Réquiem de Verdi con Daniele Gatti ★★★★✩
Intérpretes: Eleonora Burato, Elina Garanca, Benjamin Bernheim, Riccardo Zanellato, solistas. Staatskapelle Dresden. Orfeó Català (Xavier Puig, director)
Lugar y fecha: Palau de la Música (19/V/2026)
Gatti hizo un trabajo monumental de síntesis y supo comprender el detalle. La obra le va a su carácter

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.
Réquiem de Verdi con Daniele Gatti ★★★★✩
Intérpretes: Eleonora Burato, Elina Garanca, Benjamin Bernheim, Riccardo Zanellato, solistas. Staatskapelle Dresden. Orfeó Català (Xavier Puig, director)
Lugar y fecha: Palau de la Música (19/V/2026)
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Verdi es un mago de la voz y del discurso dramático y –sin duda a partir del Falstaff – de la orquesta. Se ha hablado mucho de la traslación de estas capacidades al ámbito más trascendente, y a partir del romanticismo, o más, aún, del Réquiem de Mozart, las formas musicales de la religiosidad se han magnificado, y cuando las formas que mandaban en ese mundo les han hecho lugar, Beethoven muestra en la Sinfonía nº 3 momentos de profundidad trascendente, y no sólo en la Marcha fúnebre.
Un camino que Mahler, Bruckner, y mucho más tarde Messiaen, harán culminar, y que en nuestros tiempos de retorno muestra Arvo Pärt... Un camino que ha conformado nuestra cultura a partir de la sencillez del canto llano que va a culminar en la gran polifonía de Palestrina y Victoria.
El Orfeó Català magnífico, sincero, vital, sutil también y con buena capacidad de respuesta a las indicaciones del director
El Réquiem de Verdi aúna la dimensión trascendente y esa que llamamos “de lo bello”, y la alterna con la magnificencia de la ira contra el pecado, y su escritura, la de la belleza, tiene que ver con la concreción en la interpretación. Y la encontramos en la magnífica mezzo Garanca, en la tersura de su voz, en la naturalidad de la expresión; instantes de lo inefable.
Soprano, tenor y bajo alternaron buenos momentos con algunos problemas. El Orfeó Català magnífico, sincero, vital, sutil también y con buena capacidad de respuesta a las indicaciones del director.
Gatti hizo un trabajo monumental, de síntesis y de detalle. Es una obra que le va a su carácter, y cuyo carácter (es decir, la esencia de lo que el compositor quiere decir) supo comprender al detalle. Especialmente señalando las líneas de fuerza de la partitura y sus conclusiones, sus matices íntimos (es una obra con muchos contrastes) y ejes de tensión bien comprendidos y expresados.
El sutil y muy delicado comienzo instrumental (compases iniciales), bien interpretado en las dinámicas tenues, que lleva a la tersura de las voces femeninas del Orfeó, me resultó algo deshilvanado. Estas sí impusieron carácter, y de ahí en más disfrutamos de una interpretación vital, humanizada, muestra de vida ante la muerte, y con detalles de excelsa polifonía hacia el final. ¿Por qué el público de platea abandona la sala en medio de los aplausos?
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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.