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Cultura Crítica de música sacra

Plenitud y gozo por la belleza con O Vos Omnes (★★★★★)

A acabar este 'Officium Defunctorum' de Tomás Luis de Victoria se nos manifestó una sensación de felicidad por la sensibilidad compartida

Plenitud y gozo por la belleza con O Vos Omnes (★★★★★)
El ensemble O Vos Omnes durante su interpretación de la obra magna de Tomás Luis de Victoria en PeraladaTOTI FERRER
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  • 01Officium Defunctorum de Tomás Luis de Victoria  ★★★★★ Intérpretes: O Vos Omnes.  Dirección: Xavier Pastrana.  Lugar y fecha: Festival de Peralada.
  • 02Iglesia del Carmen (4/IV/2026) Este Officium Defunctorum de 1605, última obra publicada por Tomás Luis de Victoria, escrita poco antes para las exequias de Maria de Austria, esposa del emperador Maximiliano II, hermana de Felipe II y protectora del capellán y músico abulense, fue su “canto del cisne”.
  • 03Y, en nuestra instancia más terrenal, representó quizás la culminación de esta celebración pascual del Festival, que cada año nos deja un hito.
  • 04La obra de Tomás Luis de Victoria, ya lo sostenía su recuperador Felip Pedrell más de cien años atrás y lo ratificaba Debussy, es uno de los fundamentos de nuestra música.

Officium Defunctorum de Tomás Luis de Victoria ★★★★★

Intérpretes: O Vos Omnes. Dirección: Xavier Pastrana. Lugar y fecha: Festival de Peralada. Iglesia del Carmen (4/IV/2026)

Este Officium Defunctorum de 1605, última obra publicada por Tomás Luis de Victoria, escrita poco antes para las exequias de Maria de Austria, esposa del emperador Maximiliano II, hermana de Felipe II y protectora del capellán y músico abulense, fue su “canto del cisne”. Y, en nuestra instancia más terrenal, representó quizás la culminación de esta celebración pascual del Festival, que cada año nos deja un hito. La obra de Tomás Luis de Victoria, ya lo sostenía su recuperador Felip Pedrell más de cien años atrás y lo ratificaba Debussy, es uno de los fundamentos de nuestra música.

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Tengo la sensación de que cuando acabó el concierto, en un marco engalanado con muy buen gusto, se nos manifestó –no en los intempestivos aplausos, merecidos en si, pero… ¡más paciencia por favor!- una sensación de felicidad, de plenitud, de gozo por la belleza y la sensibilidad compartida. Sí, porque asistimos a la interpretación sincera, sutil, con carácter, de una obra magna del arte musical, con un tratamiento vocal atento a las dinámicas, a la importancia de la palabra en el texto musical, a un equilibrio exquisito en la expresión, al contraste (siempre eludiendo por parte de Victoria la rigidez del mandato tridentino del Norte) entre la transparencia del canto llano y la elevación polifónica, a la distinguida fortaleza de los bajos apoyados por el color del bajón (antecedente del fagot) y a la elegancia de las voces altas, en un marco bordado de armonía. Seis estupendas voces tanto en el austero canto llano masculino como en la limpidez y emisión cristalina femenina en la conjunta polifonía.

En más de una ocasión me he preguntado por aquello que hace trascendente una expresión musical; si es una o varias de las características de lo que llamamos “belleza”

En más de una ocasión me he preguntado por aquello que hace trascendente una expresión musical, en este caso en el terreno religioso; si es una o varias de las características de eso que llamamos “belleza”, que permite la secuencia invocar-evocar, movimiento trascendente, que nos devuelve la sensación a que antes aludía. Es claro que el entorno espacial y la referencia temporal ayuda, pero eso que es “arte” procedente en general de los mundos católico o protestante, determinado por características fuera de manual, resulta esencial para emocionar incluso sensibilidades situadas en el ámbito ortodoxo, el protestante, el católico, incluso el del judaísmo o el musulmán, o el ateo, o el chino, por sintetizar.

Y esa plenitud es lo que conocemos como “entusiasmo”, una palabra común que en su sentido etimológico nos lleva al conceptual griego de “en dou siasmos”, cuando la divinidad se introduce en nuestro cuerpo, plenitud, felicidad tangible, emoción, comunitaria. Feliz tiempo Pascual, de resurrección, de primavera.

Jorge de Persia
Jorge de Persia
Cultura

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.