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Cultura En la Scala

Marcos Morau dirigirá 'Dido and Aeneas', la ópera más bailada

El creador valenciano crea su versión de este Purcell después de Mark Morris, Sasha Waltz y Blanca Li

Marcos Morau dirigirá 'Dido and Aeneas', la ópera más bailada
Marcos Morau, que el año pasado recibía el Premi Nacional de Cultura 2025, debutará en 2027 en el Teatro alla Scala de Milán Jordi Pujolar / ACN
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  • 01Cuando en 1989 se cumplían tres siglos del  Dido and Aeneas de Henry Purcell, el coreógrafo estadounidense Mark Morris, entonces residente con su grupo en el Théâ­tre de la Monnaie de Bruselas, convirtió en ballet esta ópera.
  • 02El gran genio musical de la Inglaterra barroca la había dedicado al famoso cuento de Virgilio sobre el asunto de Aeneas con Dido, la reina de Cartago, camino de la fundación de Roma.
  • 03Se abría, así, una puerta a la ópera bailada.  Aquello no era una pieza de danza sobre una música barroca, ni una coreografía integrada en una ópera, a la manera tradicional, ni un ballet a partir de una música original. Era la ópera como danza total en la que los cantantes bajaban al foso con la orquesta y la acción dramática pasaba íntegramente en el cuerpo de los bailarines.
  • 04El título que el propio Purcell estrenó en Chelsea en 1689 era revisado, 300 años después, a través de la expresión del cuerpo.

Cuando en 1989 se cumplían tres siglos del Dido and Aeneas de Henry Purcell, el coreógrafo estadounidense Mark Morris, entonces residente con su grupo en el Théâ­tre de la Monnaie de Bruselas, convirtió en ballet esta ópera. El gran genio musical de la Inglaterra barroca la había dedicado al famoso cuento de Virgilio sobre el asunto de Aeneas con Dido, la reina de Cartago, camino de la fundación de Roma. Se abría, así, una puerta a la ópera bailada. 

Aquello no era una pieza de danza sobre una música barroca, ni una coreografía integrada en una ópera, a la manera tradicional, ni un ballet a partir de una música original. Era la ópera como danza total en la que los cantantes bajaban al foso con la orquesta y la acción dramática pasaba íntegramente en el cuerpo de los bailarines. El título que el propio Purcell estrenó en Chelsea en 1689 era revisado, 300 años después, a través de la expresión del cuerpo. Y acabaría siendo el más versionado desde la danza contemporánea.

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Nadie olvida la versión de Sasha Waltz (2005), con los bailarines sumergidos en una pecera, ni la más reciente de Blanca Li (2023), al lado de Les Arts Florissants y el maestro William Christie. Ahora, el siguiente creador que ha sido reclamado para montarlo es Marcos Morau, que dirigirá su primera producción en la Scala de Milán, en octubre del 2027. Así lo ha anunciado el teatro, con él como director de escena y coreógrafo.

'Dido & Aeneas' de Sasha Waltz, de 2005 
'Dido & Aeneas' de Sasha Waltz, de 2005 Javier del Real

¿Qué tiene este título que pide a gritos convertirse en algo visual, algo emocional y conceptualmente moderno, sin miedo a perder la fuerza original de Purcell?

“Creo que hay una combi­nación muy potente. Por una parte –apunta a Morau–, la música tiene una estructura muy clara, casi arquitectónica, pero al mismo tiempo es profundamente emocional. Y eso, para la danza, es un terreno muy fértil. De la otra, la historia es esencial: es un mito muy simple y muy universal, amor, abandono, destino, que permite múltiples lecturas. No está saturado de narrativa, sino que deja espacio. Y este espacio es donde la danza puede respirar. Quizá por eso tantos creadores han vuelto: porque es una obra que no se agota nunca. Aunque también hay la pregunta y el reto de si esta idea sigue viva o empieza a agotarse. Hay que volver a comprobarlo cada vez”.

