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Opinión
David Uclés
Columnista

Una voz que abraza

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Actualizado hace 78 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01El dichoso algoritmo de Instagram a veces acierta.
  • 02Bueno, siempre acierta, pues casi nos conoce mejor de lo que nos conocemos a nosotros mismos.
  • 03Pero raras veces, entre cientos de vídeos de perros adorables que levantan las cejas sin saber que están siendo grabados, aparece algo que hipnotice; un milagro entre tanto ruido: alguien como Marc Vilajuana.
  • 04Recuerdo aquel primer vídeo suyo.

El dichoso algoritmo de Instagram a veces acierta. Bueno, siempre acierta, pues casi nos conoce mejor de lo que nos conocemos a nosotros mismos. Pero raras veces, entre cientos de vídeos de perros adorables que levantan las cejas sin saber que están siendo grabados, aparece algo que hipnotice; un milagro entre tanto ruido: alguien como Marc Vilajuana. Recuerdo aquel primer vídeo suyo. Cantaba acompañado por un guitarrista una bellísima canción: Amansint l’aigua . Bella la canción, bella la puesta en escena, bello su timbre, bellos sus movimientos y el sentimiento cantando. Pero el timbre… Indescriptiblemente acogedor. No importa lo que entone, Marc logra acariciarme, algo que solo me pasaba con Andrew Bird o Hamlet Gonashvili. Cierro los ojos y su voz me abraza. Quizás solo me pase a mí –lo dudo– y las ondas sonoras que despierta se acompasen con las partículas del aire que me rodean. Y me fusiono y soy feliz.

El músico y cantante Marc Vilajuana 
El músico y cantante Marc Vilajuana MV

Marc es bastante conocido por el grupo Gregotechno, que, como su nombre indica, mezcla el canto gregoriano con tecno, un género peculiarísimo con cada vez más feligreses. Y a veces da conciertos vestido de monje junto a altavoces de rave . Pero no quiero hablaros de su grupo, sino del precioso disco en solitario que acaba de sacar apenas hace unas semanas: Panteisme , que incluye la composición que me sedujo en redes. Un disco que reúne melodías etéreas en catalán, francés, gallego y latín que se amoldan al oído y acarician. Espiritualidad y armonía.

Raras veces aparece algo que hipnotice; un milagro entre tanto ruido: alguien como Marc Vilajuana

De sus temas, la tierna Île du Ramier es la que escucho ahora en bucle, en la que el momento más bonito se lo lleva un silencio en mitad de la canción, cuando el agua se hace trémolo. El perdó – L’ombra es otro pequeño viaje emocional; su voz levanta un escenario de la nada. Marc me recuerda a Tamino, pero con una voz mucho más dulce, con más aire pero igual de profunda. O incluso a Laura Marling: las tonalidades cambiantes de su Xota da Rede son preciosas.

De su trabajo anterior: Medio voy , cantada en inglés y en castellano, es una oda preciosa que bien podría haber compuesto Patrick Watson. También Deuteronomio , únicamente instrumental. Y There’s no magic parece cantada por Anohni & the Johnsons.

Es cierto que Marc me recuerda a muchos otros compositores, pero se parece más a sí mismo que a nadie más. El timbre de su voz, insisto, es una caricia única.

No sé cuándo podré hacerlo, pero algún día pretendo grabar un disco. Quisiera reunir las canciones más bonitas que compuse en los quince años que estuve tocando en las calles y en pequeñas salas. Le pediré a Vilajuana una colaboración. Al joven con el timbre más bello de la península.

Gràcies, Marc.

David Uclés
David Uclés
Columnista

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.