El Ateneu Barcelonès se llenó ayer de rostros conocidos del mundo de la gastronomía que asistieron a la presentación de la nueva y una de las más ambiciosas iniciativas lanzadas por Torrons Vicenç. Si en el 2013 la firma tendió un puente entre el mundo del turrón y la alta cocina de la mano de Albert Adrià, que participó creando una línea de singulares turrones que se iría ampliando en los siguientes años con las colaboraciones de reconocidos colegas suyos como Jordi Roca, Quique Dacosta o Ángel León, ayer se anunció una nueva etapa. “Somos herederos de una tradición centenaria y queremos seguir emocionando, conectando culturas gastronómicas y productos de diferentes lugares sin dejar de innovar”, dijo Àngel Velasco, para quien no había mejor manera de iniciar el proyecto que con dos personajes “tan influyentes y generosos” como Ferran Adrià y Gastón Acurio.
Emocionado, Velasco recordó que el primer lanzamiento de la colección Diálogos, que conecta la cultura mediterránea y la peruana de la mano de ambos chefs, “representa muchos de los valores que aprendí de mi padre; del respeto al producto, de la obsesión por la calidad, de la curiosidad y la necesidad de seguir aprendiendo y de esa capacidad de innovar sin perder la conexión con la tradición”. Su padre (fallecido hace cuatro años), recordó, “dedicó los últimos años de su vida a cambiar las reglas del juego en el mundo del turrón”, tal como el chef de El Bulli lo hizo en su día en la alta cocina. Si Acurio agradeció la oportunidad de trabajar con Ferran Adrià, de quien destacó la “generosidad dando a conocer en un documental el trabajo social de Pachacútec”, que imparte formación gastronómica a jóvenes talentosos en riesgo de exclusión, y el hecho de poder “contribuir a que el turrón sea conocido en todo el mundo, como un día ocurrió con el cebiche peruano”, Ferran Adrià señaló el mérito de una firma que, “además de haber sido capaz de desestacionalizar el consumo del turrón, ha conseguido convertirlo en un perfecto souvenir dulce, como en Francia pueden serlo los macarons ”. La nueva línea Diálogos tiene un objetivo social: en el caso de Ferran Adrià, los beneficios de su trabajo se dedicarán a “crear becas para personas, no necesariamente jóvenes, que quieran investigar en el Madrid Culinary Campus (MACC)”, y en el caso de Acurio, al proyecto de formación en Pachacútec (Perú).
Adrià destinará los beneficios a becas universitarias, y Acurio, a su proyecto social en Pachacútec
La colección se vende por 45 euros, en una caja que contiene tres barras de turrón elaboradas con chocolate peruano, una de ellas a base de quinoa y barquillos, otra de chocolate y menta y la tercera de café y pasión, y también un cuchillo-pinza, creado para cortar el turrón por el diseñador Luki Huber, con quien Adrià trabajaba en El Bulli, y quien asistió a la presentación junto a todo el equipo de innovación y de embalaje que ha participado en el proyecto de Torrons Vicenç. Una caja, animó con sentido del humor Adrià, que puede ser un regalo magnífico para la próxima Navidad, y “a un precio por lo que puedes comprar poco más que varios pares de calcetines”.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.