Es un mito muy simple y muy universal, amor, abandono, destino, que permite múltiples lecturas. No está saturado de narrativa, sino que deja espacio”

En el barroco inglés, la frontera entre ópera, masque y danza era muy difusa. Las danzas se integran en la dramaturgia; no son números decorativos, sino parte de la acción (los magos, las brujas, la corte...), y los ritmos son claros y repetitivos, con estructuras simétricas y contrastes teatrales que la hacen muy coreografiable. No es extraño que a partir del siglo XX se haya convertido en un laboratorio escénico. Morris la transforma en ópera-ballet total, Waltz hace una experiencia física abstracta, y Blanca Li, una fusión escénica exuberante y mestiza.

Mark Morris era Dido en su exitosa 'Dido and Aeneas' de 1989 
Mark Morris era Dido en su exitosa 'Dido and Aeneas' de 1989 Youtube

La exitosa irrupción de Morris en este Purcell, hace cuatro décadas, subrayó su don para la narración de historias y para convertir música y palabras en movimientos. Además estaba la cuestión del género: él mismo se ponía en la piel de Dido y de la hechicera, haciendo de la historia algo más universal y simbólico. Se traducía el texto en gestos y acciones físicas claras, y se reforzaba el carácter trágico de Dido. La critica celebró la energía compacta: música, canto y danza no competían, se complementaban. Al año siguiente, fundaba White Oak Dance Project con Mijaíl Baríshnikov.

Waltz, en cambio, transformó la ópera en una experiencia física y casi ritual. La coreógrafa alemana fragmentaba la narrativa, la hacía abstracta, daba importancia al espacio, el cuerpo y la masa coral. El agua era un lugar no realista de emociones no explicadas; había menos cuento y más experiencia sensorial. Más que explicar la historia con el cuerpo, se habitaba la emoción. Finalmente, Li hace una lectura más abierta y multicultural, con mezcla de lenguajes: danza urbana, gestualidad contemporánea, referencias populares. Un espectáculo escénico más que una tragedia austera.

William Chistie con  Blanca Li al presentar Dido&Aeneas en el Liceu, en  2023 
William Chistie con Blanca Li al presentar Dido&Aeneas en el Liceu, en 2023 Pau Venteo / Shooting

“A mí me interesa trabajar Dido and Aeneas como un espacio mental más que como una narración lineal –dice el coreógrafo valenciano–. Observar qué queda cuando esta historia se rompe o se descompone. Esta es, en el fondo, mi misión haga lo que haga. Creo que lo que descubriremos no es solo el mito clásico, sino una manera muy actual de experimentar el abandono, la soledad y la necesidad de sentido”.

A mí me interesa esta ópera como un espacio mental más que como una narración lineal”

La Scala tenía interés en reponer Étude, la pieza que Morau hizo para el Ballet de la Ópera de París, y también de abrir la puerta a una ópera, tras haber visto su trabajo en varias ocasiones en Milán. Es nuevo que quiera adentrarse en este terreno que, en cambio, ha sido fértil en la Ópera de París, con sus versiones hip-hop de óperas de Rameau: Les indes galantes y Castor et Polux. Pero la Scala es una bastión del ballet clásico...

“Sí –dice Morau–, pero también es una institución que necesita reinventarse. No sé si se trata de que devenga un espacio para lenguajes como el mío, pero sí percibo una apertura creciente a otras miradas. Y eso es muy valioso. A mí me interesa llevar un universo sin domesticarlo, suavizarlo, y ver qué pasa en este encuentro”

Maricel Chavarría
Maricel Chavarría
Cultura

Es redactora de La Vanguardia desde 1989, responsable en los últimos años de las áreas de ópera, danza y música clásica para la sección de Cultura. Anteriormente se especializó en temas de igualdad entre sexos y solidaridad. Ha publicado series sobre la prostitución y la evolución de las costumbres sexuales. Nacida en 1967 en Tortosa, en la comarca del Baix Ebre, es licenciada en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona y en fotoperiodismo por el International Center of Photography de Nueva York

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.