Si quieres formar parte de esta sociedad, es obligatorio que pidas, por lo menos una vez en la vida, comida traída por un rider. El esfuerzo es mínimo. Buscas lo que te apetece en el móvil, eliges entre la vasta oferta, marcas lo que quieres, y esperas tranquilamente en casa a que un rider llegue montado en una moto o una bicicleta con el encargo debidamente envasado. Antes, pero, deberás comprobar que el microondas funciona porque, por lo general, la comida te llegará tan destemplada y poco digerible visualmente que, muy probablemente, tu gula deberá recalentarse también en un microondas diseñado para maridar la realidad y el deseo.
El usuario del delivery, salvo en contadas excepciones, es un vago gastronómico y el máximo representante de la sociedad de consumo. Ser un usuario significa renunciar a un ejercicio fundamental para la salud psicológica de las personas como es el de la interacción directa del cliente con el comerciante. Ahora que Barcelona ha sido elegida la capital europea del comercio de proximidad, estaría bien ejercitar la imaginación -qué es lo que me apetece comer y cómo lo preparo-, bajar a la calle, entrar en las tiendas que venden los ingredientes que necesitas, volver a casa y cocinar, verbo que está convirtiéndose en un anacronismo. Cocinar en casa no sólo alimenta la imaginación, sino que también sirve para mantener vivo un corpus culinario, pilar fundamental de nuestra cultura amenazada por la globalización prêt a porter instagrameable.
Algún día deberíamos homenajear, como es debido, a las abuelas y a las madres que, como amas de casa, reivindicaron la cocina popular, compuesta por un recetario que está en decadencia por desuso. Ahora que las mujeres se están librando del yugo del heteropatriarcado, quizás, como el brandy Soberano, sea cosa de hombres salvar el patrimonio culinario.
Lamentablemente, el delivery ha venido para quedarse y tendremos que lidiar con una realidad comparable a lo que significa la IA para la creación literaria y periodística. No se trata de empezar una lucha quijotesca contra molinos de viento, sino de marcar los límites, y en el caso del delivery, -como también sucede con los escritores indolentes que utilizan la IA para llenar páginas en blanco- de saber poner límites. Por supuesto, no es cuestión de imponer límites constitucionales, sino de autoimponerse una disciplina que despierte el placer de cocinar o de escribir. Una vez lo pruebas acompañado, por ejemplo, de una envolvente voz radiofónica o de una lista de canciones elegidas para la ocasión, no podrás dejarlo. Cocinar crea adicción, si lo intentas y logras alcanzar nuevas fronteras del sabor o viajar a los paraísos perdidos, en mi caso, a los guisos que preparaba mi abuela.
En casa, cocinaba mi padre y nunca he logrado, como mascarón de proa de la cocina familiar, descubrir el misterio de su arroz con bacalao. Él nunca logró alcanzar la cima gustativa de las lentejas de su madre. La vida es sueño, como fueron sueño y obsesión las fuentes del Nilo para el explorador Richard Francis Burton.
Con la pandemia, el delivery encontró su lugar de confort y se afianzó en nuestra cotidianidad. Tanto, que un sector como el de los riders ha tenido que luchar y pedalear lo indecible para reivindicar y lograr sus derechos laborales. Y aunque muchos restaurantes viven del delivery, es alarmante que nuestros paladares se estén haciendo acomodaticios y adictos a la vagancia. Detrás de toda elaboración hay esfuerzo, pero no existe un esfuerzo con resultados más placenteros que el de un plato elaborado y servido en caliente rodeado de las personas que quieres. Un plato que nació en tu imaginación, y que fuiste construyendo, poco a poco, con manos de orfebre hasta la victoria final. Y no todo tiene que ser un imposible de la ingeniería culinaria. Con una tortilla a la francesa preparada con huevos frescos y que esté en su punto, te puedes sentir el puto amo.

Ver comentarios 3
Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.