Es la hora de comer y algún despistado entra con apetito al nuevo Parada Torres (Francesc Cambó, 16), donde el equipo ensaya antes de la apertura oficial del próximo miércoles. Atiende la disculpa amable de un operario que ultima detalles y regresa por donde ha venido, tras echar un vistazo a la amplia barra y al cartel que la enmarca, con el nombre del negocio junto a un 70. No es el número del puesto (en realidad el enorme local ocupa tres antiguas paradas), sino el año de nacimiento de los hermanos Torres. Es uno de los guiños de Genialidades Estudio Creativo, autores de la imagen retro de bar de mercado de toda la vida que buscaban. En el cartel leemos “Visca el Mercat!”. Será uno de los gritos de guerra, como “Força Parada!” que saldrá del otro lado de la barra. Exclamaciones que el equipo de cocina y sala ya lucen en las nuevas camisetas que acaban de entregarles. Todo resulta familiar en ese cartel, que anuncia “Peix i marisc; carn i embotits, platets i fregits”. O la retahíla de vitrinas que pronto llenarán de tapas y platillos fríos.
Sergio y Javier Torres consiguieron por los pelos presentarse al concurso de Santa Caterina, del que supieron por casualidad y tarde. Fueron a por todas, con una propuesta que incluía una inversión importante, de la mano de grupo Pantea, con quienes ya regentan Eldelmar en el Balcó Gastronòmic del Port Olímpic. Ganaron y lograron cumplir un sueño. “Aquí veníamos a comprar con nuestra abuela cuando éramos muy pequeños. Ella había cocinado en una pensión del barrio y aquel era su mercado”. De esos tiempos recuerdan hasta qué punto combatía el despilfarro aquella mujer capaz de hacer filigranas para llegar a final de mes con la nevera llena y era exigente a más no poder cuando compraba.
Estará abierto desde las 12 del mediodía hasta las 23 horas, y más adelante incorporarán la oferta de desayunos
Ahora, sentado en una de esas mesas de falso terrazo junto a la barra (18 comensales a cada lado), Sergio Torres explica qué plato de este nuevo bar le dedicaría, si pudiera, a la abuela Catalina. “Sin duda un caldo, como el que ella siempre tenía a punto y qué bien olía”.
Además de esa barra, en torno a una cocina central muy bien equipada (en el centro siempre la cocina, como en Cocina Hermanos Torres, hay mesas distribuidas en el amplio espacio al que se accede por la entrada al mercado, o desde el mismo interior, donde hay una gran puerta corredera de cristal y también por la calle de Giralt el Pellisser, en uno de los laterales de Santa Caterina.
El argentino Martín Campos estará al frente de una cocina que ahora mismo está ayudando a poner en marcha Carmine Memoli, jefe de cocina en Cocina Hermanos Torres. Tanto él como Pablo Sacerdotte, responsable de la sala del restaurante triestrellado de los gemelos, son socios de este nuevo negocio para el que Sacerdotte ha hecho la primera selección de vinos.
La ensaladilla, con lubina escabechada y la gambeta blanca de La Platgeta rebozada son de los mejores platillos; los macarrones siguen la receta de David, hermano de Javier y Sergio (“nos los hacía en casa, con todos los embutidos que encontraba en la nevera y un buen sofrito”), calamares a la romana, pepito de solomillo de ternera, champiñones al ajillo, buenos torreznos, botifarra de payés con judías de Santa Pau, tortilla de patata con cebolla, anchoas del Cantábrico con pan con tomate (de momento de baguette), bacalao. entre los postres, pan con chocolate o crema catalana. La media de precio ronda los 40 euros. En la primera etapa abrirán de 12 a 23 horas, y dejan para más adelante los desayunos. Habrá espacio para 160 comensales y pronto dispondrán de la terraza.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.