'Yo no moriré de amor' (★★★★✩), un desgaste expansivo y otros estrenos de la semana
Los críticos de 'La Vanguardia' también analizan 'Couture', 'Mortal Kombat II', 'Las ovejas detectives', 'Bajo tus pies', 'Los mejores años de nuestra vida' y 'Recreación de un asesinato'
Fotograma de 'Yo no moriré de amor'Elastica films
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Jordi Batlle Caminal, Salvador Llopart y Philipp Engel
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Actualizado hace 91 d Contrastado por la redacciónCómo lo hemos informado
Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.
01Estos son los estrenos que llegan a las pantallas de cine este 8 de mayo: Por Jordi Batlle Caminal Esta no es otra película sobre el Alzheimer, aunque el Alzheimer constituya la columna vertebral de la historia narrada.
02Es una película sobre los daños colaterales del Alzheimer.
03La familia protagonista está compuesta por un padre, una madre, una hija mayor y otra más joven.
04Celebran, al principio de la película, el cumpleaños de la madre, 54 años aparentemente bien llevados.
Estos son los estrenos que llegan a las pantallas de cine este 8 de mayo:
Un desgaste expansivo Yo no moriré de amor (★★★★✩) Dirección: Marta Matute Intérpretes: Júlia Mascort, Sonia Almarcha, Tomás del Estal, Laura Weissmahr Producción: España-Bélgica, 2026 (94 minutos). Drama.
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Por Jordi Batlle Caminal
Esta no es otra película sobre el Alzheimer, aunque el Alzheimer constituya la columna vertebral de la historia narrada. Es una película sobre los daños colaterales del Alzheimer. Sobre un desgaste expansivo. La familia protagonista está compuesta por un padre, una madre, una hija mayor y otra más joven. Celebran, al principio de la película, el cumpleaños de la madre, 54 años aparentemente bien llevados. Solo aparentemente bien llevados, pues enseguida una escena íntima, sutil, sugiere que algo anda mal en la salud de la madre. Y unos minutos más tarde (una transición muy bien calzada) constatamos que su cabeza flaquea cuando hace ejercicios de memoria, confunde los días de la semana o incluye estaciones del año cuando recita los meses.
La joven Júlia Mascort y Sonia Almarcha
La exposición de la enfermedad en Yo no moriré de amor está felizmente desprovista de énfasis, de tremendismo. No escatima la escatología (la escena del cuarto de baño y la defecación), porque está integrada en la dolorosa realidad cotidiana, pero los momentos en que vemos a la madre y seguimos la evolución de la enfermedad son pocos y generalmente breves. En cambio, sobre la figura de la hija menor recae el peso del drama, pues su vida se debate entre las necesidades propias de la edad (respirar fuera de casa, no asfixiarse dentro) y la responsabilidad de cuidadora. De ahí los reproches a su hermana mayor, que, lejos del hogar y embarazada (se diría que una excusa, consciente o subconsciente, para lo no intervención), no cumple con los mismos deberes.
En una película muy hablada, resultan reconfortantes los instantes en que se produce el silencio: la imagen del padre sentado en la cocina, solo, ensimismado, vale más que mil palabras. Es también un recurso efectivo dejar el decorado sin presencia humana, para que hablen (en silencio) los platos, los vasos, las paredes, los objetos que han sido testigos de todas las calamidades de la casa. En Yo no moriré de amor brillan, además del magnífico cuarteto protagonista, la justeza del tono, la ecuanimidad de las elipsis (más de cinco años encapsulados en hora y media de proyección), la delicadeza del ritmo y la claridad de la narración, trazos que sitúan a Marta Matute en algún lugar cercano a la Pilar Palomero de Los destellos.
Divina(s) de la muerte Couture (Alta costura) (★★★✩✩) Dirección: Alice Winocour Intérpretes: Angelina Jolie, Anyier Anei, Ella Rumpf, Louis Garrel Producción: Francia, 2025 (106 min) Drama
Por Philipp Engel
Fascina cual (monstruo de) Frankenstein al que se le ven las costuras: Alice Winocour, que venía de personificar en Virginie Efira las cicatrices de la cosmopolita capital francesa en Memorias de París (2022), plantea un amalgama interesante, de nuevo entre la realidad y la ficción, ahora en la Semana de la Moda. Por un lado, tenemos el striptease emocional de una Angelina Jolie que encarna una variación de sí misma, neogótica como en sus inicios y realizadora como en los últimos tiempos, a la que le detectan un cáncer que exige una operación de urgencia, un eco de la polémica mastectomía preventiva a la que se sometió hace años. En ese trance, se entrega a una tan sensual como macabra balada (sólo falta que suenen Tindersticks, a lo Claire Denis) con Louis Garrel, el seductor a la francesa por antonomasia, donde las marcas previas a la operación, costuras de salvación, juegan un papel tan metafórico como perturbador.
