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Cultura

“Intenté seguir tendencias y me bloqueé; esta novela me ha devuelto la libertad”

La autora madrileña publica 'Tantas veces como respiro' (Planeta), la primera entrega de una biología ambientada en el rodaje de una serie juvenil paranormal

“Intenté seguir tendencias y me bloqueé; esta novela me ha devuelto la libertad”
La autora de romance juvenil Alexandra Roma publica nuevo libro: 'Tantas veces como respiro' (Planeta) ambientada en un rodaje Javier Ocaña
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Actualizado hace 26 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

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  • 01Cuando  Crepúsculo estrenó su primera película, en diciembre del 2008, Alexandra Roma no era todavía Alexandra Roma.
  • 02Era becaria en la sección de Cultura de la agencia de noticias Europa Press y le tocó cubrir el evento.
  • 03Entonces firmaba sus crónicas con su nombre de nacimiento: Alexandra Manzanares Pérez (Madrid, 1987). “No era una película con un gran presupuesto y nadie vaticinó el fenómeno en el que se convertiría”, recuerda.
  • 04Aquella première  modesta no vaticinaba para nada el fenómeno mundial que acabaría convirtiendo a sus protagonistas en iconos generacionales.

Cuando Crepúsculo estrenó su primera película, en diciembre del 2008, Alexandra Roma no era todavía Alexandra Roma. Era becaria en la sección de Cultura de la agencia de noticias Europa Press y le tocó cubrir el evento. Entonces firmaba sus crónicas con su nombre de nacimiento: Alexandra Manzanares Pérez (Madrid, 1987). “No era una película con un gran presupuesto y nadie vaticinó el fenómeno en el que se convertiría”, recuerda.

Aquella première modesta no vaticinaba para nada el fenómeno mundial que acabaría convirtiendo a sus protagonistas en iconos generacionales. Pero la imagen de los jóvenes actores de Crepúsculo enfrentándose de golpe a una fama descomunal se le quedó en la retina, una semilla que acabaría germinando en Tantas veces como respiro, la nueva novela de Alexandra Roma, ambientada en el rodaje de una serie paranormal adolescente.

Entre aquellos años de becaria y este nuevo libro han pasado muchas cosas: once novelas, una carrera consolidada dentro del romance juvenil y young adult, la maternidad e incluso una etapa de bloqueo creativo. “Intenté seguir tendencias y me perdí un poco”, admite. Ahora asegura haber recuperado el pulso escribiendo “lo que me ha dado la gana”.

Licenciada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos, el último año de carrera lo pasó en Roma (quédense con esta ciudad) con una beca Erasmus. Su pasión por el cine la llevó a cursar un master en Guion cinematográfico y otro en Dirección cinematográfica, recursos y conocimiento que ahora ha desplegado en su nueva obra. Y es que Tantas veces como respiro -la primera parte de una biología que seguirá en julio con Cada maldito segundo- mezcla fragmentos de guion, múltiples referencias cinematográficas y personajes marcados por la exposición pública, la identidad y la interpretación. “Ya no es solo actuar durante el rodaje o durante toda la promoción; es ya incluso en la vida real. Eres un producto”.

¿Qué le fascina de un rodaje?

Que es un universo agotador y maravilloso al mismo tiempo. Hay muchísima presión, muchísimas horas, mucho estrés, pero también una adrenalina brutal. Las profesiones creativas son muchas veces inestables a nivel laboral pero tienen algo muy bonito: ver cómo algo que nace de la nada termina llegando al público. Un rodaje es como estar dentro de la olla mientras todo hierve.

Durante su formación, ¿le hubiera gustado ponerse delante de la cámara en algún momento?

