Se atribuye al radiofonista Alan Freed la divulgación del término rock’n’roll asociado al estilo musical que irrumpió a mediados de los 50 en EE.UU., un rhythm & blues acelerado y electrificado que cambió para siempre la música popular. Rock sugería la idea del ritmo, del pulso; roll , la fluidez, la sensación de movimiento continuo.
Décadas después, el músico de los Rolling Stones Keith Richards dio un nuevo giro a la expresión cuando afirmó que su socio Mick Jagger representaba el rock, mientras que él se consideraba a sí mismo la encarnación del roll. Celebrado inventor de aforismos crípticos, el longevo guitarrista no aclaró a qué se refería con semejante afirmación, pero se interpretó que reivindicaba para él el swing, la fluidez, la cadencia de la banda, frente a la actitud más abrupta y sincopada del cantante.
A propósito de estos conceptos, y en la hora de hacer balance de la labor de Emmanuel Guigon al frente del Museu Picasso (octubre de 2016-abril de 2026), nos preguntamos: ¿Puede la gestión cultural definirse en términos musicales? ¿Tiene sentido emplear términos como swing o roll para describir la labor de un director de museo?
Dado que no está en juego la vida, la fortuna o el prestigio de nadie, nos atrevemos a responder que sí, que ya desde sus inicios, el doctor en Historia del Arte de origen suizo Emmanuel Guigon se empeñó en dirigir la institución como si fuera un concierto de jazz: con sus standards (las exposiciones ineludibles) sus solos (sus muestras personalísimas), su preludio musical y su finale .
Haría bien Barcelona en mantener el vínculo con Guigon, bien relacionado con la familia de Picasso
Y con una clara querencia por el swing. No en vano, Guigon se dio a conocer en Barcelona, sobre todo, en el acto que celebró en su museo junto a Ronnie Wood, otro guitarrista de los Rolling Stones que también tiene mucho de roll . El director descubrió que el músico era vecino suyo en el Eixample y le invitó a presentar en el Picasso un libro con sus pinturas de retratos rockeros. Fue todo un soplo de aire fresco en una institución que llevaba unos años en un discretísimo segundo plano.
Tras aquel preludio, se fueron sucediendo exposiciones de mucho nivel, como la Picasso-Miró, organizadaconjuntamente con la Fundació que dirigía Marko Daniel; Picasso descobreix París; Sabartés per Picasso per Sabartés ; Els Quaderns; Kahnweile r o, la más reciente, Ubú Pintor .
Entre las rarezas (los solos protagonizados por un Guigon que siente pasión por el jazz de Charlie Parker, Charles Mingus, Thelonius Monk o Miles Davis) figuran dos en especial: La cuina de Pi casso , que contó con un cameo genial de Ferran Adrià, y Jamais. Óscar Domínguez y Pablo Picasso , una excentricidad de exposición en torno a un gramófono prodigioso que, en plena pandemia y por muy poco dinero, dio al museo proyección internacional.
En el haber de Guigon se cuenta precisamente su buena prensa en medios europeos de referencia, que ha ayudado al Picasso. También las publicaciones del museo en su mandato (él mismo es bibliófilo); dotar a la institución de un buen restaurante, junto a Romain Fornell; haber situado el foco sobre la relación Picasso-Barcelona o su buen hacer con la familia del genio. En el debe, quizás su dificultad para gestionar la relación con el Ayuntamiento. Es sabido que las personalidades geniales y bohemias encajan mal en la cuadrícula del excel .
Avalada por su perfil profesional y por su labor en el Reina Sofía en un periodo espléndido del centro madrileño, es muy probable que la sustituta de Guigon, Rosario Peiró, aporte ideas valiosas y orientaciones novedosas al museo barcelonés. Los buenos directores dejan su propia impronta y de eso se benefician a la larga las instituciones culturales. Pero la ciudad haría bien en mantener algún vínculo con el director saliente. Por su apego a Barcelona y por esos buenos contactos que mantiene con los familiares de Picasso.
¿Y el epílogo musical? Guigon, que se había estrenado con Ronnie Wood, se despidió con Ubú revisitat , un exquisito concierto de piano a cargo de su amigo Alain Planès ,con repertorio de Terrasse y Satie. Que no pare la música.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.