‘La Grande’ de Schubert ★★★✩✩
Intérpretes: Franz Schubert Filhamonia. Leonard Slatkin, director
Lugar y fecha: Palau de la Música (22/III/2026)
“Un programa que comienza con el Adagio para cuerdas de Samuel Barber es afrontar riesgos, sobre todo si los violines primeros no han logrado, con mucho y difícil trabajo, la uniformidad necesaria”

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.
‘La Grande’ de Schubert ★★★✩✩
Intérpretes: Franz Schubert Filhamonia. Leonard Slatkin, director
Lugar y fecha: Palau de la Música (22/III/2026)
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Una vez más se pone en evidencia la importancia del director en una orquesta constituida por jóvenes músicos. La figura del maestro experimentado y sensible como Slatkin, que a su vez valora el trabajo con esta muy buena generación. Las orquestas profesionales de plantilla ya asentada van acumulando problemas, cuestiones varias (técnicas, personales) perfectamente entendibles por otro lado en un grupo humano tan sensible, y por ello la suma de individualidades no hace fácil la labor del director foráneo. El director ejerce –o debería– una labor magistral, de síntesis, de coherencia estética de la que en esta ocasión hemos disfrutado.
Un programa que comienza nada menos que con el Adagio para cuerdas de Samuel Barber es afrontar riesgos, sobre todo si los violines primeros no han logrado, con mucho y difícil trabajo, la uniformidad necesaria. El resultado dentro de todo fue bueno, aunque lo hubiese ayudado quizá agruparles dentro de la caja del escenario.
La Sinfonía nº 94 de Haydn que siguió fue una buena “sorpresa”, por su claridad expositiva clásica, preciosismo de detalles y énfasis expresivo. La Franz Schubert Filharmonia cuenta con solistas de calidad en las maderas, y los metales hicieron un trabajo de calidad.
Las palabras mayores llegaron con una intensa versión de la Sinfonía nº 9, La Grande, de Schubert, que requiere solvencia individual y trabajo directorial. El maestro Slatkin, conocedor a fondo de la obra marcó el camino, valorando sus elementos aún clásicos, los contrastes en las dinámicas, sutiles crescendos, un tempo vivo alejado de la parsimonia que sumó brillantez al final y fraseo con connotaciones románticas que bordaron la expresión y las tensiones.
Todo ello bien comprendido y realizado por estos muy buenos jóvenes músicos, valorados por un buen público, silencioso y conocedor, que prolongó los aplausos.
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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.