“Me aburro muy rápido”, explica Faroppa en las oficinas de Advanced Music en el Poble Nou. “Pero con el +D ni siquiera soy capaz de explicarle a mi novio qué hago, son cosas muy locas pero muy esperanzadoras”, apunta. “Trabajar en el +D te da esperanza en la humanidad y el futuro, conoces proyectos que provienen de la parte menos industrializada, no es como la música, que ya es una entidad. Sigue habiendo muchísima pureza, también ingenuidad y locura.
Más prosaica fue la entrada de Christian Soares en el Sónar, acontecida el 10 de marzo del 2020, “tres días antes de mi cumpleaños y dos después del confinamiento”, como recuerda. Provenía del Razzmatazz, a donde entró trabajando como camarero, un trabajo que aprovechaba para escuchar todo lo que allí sonaba. “Pedía moverme de sala dependiendo de quién pinchara o actuara”, recuerda, hasta que el promotor jefe de la sala le dijo: “¿Tú qué quieres hacer?”, y le empezó a formar como asistente. “Lo que más hice en Razzmatazz fue indie, y después mucha electrónica de club”, apunta el marbellí. “Tengo un rol un poco extraño porque aunque me he formado mucho como booker, me interesa la producción y la experiencia global, cómo poder presentar un show concreto a tu narrativa y tu audiencia”.
Su experiencia en el festival habla de continuismo a la hora de reemplazar a los fundadores en esta 34.ª edición. “Nos hemos quedado con toda su sabiduría, venían a la oficina todos los días y trabajaban con nosotros mano a mano” destaca Faroppa, “todas las conversaciones que estamos teniendo y las conclusiones a las que hemos llegado han sido por ellos. Tal vez no hemos llegado al mismo sitio, pero tomamos el mismo punto de partida y hemos continuado de una manera muy orgánica con esta nueva dirección”.
Aunque su presencia en la presentación del festival les destacó, tanto Faroppa como Soares rechazan este papel y apuntan como protagonista de las decisiones al reducido grupo de 20 o 30 personas que forman el núcleo del Sónar durante todo el año. “Las decisiones son asamblearias, es un equipo muy pequeño y siempre se trabajó de esa manera horizontal, porque todo mundo tiene su input. Ya hemos hecho este trabajo de la muerte del ego”, destaca la directora del +D. “Sónar es un proyecto que nos desborda, nosotros estamos aquí como antes hubo tantísima gente, es un proyecto que va más allá de las individualidades”, reflexiona.
Espacio unificado
La reubicación del festival en la Fira Gran Via y la Llotja de Mar ha sido una oportunidad para rediseñar el festival, “pero trabajamos para que la gente lo siga sintiendo suyo aunque sea nuevo, que el sentimiento que te genere sea igual de impactante y propio”, explica Soares, que destaca los recorridos más amigables y el incremento de zonas de descanso teniendo en cuenta que el espacio abrirá durante 14 horas seguidas. Habrá más comodidades, unos recorridos más amigables y más zonas de descanso, necesarias para quien apueste por pasar 14 horas ininterrumpidas dentro del recinto. “Te tiene que evocar a nivel sentimental, ha habido un trabajo comunal para respetar la herencia con elementos innegociables como los autos de choque, el césped, la cortina roja y por supuesto el sonido excelente”.
El nuevo Sónar mantendrá el concepto de día y noche gracias a la distribución de los artistas, así como la apertura escalonada de los escenarios comenzando por el Village a las 17 horas, el Park una hora después y a continuación el Hall, así hasta que todos estén abiertos para alojar a los 114 artistas que pasarán por el festival, cifra muy similar a la del año pasado, como sucederá con el presupuesto global todavía por cerrar. También se ha hecho un esfuerzo por mantener el vínculo con el Sónar +D, consecuencia de las reflexiones del equipo, “concluimos que Sónar es Sónar+D, el +D es el futuro del Sónar”, de ahí que se intente alinear ambos proyectos en la estela de lo hecho en la anterior edición, con actuaciones como la de Daito Manabe. “Fue una locura”, recuerda Soares. “Una locura que quemó el láser de Max Cooper sin querer”, añade Faroppa entre risas.
