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Viaje a la tumba de Ian Curtis a los 50 años del concierto punk que creó Joy Division

En 1976, una actuación improvisada de los Sex Pistols inspiró el nacimiento de los pioneros del post-punk.

Viaje a la tumba de Ian Curtis a los 50 años del concierto punk que creó Joy Division
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  • 01Se podría decir que la historia de Joy Division empezó hace medio siglo, el cuatro de junio de 1976, en un concierto improvisado de los Sex Pistols en el Lesser Free Trade Hall de Manchester.
  • 02Terminó en este densamente arbolado cementerio del pueblo de Macclesfield.
  • 03Aquí está enterrado Ian Curtis, el atormentado cantante del grupo pospunk que se ahorcó en una pequeña casa de ladrillo, ahí más abajo, en Barton Street en mayo de 1980 a los 23 años.
  • 04La discreta tumba de Curtis, el epitafio 'Love Will Tear Us Apart' grabado en una pequeña lápida rodeada de la parafernalia de miles de fans —un disco de vinilo firmado en Portugal, un amarillento libro escrito en japonés, dos mecheros—, se ha convertido en un destino de peregrinaje global.

Se podría decir que la historia de Joy Division empezó hace medio siglo, el cuatro de junio de 1976, en un concierto improvisado de los Sex Pistols en el Lesser Free Trade Hall de Manchester. Terminó en este densamente arbolado cementerio del pueblo de Macclesfield.

Mural de Ian Curtis en el centro de Macclesfield
Mural de Ian Curtis en el centro de MacclesfieldANDY ROBINSON

Aquí está enterrado Ian Curtis, el atormentado cantante del grupo pospunk que se ahorcó en una pequeña casa de ladrillo, ahí más abajo, en Barton Street en mayo de 1980 a los 23 años. La discreta tumba de Curtis, el epitafio 'Love Will Tear Us Apart' grabado en una pequeña lápida rodeada de la parafernalia de miles de fans —un disco de vinilo firmado en Portugal, un amarillento libro escrito en japonés, dos mecheros—, se ha convertido en un destino de peregrinaje global.

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Para entender hasta dónde alcanza la fuerza de atracción del sepulcro de Curtis basta con saber que el motivo para realizar este reportaje fue una conversación en Buenos Aires con una joven editora de estética goth, tatuajes y piercing. “¿Has estado alguna vez en Inglaterra?”, pregunté. “Bueno, he estado en Macclesfield”, respondió.

Viajar 7.000 kilómetros para visitar una pequeña ciudad de 50.000 habitantes del noroeste de Inglaterra, con dos o tres pubs frecuentados por Curtis y un cementerio, parecía una obsesión merecedora de análisis. Aunque no había nacido cuando Curtis se quitó la vida, los dos elepés del grupo, Unknown Pleasures Closer, con tristes melodías evocadoras, ritmos fantasmales y letras desoladoras, habían arrastrado a mi interlocutora desde las antípodas para contemplar la tumba.

“Resulta un poco asombroso para alguien que sea de Macclesfield que la gente venga de Argentina o Brasil, Japón, Estados Unidos, pero son miles y quieren estar cerca de Ian”, dijo Trevor Stokes, guía del Macclesfield de Joy Division. “Ian era de un lugar humilde, no vivía en una mansión de 18 dormitorios en Beverly Hills sino en una 'terraced house' en la calle Barton; y la gente se identifica con eso”.

Lo cierto es que Macclesfield tiene dos caras, las suntuosas aldeas en las afueras construidas para los empresarios de la industria de la seda, y las calles mezquinas de adosadas obreras o los bloques de viviendas municipales de los años sesenta como Victoria Flats, ahora demolidos, donde Curtis vivió hasta los 15 años. “Los años setenta fueron tiempos deprimentes: junglas de hormigón, violencia; Victoria Flats era un lugar durísimo que muchos no querían pisar”, recuerda Stokes.

Curtis cruzó la barrera de clase al pasar los exámenes de entrada en la King’s Grammar School donde se sumergió en Ballard, Kafka, Dostoyevski, Burroughs y Hesse, que cultivaron sus demonios. Las desigualdades sociales en Macclesfield son aún más acentuadas ahora. Delante de la pequeña casa de ladrillo en Barton Street donde Curtis, vivió —con su mujer y bebé— y murió, alguien había aparcado un ostentoso Jaguar.

A media hora de Macclesfield, el Lesser Free Trade Hall ya es un hotel Radisson. Pero aquella noche de junio hace exactamente 50 años se convirtió en una especie de incubadora de la nueva ola de Manchester que engendraría grupos como Joy Division (New Order), The Smiths, Buzzcocks, The Fall, Durutti Column, A Certain Ratio, Stone Roses y Happy Mondays. Dos estudiantes de arte —Pete Shelley y Howard Trafford (Devoto) que luego formarían los Buzzcocks— alquilaron el local por 25 libras. La audiencia de unas 40 personas incluía a casi todos los jóvenes inconformistas de Manchester que crearían esos mismos grupos, desde Bernard Sumner y Peter Hook de Joy Division y el núcleo de su grupo sucesor New Order, Morrissey (The Smiths) y Mark E. Smith (The Fall). Estuvo también el mánager y productor de Joy Division, Rob Gretton, y Martin Hannett, que se juntarían con el periodista de televisión Tony Wilson para crear el nuevo sello Factory y un club del mismo nombre. Peter Saville, el diseñador gráfico que crearía la inquietante estética gótica de Joy Division, acudió al histórico concierto. Mick Hucknall, que crearía Simply Red, también.

