OBC ★★★★★
Intérpretes: Pierre-Laurent Aymard, piano; Thomas Bloch, ondas Martenot.
Dirección: Jonathan Nott
Un merecido aplauso cierra el concierto de la Orquestra de Catalunya, con el piano del reconocido Aymard en una sesión de gran trabajo del director Jonathan Nott

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.
OBC ★★★★★
Intérpretes: Pierre-Laurent Aymard, piano; Thomas Bloch, ondas Martenot.
Dirección: Jonathan Nott
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Lugar y fecha: L’Auditori, 24/IV/2026
Un merecido aplauso cerró este concierto de la Orquestra de Catalunya, con el piano del reconocido Aymard –seguridad y brillo– en una sesión de gran trabajo del director Nott. Por supuesto el elemento esencial era la sinfonía Turangalila de Olivier Messiaen, escrita en la fría y esperanzadora posguerra europea, cuando el católico y franciscano Messiaen había dialogado ya con los pájaros en su síntesis magistral del Cuarteto para el fin de los tiempos.
La imponente –en otro sentido– Turangalila, se sitúa ya en tiempos de la “gloria” americana que algunos de allí pretenden (y qué lejos están) ahora patrimonializar. Messiaen dispone de una enorme y gran orquesta de Boston que le esperaba para el estreno, y enlaza elocuentes cantos de amor (suenan metales con aire de Prokofiev), con el primitivismo que había ya manifestado tres décadas atrás Stravinsky, con rasgos del lirismo straussiano, y rítmica exacerbada del sinfonismo de Copland y Chávez (el “americanismo”) y entra sin complejos en el terreno del mínimal y la elocuencia fílmica con la rúbrica del final.
No es el Messiaen más sensible, pero es un caleidoscopio de color y movimiento, y con sapiencia y sensibilidad el maestro Nott llevó –con excelente respuesta de la orquesta– a una vertiente vital y precisa. Estupenda la resultante de ese Jardín de tensión y polifonía, brillo y color exuberante, contrastado con apuntes de lirismo interior con gran trabajo de la cuerda. ¡Un aplauso a todas las secciones!
¿Cómo hubiese sido el devenir musical a partir de figuras como esta de Messiaen, si sensibilidades e intereses externos no hubiesen proclamado y estimulado el camino de Darmstadt y sus seguidores, que inundó el mundo? Messiaen promueve una mirada hacia el interior del sistema sonoro de Occidente, con todas las rupturas posibles, pero en el que prevalece la idea esencial de armonía y humanismo que propició el Renacimiento. ¿Cuánto queda por ahondar aún en el sistema sonoro, profundizando, sin agresiones?
En fin, un concierto que espero que hable de futuro por lo que concierne a esta muy buena orquesta, que necesita de directores como Nott, a su nivel en expectativas, y que los cambios no perturben la necesaria estabilidad en el trabajo, ámbito en que técnica y conocimiento se conjugan.
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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.