Si hubiera tenido talento, sí me habría gustado (ríe). Los actores aprenden mucho a interpretar las emociones, a escarbar dentro de sí mismos, a escarbar dentro de otros. Es un trabajo en el que te haces preguntas que de otro modo no te harías. Pocas veces nos ponemos en la piel, literalmente, de otra persona e intentamos comprenderla aunque no compartamos absolutamente nada. Pero por mucho que te formes, tienes que tener talento, y yo no lo tengo.

En esta novela ha rebajado el drama respecto a otros libros suyos.

Venía de escribir dos novelas que tratan sobre todo el duelo. Mi madre había fallecido y eso inevitablemente estaba en lo que escribía. Así que era un nivel dramático muy alto, porque al final estás hablando de la muerte. Y en esta novela, sin embargo, me permití la libertad de hacer lo que me apetecía. He ido más a contar una historia real y también a divertirme. Claro que hay conflicto y drama, y a las lectoras que les gusta que les pellizquen el corazón lo van a tener, pero necesitaba permitirme disfrutar escribiendo y pasármelo bien, que a veces se nos olvida.

Entre otros, también aborda el tema del alcoholismo. ¿Cuál es su relación con él?

Más que el alcoholismo en sí, me apetecía hablar sobre lo difícil que puede llegar a ser ser abstemio siendo joven. Es verdad que el padre de mi mejor amigo fue alcohólico y lo viví de cerca, pero la cosa no iba por ahí. Tengo amigas que no beben y muchas veces me han contado lo complicado que es ser abstemio ahora mismo en la sociedad, cómo todo te empuja a beber…esa presión constante: “Venga, solo un chupito, que es mi cumpleaños”… Hay una escena en la novela donde a un personaje le ponen alcohol en su bebida en plan “broma” y todos se ríen. Si en vez de ser alcohol fuese droga, nadie se reiría. La gente te avisaría. Sin embargo el alcohol está mucho más normalizado y quería concienciar sobre esa presión social.

Pero su protagonista no es una activista. A ella le da razones para no beber.

Claro, porque ella y su mellizo han pasado por la misma situación: su madre es alcohólica. Pero ella toma la decisión de ser abstemia y su hermano sí bebe. Ante una misma situación cada persona responde de una manera distinta. Por otra parte, muchas veces, cuando alguien no bebe y se lo está pasando bien, la gente lo mira como a un bicho raro. Parece que necesitas justificar que te lo estás pasando bien si no vas borracho.

¿Qué nos puedes contar de la segunda parte, Cada maldito segundo?

Siempre prefiero escribir novelas autoconclusivas así que cuando hago dos, es porque realmente las necesito. En este caso son dos momentos muy distintos. La primera parte es la ebullición absoluta: las giras, el no saber si estás en Roma, Madrid o Estados Unidos. Y la segunda ocurre años después, en algo que ahora se ha puesto muy de moda como son los reencuentros de casts de actores. Quería mostrar cómo se vive el fenómeno en el momento y qué pasa con esos actores años después.

Por cierto, lo de Roma ¿de dónde viene?

Cuando trabajaba en Europa Press me recomendaron separar la parte periodística de la literaria. Me dieron como dos horas para pensar un nombre y yo acababa de volver de mi Erasmus en Roma, que fue un año muy importante para mí. El año en que me descubrí, de libertad, de independencia… y por eso me puse Roma. Esa es la historia real. Y la bonita fue cuando una lectora me dijo: “Qué bien pensado, porque escribes romance y Roma es amor al revés”. Y pensé: “Ojalá hubiera sido por eso” (ríe).

Las uñas pintadas de Alexandra Roma acorde con los colores de la portada de su nuevo libro 
Las uñas pintadas de Alexandra Roma acorde con los colores de la portada de su nuevo libro Javier Ocaña

¿También viene de la generación Wattpad?