“Hace 10 años no nos hubiéramos planteado celebrar estas performances a las 2 de la mañana”, comenta Soares, “pero creemos ciegamente en la inteligencia de nuestro público. Como programador me gusta pensar que el visitante va a entender que tiene diferentes recorridos para el festival”, de ahí que hayan trasladado la parte “más experiencial” del +D a los espacios de sala como la escultura Organysmo, que dará la bienvenida a los asistentes, o el Stoor, el proyecto de jam electrónica de Speedy J que se ubicará en el SónarCar. “Es un esfuerzo de producción enorme, se trata del único escenario en el que el presupuesto de artistas y de producción están a la par”, apunta Soares. La estructura permitirá celebrar jams electrónicas de cinco dj’s que funcionarán como una banda de rock o indie: “Lo hacen sin ensayar, solamente acuerdan qué tipo de set up van a llevar y luego cada uno adopta un rol, uno tira la base de los ritmos, el otro las melodías y Speedy J hace el papel de director”.
El diseño del recinto, elaborado mano a mano con el estudio neerlandés Twofiftyk, también ha tenido en cuenta a los artistas, respetando una de las peculiaridades más celebradas como es la tranquilidad que se respira detrás de las bambalinas. “El backstage siempre fue una zona de trabajo, debe ser el más aburrido de todos los festivales, pero los artistas lo aman, les da paz, allí no se grita ni se corre, estamos relajados”, destaca Soares. “Lo interesante de este año es que va a ser nuevo Sónar para todo el mundo”, añade Faroppa. “Artistas, equipo, público, todos los seres humanos que estemos ahí vamos a vivir lo mismo por primera vez, va a ser un festival de explorar y descubrir”.
Sónar +D en la Llotja de Mar
Para completar esta exploración será necesario pasar por la Llotja de Mar, nuevo escenario del Sónar +D que, de esta manera, se desgaja físicamente del espacio musical. “En un principio la opción era llevar Sonar +D a Fira Gran Vía, pero no nos terminaba de convencer”, recuerda Faroppa de este traslado que no estuvo exento de debate. “Llevar un programa como Sonar +D un jueves a las 10 de la mañana a Fira Gran Vía no parece muy atractivo”, apunta como una de las razones para llevar el +D al centro de la ciudad, donde ahora se podrá visitar al margen del festival con entradas a 15 euros. La nueva ubicación junto al paseo Colón fue la opción definitiva después de pensar en el CCCB, el DHub, el museo Marítim e incluso el Palau de la Música. Pero todos estos son centros culturales con su propia programación, lo que limitaba la producción, “no hay muchos espacios en Barcelona para hacer eventos”, se lamenta la directora del festival, que pone en valor el impacto del edificio, aunque ello suponga perder espacio en comparación con años anteriores.
Esta edición del Sónar +D pone en valor el papel del artista en la búsqueda de nuevos caminos para implementar la tecnología en una sociedad que la disfruta y la sufre a la vez. “Internamente decimos que la inteligencia artificial es vintage”, comenta con sorna Faroppa sobre una tecnología que, en 10 años, ha pasado de ser algo artesanal a un elemento común en las conversaciones. “Los investigadores tienen una postura de avanzar constantemente, descubrir cosas nuevas y resolver problemas, mientras que las personas creativas nos invitan a detenernos un poco o utilizar las herramientas de forma diferente, incluso mal”, reflexiona.
“Esto nos invita a comprender que el crecimiento no era tan lineal, y queremos ver que hay más allá de la inteligencia artificial ¿Cómo nos movemos en un mundo post-IA?”, se pregunta. “Lo mismo existe una realidad sin la inteligencia artificial, ahora la inteligencia artificial está en un momento de masificación y de conciencia social, pero todavía no hay una implantación absoluta. Existe Chat-GPT, pero todavía no se ha producido el gran reemplazo laboral, y para nosotras es importante volver a marcar el espacio de la creatividad en todo esto”. En su mente aparece la figura del Chief Creative Officer, o director creativo, como figura imprescindible en las empresas en un futuro “porque esto es lo irreemplazable: la forma de ver la realidad de una manera diferente, de resolver problemas, estas cualidades que tienen las personas creativas, y obviamente los artistas son los que más representan la creatividad en su máximo apogeo”.
