Durante muchos años casi olvidados por una Francia que los maltrató, los republicanos españoles que cruzaron los Pirineos en 1939 al final de la Guerra Civil han encontrado poco a poco el reconocimiento a sus sufrimientos. Un nuevo paso se ha dado este viernes con la inauguración del remodelado y ampliado memorial del antiguo campo de internamiento de Rivesaltes, cerca de Perpiñán, en el que se han invertido 2,6 millones de euros para exponer los últimos hallazgos y mejorar el recorrido pedagógico.
En la apertura del nuevo museo, al que acuden 20.000 escolares cada año y contribuye a aportar luz sobre aspectos sombríos de la historia francesa, estuvieron presentes la presidenta de la región de Occitania, la socialista Carole Delga, y, en representación del Gobierno de París, la ministra delegada de los Ejércitos y los Antiguos Combatientes, Alice Rufo.
El campo de Rivesaltes fue solo uno de los varios lugares donde fueron recluidos, en miserables condiciones, los españoles que huyeron de las tropas de Franco. Otros campos aún más infames fueron los de Argelès-sur-Mer, Saint-Cyprien o Barcarès. El éxodo masivo conocido como La Retirada fue la mayor crisis de refugiados sufrida hasta entonces por Francia.
En recuperar la memoria -y la tragedia- de los exiliados españoles de 1939 y su notable contribución a la resistencia antinazi después fueron importantes el entonces primer ministro Manuel Valls, que estuvo en la inauguración del memorial inicial de Rivesaltes, hace once años, y Anne Hidalgo, alcaldesa de París entre 2014 y 2026. Ella se esforzó para que en la capital francesa se recordara el papel de La Nueve, la célebre compañía formada en su mayoría por combatientes españoles que fue la avanzadilla de las tropas aliadas en la liberación de París, en agosto de 1944.
El campo de Rivesaltes tiene la particularidad de que albergó, en distintos periodos, hasta mediados de los años sesenta, a quienes Francia consideraba “indeseables”. En total, unas 60.000 personas. Además de los republicanos españoles y sus familias, pasaron por allí, durante la ocupación alemana, miles de gitanos y judíos -2.300 de los cuales acabaron en Auschwitz-. Más tarde se tuvo internados a prisioneros de guerra alemanes, militantes del Frente de Liberación Nacional (FLN) argelino y también a los harkis (argelinos que lucharon en las filas del ejército francés y que huyeron tras la independencia del país magrebí).
La presidenta de Occitania, Carol Delga, destaca que Rivesaltes es importante para luchar contra la falsificación de la historia
Desde el 2017, Emmanuel Macron ha dedicado muchas energías a recuperar una memoria histórica equilibrada, sobre todo en la relación con Argelia, lo cual no ha sido fácil. El presidente francés también tuvo un gesto con los republicanos españoles cuando visitó, junto a Pedro Sánchez, la tumba de Manuel Azaña en Montauban, en marzo del 2021.
Según Delga, “hay lugares que llevan la historia con una gravedad particular” y uno de ellos es Rivesaltes. La presidenta de Occitania destacó que el proyecto no solo es museístico sino “profundamente político en el espíritu más noble del término, pues vivimos una época en la que la verdad histórica es contestada y los relatos son intrumentalizados o la falsificación del pasado se convierte en herramienta al servicio de la división”. El alcalde de Perpiñán, el ultraderechista Louis Aliot, no asistió a la inauguración.

Ver comentarios 3
Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.