Uf, no, yo soy más antigua (ríe). Empecé a escribir porque un libro me horrorizó muchísimo y mi madre me dijo: “Pues escribe tú tu propia historia”. Y lo intenté. Mi primera novela fue Sangre y corazón, un romance ambientado en la Segunda Guerra Mundial entre una alemana y un judío. Empecé por algo sencillo (ríe). La publiqué en coedición, que era un poco la autoedición de ahora y recuerdo que durante su presentación dije de broma: “Quién sabe, igual dentro de diez años publico con Planeta”. Y sucedió justo diez años después.

¿Qué novela le supuso realmente un punto de inflexión?

Hasta que el viento te devuelva la sonrisa. Creo que fue la primera novela en la que sentí todo. En aquel momento se llevaba muchísimo el chick lit (subgénero romántico, ligero y divertido) y me ofrecieron escribir una. Era mi sueño publicar, pero me salió un drama. Esa novela empieza con un accidente de tráfico. Y ahí aprendí algo importante: a escucharme y no seguir tendencias.

Ahora mismo el romance juvenil está lleno de tendencias: sports romancedarkspicy, romastasy

Sí, pero yo nunca busco una etiqueta antes de escribir. Las veces que he querido coger un estereotipo ha sido para desmontarlo. Por ejemplo, en Hasta que el viento te devuelva la sonrisa la protagonista es animadora, y las animadoras siempre habían sido un personaje superficial o incluso maquiavélico. Yo quería darle profundidad y demostrar que detrás del estereotipo hay una persona.

¿Cómo ve el momento actual de la romántica juvenil y el new/ young adult?

Creo que es un fenómeno muy positivo. Me entristece ver que muchas veces todavía se considere literatura de segunda porque está creando nuevos lectores. Y eso tiene muchísimo mérito. Hay chicas que jamás habían leído y ahora hablan de novelas constantemente. Eso hay que valorarlo.

¿Qué lugar ocupa Tantas veces como respiro dentro de su trayectoria?

Está entre mis cinco novelas más importantes. Me ha devuelto la libertad y las ganas de escribir. Hubo un momento en que intenté seguir tendencias y publicar y me bloqueé muchísimo. Tengo manuscritos enteros empezados que no funcionaban. Con esta novela me dije: “Voy a hacer lo que me apetezca”. Meter partes de guion, artículos periodísticos, crear experiencias… Y de repente todo volvió a fluir. Cuando terminé el libro sentí muchísimo vacío. Llevaba dos años viviendo con esos personajes y pensé: “Mañana ya no voy a estar con ellos”. Hacía mucho tiempo que no sentía eso.

¿Le gustaría ver sus novelas en pantalla?

Sí, claro. Pero creo que como escritora tienes que saber cuáles son tus líneas rojas, porque muchas veces se cambia tanto que al final piensas, ¿para qué lo basan en un libro si en realidad es otro producto? Pero al mismo tiempo entender que audiovisual y literatura son formatos distintos. Hay sentimientos que en novela ocupan páginas y en pantalla son solo un gesto. Hay cosas que necesariamente cambian. Así que mi respuesta es ojalá, aunque creo que es difícil, pero si se hiciera marcaría líneas rojas, pero tendría la generosidad de saber que hay determinadas cosas que hay que cambiar.

'Tantas veces como respiro' es la primera entrega de la nueva biología de Alexandra Roma 
'Tantas veces como respiro' es la primera entrega de la nueva biología de Alexandra Roma Javier Ocaña

Si tuviera el presupuesto para hacerlo usted misma, ¿qué libro llevaría a la pantalla?

Si tuviera mucho presupuesto haría una serie de Tantas veces como respiro. Si el formato fuese una película, yo cogería El club de los eternos 27. Y además, ya puestos, lo complementaría con un documental sobre El club de los 27, esos personajes reconocidos músicos, cantantes y artistas que fallecieron trágicamente a la edad de 27 años, que creo que puede ser interesante y creo que se conoce poco.

Antònia Justícia
Antònia Justícia
Cultura

Periodista en el suplemento económico Dinero de 'La Vanguardia' y especialista en literatura infantil y juvenil

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.