Angelina Jolie y Louis Garrel
Por el otro, tenemos a la auténtica modelo sudanesa Anyier Anei, que escogió la pasarela para huir de la pobreza y que prácticamente cuenta su propia historia migratoria. Finalmente, está la maquilladora interpretada por Ella Rumpf, que sueña con escribir una novela que podría acabar siendo la propia película que estamos viendo. Es, claro, un alter ego de la cineasta que, pese a la explícita implicación de Chanel en el proyecto, no parece tan interesada en explorar el mundo de la moda con la precisión de un Becker en Falbalas (1945) –el clásico que encendió la vocación de J. P. Gaultier– como de brindar une atractivo espacio de encuentro a los personajes a la manera de un Altman en Pret-à-porter (1994). Carece de la mala leche de la fascinante Models (Ulrich Seildl, 1999), donde la realidad superaba a la ficción, pero tampoco, en el plano puramente estético, es un producto de marca blanca como la impersonal El diablo viste de Prada. Couture está diseñada para durar unas cuantas temporadas.
Detectives de lana Las ovejas detectives (★★★★✩) Dirección: Kyle Balda Intérpretes: Hugh Jackman, Nicholas Braun, Molly Gordon Producción: EE. UU. 2026. 109 m. Intriga
Por Salvador Llopart
¿Unas ovejas enfrentadas a un asesinato? ¡Anda ya! Uno piensa que va a encontrarse con un disparate y, en efecto, lo es, aunque con un añadido inesperado: la emotividad a flor de piel. La historia transcurre en plena campiña inglesa y parte del reparto lo forman unas ovejas que recuerdan vagamente a Wallace & Gromit ejerciendo de Angela Lansbury en Se ha escrito un crimen. Un entrañable “cozy crime” imposible donde el clásico “¿quién lo hizo?” acaba dejando paso a una lagrimita furtiva ante la desarmante humanidad de la historia.
Hugh Jackman en una imagen del filme
Los frenéticos ochenta Los mejores años de nuestra vida (★★✩✩✩) Dirección: Charlie Arnáiz, Alberto Ortega Producción: España, 2026 (108 minutos). Documental.
Por J. Batlle
Héroes de los años ochenta: Stallone, Schwarzenegger y… Hombres G., que se jugaron la piel en muchos conciertos, aquí y en Latinoamérica, como se ve en este documental que celebra los más de cuarenta años de existencia de la formación con multitud de imágenes de archivo, recuerdos de mil batallas, nostalgia en abundancia, autobombo y mucho frenesí. Para fans de Hombres G., que probablemente habrían preferido menos palabras y más temas clásicos expuestos en su integridad, como el de los créditos finales.
Una mujer con piedad Recreación de un asesinato (★★★✩✩) Dirección: Jim Sheridan y David Merriman Intérpretes: Vicky Krieps, Aidan Gillen, Colm Meaney Producción: Irlanda, 2025 (89 min) Drama judicial
Por P. Engel
La gran Vicky Krieps encarna la duda en este juicio ficticio imaginado a partir de un caso real que sigue el esquema de Doce hombres sin piedad (1957). La víctima fue Sophie Bouniol, esposa de Daniel Toscan du Plantier –productor de Pialat, entre otros–, asesinada en 1996, y las sospechas recayeron en un periodista local –freelance tenía que ser–, que Sheridan pretende exonerar lanzando sus sospechas al marido en una función que, pese a lo original del dispositivo, no logra transmitir grandes emociones.
Vicky Krieps protagoniza la película
La hora de las bofetadas Mortal Kombat II (★★★✩✩) Dirección: Simon McQuoid Intérpretes: Karl Urban, Adeline Rudolph, Ludi Lin Producción: EE. UU. 2026. 116 m. Acción
Por S. Llopart
La película se llama Mortal Kombat II y no engaña. Hay combates a mansalva, como en el videojuego pionero en el que se basa. La dinámica de los enfrentamientos resulta soportable si uno renuncia a tomarse la cosa demasiado en serio. Si solo fuera eso, acabaría siendo mortal, sí, pero de aburrimiento. Lo que la salva —o nos salva— es el humor desvergonzado del personaje interpretado por Karl Urban, el inolvidable Carnicero de la serie The Boys. Su presencia introduce una ironía paródica que impide que la película termine sepultada bajo toneladas de testosterona digital.
Una imagen de la película
Un edificio satánico Bajo tus pies (★★✩✩✩) Dirección: Cristian Bernard Intérpretes: Maribel Verdú, Sofía Otero, Ibai Atanes Producción: España-Argentina, 2025 (94 minutos). Terror.
Por J. Batlle
Un precioso y centenario edificio bilbaíno es el escenario de esta tópica epopeya de terror, modalidad casa encantada, protagonizada por una madre y sus dos hijos, que acaban de alquilar un piso del inmueble. Contiene citas a clásicos del género, ya sean visuales (El resplandor) o verbales (La semilla del diablo), y un trío de ancianas satánicas más bien grotesco. Es, eso sí, un producto de factura apreciable: títulos de crédito creativos, puesta en escena elegante…
JB
Jordi Batlle Caminal
Cultura
Forma parte de la redacción de La Vanguardia · Barcelona.
Ver comentarios 3
Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.