Glen Matlock, Steve Jones y Jimmy Rotten, tres de los miembros de Sex Pistols, en el concierto del Free Trade Hall de MAnchester del 1976
Glen Matlock, Steve Jones y Jimmy Rotten, tres de los miembros de Sex Pistols, en el concierto del Free Trade Hall de MAnchester del 1976Paul Welsh / Getty

Aún vestidos de pantalones acampanados y melena larga, los de Manchester buscaban una alternativa al decadente rock progresivo de Emerson, Lake and Palmer o Yes, con sus interminables arreglos de guitarra. Aunque Jon Savage, el mejor cronista de la nueva ola post punk de 1976, cree que la ruptura iba contra el interminable pop discotequero ('Oh how I wish it would stop!', cantaba Shelley de los Buzzcocks en Sixteen).

Los Sex Pistols llegaron al Lesser Free Trade Hall acompañados por una docena de punks del laboratorio de estilo de Malcolm McLaren y Vivienne Westwood que parecían “un híbrido de Cabaret de Bob Fosse y La naranja mecánica de Stanley Kubrick”, según resumió Paul Morley periodista del periódico musical 'New Musical Express' que estuvo en el Lesser Free Trade hall aquella noche de junio de 1976..

Joy Division 
Joy Division Otras Fuentes

El concierto es tan icónico que muchos más integrantes de lo que sería la movida Manchester de los que estuvieron de verdad insisten en que participaron.

Seis semanas después, los Sex Pistols tocaron de nuevo en el mismo local y, aquella vez, varios cientos de jóvenes acudieron, muchos ya de apretado pantalón pitillo. En la multitud se encontraba Ian Curtis, “conociendo a gente con la que tenía algo en común y totalmente dispuesto a que Rotten —corriente y al mismo tiempo inquietante— lo inspirase”, dice Morley.

En ese verano en Manchester, el punk dio lugar a lo que sería un fenómeno mucho más interesante y experimental: el post punk. “Verás que los grupos de punk, incluso ahora, tienen acentos cockney de Londres; en cambio el post punk es del noroeste de Inglaterra”, dijo Ashley, el dueño del nuevo bar Division en Macclesfield, cuyo plato estrella se llama Unknown Pleasures (alitas de pollo sabor ensalada César). Curtis pronto se juntaría con Sumner, Hook y el batería Steven Morris, también de Macclesfield, para crear el grupo Warsaw que luego se llamaria Joy Division y seria fichado por Factory.

La música de Joy Division, guiada por la anárquica creatividad narcotizada de Hannett, crearía, junto con la banda Magazine, una nueva clase de música trascendental. El papel tradicional de los instrumentos de rock se invirtió, con el bajo más melodioso que la guitarra, y la percusión sintetizada creaba nuevas posibilidades de perderte en ritmos distantes y anodinos. Marcó el inicio de una transición desde el rock minimalista del punk a la música de baile —primero el neo funk de A Certain Ratio— que florecería en el nuevo club que Wilson abriría tras la muerte de Curtis, The Haçienda. Allí, los Stone Roses y Happy Mondays, cargados de decenas de clases de drogas —alucinógenos o no— sembrarían las semillas de la música house. Solo hace falta ver la película de Michael Winterbottom 24 Hour Party People para entender la conversión de Manchester en el centro del mundo de la música experimental y trascendental, pero con credibilidad de calle. Aunque, para entender a Curtis, mejor ver Control de Anton Corbijn, cuya última escena se rodó en el cementerio de Macclesfield.

Medio siglo después, Joy Division, más que nunca, aún mantiene su identidad de grupo de culto eterno. “Muchos jóvenes de todas partes vienen a la tienda y compran Unknown Pleasures —cuyo famoso diseño de portada de Saville, ¿una cordillera de montañas o un electrocardiograma?, ha adornado un millón de camisetas— aunque Closer es mejor”, dice Ben Savage, el nuevo gerente de Skeleton Records, en Birkenhead al otro lado del río Mersey.

Joy Division, con solo esos dos elepés, cuenta con otra ventaja. Gracias a la muerte de Curtis, no han envejecido como grupo. “Si Howard Devoto se hubiera suicidado, Magazine sería el grupo de culto”, ironiza Savage, haciéndose eco del comentario de Morrissey de que ” la muerte de Ian Curtis parece una obra de ingeniería”. “Algunos fans vienen a intentar resolver el misterio. ¿Por qué lo hizo?”, dice Stokes. En realidad, no hace falta viajar. Como dice Morley, las canciones en Closer, con su portada de cementerio de Staligioni, (otra obra de Saville), lanzado meses después de la muerte de Curtis, “es una serie de cartas de suicidio”.

Aún más triste. A dos metros de la tumba de Curtis yace Cornelia F, una veinteañera estudiante alemana que -obsesionada por Joy Division en medio de su propio estado depresivo- se quitó la vida el mismo día que Curtis, 13 años después

Tumba de Ian Curtis en el cementerio de Macclesfield
Tumba de Ian Curtis en el cementerio de MacclesfieldANDY ROBINSON
Andy Robinson
Andy Robinson
Cultura

Forma parte de la redacción de La Vanguardia · Macclesfield (Reino Unido).

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.