Explora La Vanguardia
Apariencia
A
Contraste
Al díaOpiniónSitiosNutriciónMateria primaRecetasBeberGourmetVídeosPodcast
Suscríbete
Sitios

La catedral de los “esmorzars de forquilla” está en un polígono industrial de Tarragona

Los callos son el plato estrella del Gordo 2, el restaurante con más éxito del polígono Riu Clar

La catedral de los “esmorzars de forquilla” está en un polígono industrial de Tarragona
Plato de callos con romesco de El Gordo 2Iker Morán
Escucha este artículo
0:00 7:42
Actualizado hace 86 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

Sugerir una corrección Política de correcciones de La Vanguardia
4 puntos clave Ver
  • 01No aparece en los mapas turísticos de la Costa Dorada ni tampoco suele ser un lugar que visitan los cada vez más habituales cruceristas que hacen escala en Tarragona para descubrir su legado romano, pero el Polígono Riu Clar situado a las afueras de la ciudad se ha convertido en lugar de peregrinaje para los amantes del esmorzars de forquilla.
  • 02La culpa es de El Gordo 2, un restaurante con un nombre a priori tan poco sugerente como su localización, pero cuya merecida fama ha hecho que en fin de semana sea complicado encontrar mesa para probar, entre otras cosas, sus callos, considerados desde hace años entre los mejores de Catalunya.
  • 03Pero en realidad este plato es sólo uno los muchos que trabajan en esta casa, de horario tan amplio como su potente carta, que abarca desde los desayunos y bocadillos a primerísima hora de la mañana, un concurrido menú del día entre semana que triunfa entre los trabajadores de la zona y el esmorzar de forquilla que les ha hecho ganar popularidad más allá de Tarragona.
  • 04La historia de este veterano bar se remonta a 1986.

No aparece en los mapas turísticos de la Costa Dorada ni tampoco suele ser un lugar que visitan los cada vez más habituales cruceristas que hacen escala en Tarragona para descubrir su legado romano, pero el Polígono Riu Clar situado a las afueras de la ciudad se ha convertido en lugar de peregrinaje para los amantes del esmorzars de forquilla.

La culpa es de El Gordo 2, un restaurante con un nombre a priori tan poco sugerente como su localización, pero cuya merecida fama ha hecho que en fin de semana sea complicado encontrar mesa para probar, entre otras cosas, sus callos, considerados desde hace años entre los mejores de Catalunya.

Pero en realidad este plato es sólo uno los muchos que trabajan en esta casa, de horario tan amplio como su potente carta, que abarca desde los desayunos y bocadillos a primerísima hora de la mañana, un concurrido menú del día entre semana que triunfa entre los trabajadores de la zona y el esmorzar de forquilla que les ha hecho ganar popularidad más allá de Tarragona.

Pollo con colmenillas 
Pollo con colmenillas Iker Morán

La historia de este veterano bar se remonta a 1986. Entonces estaba en el Polígono Francolí y era simplemente El Gordo, apodo con el que todo el mundo conocía a su fundador, Antonio Sánchez. Dani y Paula Sánchez, sus hijos, tomaron el relevo hace ya 10 años cuando el padre se jubiló. Cambió la ubicación, pero el nombre se quedó prácticamente igual. Casi una declaración de intenciones en un lugar y cocina donde no hay concesiones al preciosismo y el único lema es hacer las cosas bien.

Carta de El Gordo 2 
Carta de El Gordo 2 Iker Morán
Orgullo poligonero

Rabo de toro, cap i pota, albóndigas con sepia, mollejas, torreznos, arengada… La lista de propuestas escrita en la pizarra del amplio comedor son algo así como el padrenuestro de cualquier amante de los desayunos de tenedor y, en general, de los defensores de guisos tradicionales y contundentes. Aquí, claro, las tostadas de aguacate ni están ni se las esperan.

“Nada de quinta gama, aquí cocinamos todo”, defienden los dos hermanos, que manejan con soltura una sala que se va llenando desde primera hora de la mañana cualquier sábado. Lucen contentos camisetas con su primer Solete Repsol aunque la verdad es que basta mirar alrededor para darse cuenta de que no necesitan que ninguna guía confirme lo que ya se sabe.

De hecho, la creciente popularidad ha hecho que la reserva sea más que recomendable. Entre semana los trabajadores son mayoría, los sábados abundan familias con ganas de celebrar cosas, clientes habituales de la zona y también curiosos que llegan hasta aquí con ganas de probar los famosos callos. Y lo que surja.

La filosofía de restaurante de polígono convertida en un orgulloso reducto de la cocina de verdad. Aquí el fuego se enciende desde primera hora de la mañana y de la cocina van saliendo grandes cazuelas con guisos de esos que requieren tiempo. Abren desde las seis de la mañana hasta las nueve de la noche cada día, excepto los sábados que cierran a la una del mediodía.

Fachada de El Gordo2 
Fachada de El Gordo2 Iker Morán
Interior de El Gordo 2 
Interior de El Gordo 2 Iker Morán
Callos con romesco

Con permiso de su menú diario a 15 euros, los callos son la estrella de la casa. Nos cuentan que despachan más de 100 kilos al día y hasta tienen un plato diseñado específicamente para ellos. Son suaves, con una salsa muy bien equilibrada en intensidad y picante. Justifican por sí solos la visita para los amantes de este plato, pero la buena noticia es que en El Gordo 2 lejos de acomodarse en el éxito de un plato, se notan las ganas de querer hacer más cosas.

Daniel Sánchez no cocina, confiesa, pero suya es la receta de una de las últimas incorporaciones a la carta: callos con romesco. Más allá de la conocida salsa, este guiso marinero tradicional de Tarragona y que parece que últimamente busca un merecido reconocimiento también se puede elaborar con carnes.

Lo preparan, explica Sánchez, con con chorizo y jamón, como los tradicionales, una picada de ajo y frutos secos y pimiento asado (escalivados) en vez del clásico pimiento de romesco. Los callos se cuecen por separado con laurel y pimienta, y luego se añaden al romesco y se sirven con alubias.

Una versión diferente de un clásico. No es el único experimento que se permiten en una cocina donde la cantidad no está reñida con este tipo de creatividad e incluso unas presentaciones cuidadas cuando toca. El romesco con pistachos y calcots o los callos con garum, esa suerte de salsa de soja mediterránea que aquí se convierte en un original mar y montaña con bien de umami. Es, cuenta Sánchez, uno de los platos creados para celebrar el 40 aniversario de esta casa.

Cuando todo está bueno, no tiene mucho sentido poner adjetivos a la evidencia del pan que va limpiando el fondo de cada plato. El rabo de toro, los morros, las albóndigas con sepia o las galtas, que cocinan con vermut y avellanas del Baix Camp. “No de Reus”, bromean en la mesa señalando la vieja rivalidad entre la ciudad de Tarragona y esta localidad.

Ser un destino gastronómico es el sueño de decenas de hoteles y resturantes repartidos por cualquier lugar del país. Aquí lo han conseguido desde un polígono industrial en medio de la nada a base de algo tan sencillo como cocinar.

IM
Iker Morán
Sitios

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.