Hay panaderías con largas colas y otras con listas de espera, pero pocas llevan la exclusividad al extremo de abrir solo una hora a la semana. Es el caso de Bread & Butter, una micro panadería artesanal ubicada en el barrio de Lloyd Park, en Croydon (sur de Londres), que cada sábado, entre las 9 y las 10 de la mañana, despacha todos sus productos desde la ventana lateral de una antigua casa junto a un viejo pabellón de críquet.
Detrás del proyecto está Nia Payne-James, una chef privada y panadera de 27 años formada en Le Cordon Bleu London y con experiencia en dos de los restaurantes más prestigiosos de la capital británica: el estrellado Pied à Terre y Core by Clare Smyth, distinguido con tres estrellas Michelin. Tras años cocinando para algunas de las mayores fortunas del Reino Unido, desde celebridades hasta miembros de la realeza, decidió iniciar un proyecto mucho más íntimo.
Fundada en 2025, Bread & Butter funciona desde la cocina familiar de Payne-James y mantiene una producción en pequeños lotes, ingredientes de máxima calidad y una fuerte vocación comunitaria. Como la chef continúa trabajando como cocinera privada, solo puede abrir una hora a la semana, un detalle que ha contribuido a convertir la panadería en un fenómeno viral y ser reconocida en el diario The Times.
La especialidad de la casa son los panes de masa madre y fermentación lenta, elaborados con harinas ecológicas, agua filtrada, aceite de oliva virgen extra y fermentaciones en frío que pueden prolongarse entre 12 y 48 horas para potenciar el sabor y lograr una miga tierna y una corteza crujiente.
Entre las propuestas destacan un sourdough para sándwiches, una focaccia de romero, un pan multicereales, un hard dough bread inspirado en la tradición jamaicana o una babka que reinventa el clásico Chelsea bun con mermelada de naranja de Sevilla y pasas.
Sin embargo, uno de los productos más buscados son sus mantequillas elaboradas a mano. Payne-James parte de nata Jersey de Longley Farm, que bate manualmente hasta separar la mantequilla del suero antes de aromatizarla con ingredientes seleccionados. Entre las variedades figuran una mantequilla de miel y chile, otra con miel y jengibre confitado o una versión inspirada en la bruschetta con tomate, ajo, orégano y un toque de picante. La miel procede de una pequeña explotación apícola familiar situada en las montañas Pústrina, en Bulgaria, mientras que algunas de las hierbas aromáticas se cultivan en el propio jardín de la panadería.
La oferta se completa con galletas elaboradas con masa madre, bizcochos de chocolate con aceite de oliva, opciones sin gluten y otros dulces artesanales que cambian según la temporada.
Los pedidos anticipados pueden realizarse entre el domingo y el jueves, mientras que los sábados también se reserva una pequeña cantidad de producto para quienes prefieren acercarse sin reserva.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.