La polémica KKR
Esta nueva edición debe servir para pasar página a la polémica suscitada por los vínculos del festival con el fondo de inversión KKR, acusado de hacer negocios en territorios ocupados de Palestina, que provocó un terremoto vivido desde dentro por Faroppa y Soares. “Sucedió a tres semanas de abrir puertas, nosotros nos fuimos enterando de lo que sucedía por las noticias, al mismo tiempo que el resto de la gente”, recuerda la directora del +D. “Como equipo tomamos la decisión de hacer piña, porque teníamos claro que debíamos defender a muerte un espacio cultural como el Sónar”.
Desde dentro del festival, el recuerdo es que todo sucedía igual que siempre, las mismas personas e idénticas rutinas, aunque reconocen la dureza de una situación que no se tomaron como algo personal. “Nosotros también estamos del otro lado, del lado de lo que sentían los artistas y el público”, explica Faroppa, que reconoce haber cometido “un error de comunicación por varias razones, pero rápidamente entendimos qué es lo que se necesitaba decir, que en realidad es lo que siempre sentimos”.
En la misma onda fluye la reflexión de Soares, que recuerda su postura clara: “Repudiamos el genocidio de Palestina a manos de Israel y repudiamos cualquier tipo de violación de derechos humanos”, y reconoce también fallos en la comunicación fruto del hermetismo del festival a la hora de posicionarse, “el line-up es nuestra postura política, siempre fuimos un festival que defiende los derechos humanos y la libertad de expresión”.
De resultas de aquella crisis, los componentes del Sónar han tomado medidas concretas, como distanciarse de ciertas marcas, pero sobre todo han hablado mucho con artistas, patrocinadores y público. “Hemos aprendido a mirar con mucha más lupa y detenimiento con quién nos asociamos: Que no esté una marca de refrescos este año y que esté otra es una declaración de intenciones, y se va a ver en muchísimas cosas más”, añade. También ha habido un aprendizaje obligado de cómo funciona la industria musical, qué es un fondo de inversión y dónde se toman las decisiones. “Para nosotros fue importante llegar a información real y concreta, asegurarnos de quiénes somos y con quién trabajamos”, pero sobre todo tener claro “ que seguimos manteniendo la independencia creativa, nadie nos está diciendo con quién o no trabajar”.
Este aprendizaje le ha servido a Soares para despejar las dudas de los artistas que participarán en esta edición, “para poder seguir trabajando aquí necesitábamos confianza, yo creo en este proyecto como nunca he creído en otro proyecto”, se reafirma. “pero organizar el Sónar es cada año un reto, tiene 33 años y hemos traído ya a todos los señores y señoras de la electrónica”, recuerda. “Después de lo de KKR, en las negociaciones quiero que el artista, el agente, el manager se sienta seguro de poder preguntarme lo que quiera”.
Las explicaciones que dan no eluden la parte de negocio del festival aunque reconocen que rompe con el aura romántica de clubes y festivales, pero son rotundos al afirmar que Sónar no tiene relación con la pata inversora, “no hemos intercambiado jamás nada con ningún grupo inversor, seguimos siendo las mismas personas desde hace años con la misma forma de trabajar”. Y en este sentido Soares apunta que el festival no obtiene grandes beneficios, “y los que se obtienen se reinvierten en el siguiente año”, un modelo financiero que lleva años funcionando de la misma manera.
“El club, el festival, es un espacio de comunidad, tienes que estar cómodo y te lo tienes que pasar bien”, destaca Soares a modo de reflexión, “pero si no creas algo que tenga recorrido financiero es pan para hoy y hambre para mañana. Puedo repetir según qué fórmulas que sé que me van a funcionar, pero entonces no voy a conseguir continuar el legado”.
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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.