Según recuerda este organismo, la mayoría puede durar perfectamente hasta 12 meses una vez secas.
Más allá de ahorrar unas cuantas compras en el supermercado, cultivar aromáticas en casa tiene otra ventaja evidente: permite disponer de ingredientes recién cortados, con un aroma muy superior al de las versiones secas. Y, según Lagares, tampoco hace falta convertirse en un experto horticultor. “Las plantas acaban enseñándote lo que necesitan. Solo hay que aprender a observarlas”, concluye.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.