Dos pasantes de Derecho de un gran bufete de abogados de Londres reciben la orden de revisar un asesinato en un pequeño e idílico pueblo de la campiña inglesa. Existe una duda razonable sobre la culpabilidad del condenado, ya en prisión, lo que lleva a una revisión exhausta de correos y mensajes de 15 sospechosos vinculados a la compañía de teatro amateur de la localidad. Esta es en esencia la trama de La apelación, el whodunit de corte clásico por el que la autora inglesa Janice Hallet (Northolt, 1969) decidió meter un pie en la literatura juvenil. “En el acto de presentación de La apelación una mujer se me acercó para decirme que su hijo de 10 años, al que le horrorizaba leer, había cogido este libro y se lo había leído de principio a fin. Aunque es un libro para adultos que habla de cosas que quizá él no conocía, el formato es lo que más le atrajo. Eso me llevó a lanzarme a escribir un libro con mi estilo que atrajera particularmente a los jóvenes estudiantes que rechazan la lectura digamos, normal”, explica.
La estructura epistolar con la que Janice Hallet ha revolucionado el thriller británico desde su debut en 2021 (tuvo una entrada tardía pero triunfal en el panorama literario con La apelación) aterriza ahora en la literatura juvenil con Una caja llena de misterios (Ático de los libros), un thriller-cozzy noir-whodunit para lectores de 9-12 años que juega con informes policiales, partes de incidentes, diarios personales y fotografías antiguas para atrapar al lector y mantener la tensión narrativa a un ritmo vertiginoso.
La trama transcurre a caballo entre la actualidad y un campamento de verano en el bosque de Chalfont en julio de 1983. Será el último campamento que allí se realice, puesto que los terrenos han sido vendidos a una promotora inmobiliaria cuyo proyecto especulativo y contaminante ha provocado la protesta airada de los vecinos. Los pequeños scouts apenas llevan unos días acampados cuando la aparición de un cadáver – que no tiene nada que ver con unas curiosas setas parecidas a unas manos de zombi- trastoca su día a día.
La investigación la llevan a cabo cincuenta años después Ava y Luke, dos hermanos separados por el divorcio de sus padres que se comunican a través de mensajes en el móvil, que el libro reproduce. A instancias de su hermana, Luke sube al desván donde encuentra una caja misteriosa que contiene toda la documentación de lo que sucedió en aquel campamento de verano. Un enigma sin resolver al que los dos hermanos se lanzan a descubrir.
'Una caja llena de misterios' es la primera entrega de una serie de cuatro libros
Un caja llena de misterios -que se debería haber traducido por Una caja llena de asesinatos, según el título original- es la primera entrega de una serie de cuatro libros, el segundo del los cuales tendrá una excursión escolar al Museo de Historia Natural de Londres como escenario principal. “Va a ser posiblemente la peor excursión organizada de la historia”, adelanta su autora.
Hallett, cuyas obras de adulto la han llevado a ser bautizada como la Agatha Christie del siglo XXI, no ha desembarcado en la literatura infantil con una simple adaptación de su fórmula de éxito a un público más joven. La autora reconoce que nunca se había sentido atraída por los libros infantiles y que tuvo que “reescribir una y otra vez” para ajustar el tono y encontrar la voz adecuada. “Obviamente sabía que no podía decir tantas palabrotas como en mis libros para adultos, pero además debía encontrar un tono suficientemente desenfadado. Eso fue lo más difícil para mi y de lo que me siento más orgullosa”.
Aunque Una caja llena de misterios tiene 455 páginas, que no se asusten los lectores poco dado a leer textos largos porque “cada página se devora en un santiamén”. El formato -mensajes de móvil, informes, correos, etc- lo propicia. “Un lector reacio que quizá tenga dificultades con un libro ‘normal’ puede darse cuenta de que se ha leído la mitad en muy poco tiempo. Ellos necesitan resultados inmediatos y este libro se los dará”, vaticina Hallet. Además, la promesa de una escena escabrosa y, por qué no, sangrienta, también es un incentivo. “Los niños tienen hoy en día acceso a noticias sobre asesinatos, homicidios y muertes desde una edad muy temprana”, argumenta la autora. A su juicio, las novelas de misterio ofrecen precisamente un espacio seguro desde el que acercarse “de una forma edulcorada” a esas realidades terribles. “Es una fantasía en la que todo queda perfectamente resuelto. El asesino muere o acaba entre rejas y eso es lo que la vida real no nos ofrece. Así que los libros satisfacen esa necesidad: son una lectura catártica lo mismo para los niños que para los adultos”.
Las novelas de misterio ofrecen un espacio seguro desde el que acercarse “de una forma edulcorada” a una terrible realidad
Donde el libro puede dar más batalla es a la hora de seguir el hilo de todas las voces que participan en la historia. Porque además de los mensajes intercambiados por Ava y Luke, los informes policiales y partes de incidencias, son de vital importancia las anotaciones en los diarios que hacen todos y cada uno de los scouts, una avalancha de testimonios que puede llegar a ser abrumador. Algo que no preocupa especialmente a la autora inglesa, quien sostiene que los niños aceptan este tipo de propuestas con menos prejuicios que los adultos. “No he conocido a ningún joven lector que haya dicho que no pudiera meterse en la historia del libro”, asegura. Según explica, los lectores más habituales disfrutan reconstruyendo el puzle mientras que los más reticentes agradecen que cada página les proponga algo distinto. “Un niño abre un libro y simplemente se deja llevar. Entra en ese mundo y no lo juzga”, dice. También recuerda que “lo bueno de un libro es que puedes parar y volver atrás”.
Un viaje a los años 80
La reconstrucción del misterio es también un viaje de época a los años ochenta que, lectores que nunca han pinchado un disco o escuchado una cinta de casete, pueden encontrar tan remota como fascinante. Aquí la autora ha dado rienda suelta a sus gustos musicales por grupos de la época como Duran Duran o Spandau Ballet, nombres con los que juega para bautizar las diferentes tiendas de los scouts. También la documentación hallada por Ava y Luke está llena de referencias que obligan a los dos hermanos a convertirse, además de detectives, en improvisados arqueólogos culturales.
Así, recurren a internet para averiguar qué eran las guías telefónicas, cómo funcionaban los casetes o qué eran las cabinas de teléfono públicas, aunque precisamente Londres es uno de los lugares del mundo en los que se conservan más cabinas del mundo, aunque casi como elementos vintage decorativos. “Mientras escribía se me ocurrió que adultos que acompañan a los niños en sus lecturas, como abuelos o padres, pueden sentirse atraídos por ese factor nostálgico y dar pie a conversaciones sobre cómo eran los viejos tiempos”, cuenta Hallet.
Pero los adultos seguidores de Janice Hallett se van a encontrar en Una caja llena de misterios con una versión, digamos, más edulcorada de la autora. Como ella misma reconoce, a diferencia de lo que ocurre en sus novelas para adultos, donde se siente libre para seguir la historia allí donde la lleve la trama, cuando escribe para niños pone más el acento en que lo que escribe “no contribuya a nada negativo”. Procura equilibrar voces masculinas y femeninas, incorporar personajes de distintos orígenes y evitar que cuestiones como el acoso o la humillación aparezcan sin respuesta. No lo considera una cuestión de corrección política, sino de responsabilidad.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.