01Hubo algo de poético en la aparición anoche de Robert Smith sobre el escenario Estrella Damm del Primavera, el mismo que sucumbió el jueves al vendaval climatológico y dejó en la estacada a músicos y aficionados.
02El sonido grabado de lluvia y truenos precedió la aparición del veterano vocalista de labios pintados y pelo enmarañado, vecino shakesperiano de Caliban y Sycorax recién llegado de la isla de La tempestad para aplacar los malos espíritus de la jornada anterior con la música de Songs of the lost worlds.
03Dos años llevaba The Cure sin subir a un escenario, como si la publicación de su primer disco en 16 años les hubiera dejado exhaustos, necesitados de reposo.
04Smith había gestado uno de sus discos más celebrados, regreso a las esencias de Disintegrationcon largas progresiones, texturas nebulosas, relatos sobre la vida, la muerte y la pérdida.
Hubo algo de poético en la aparición anoche de Robert Smith sobre el escenario Estrella Damm del Primavera, el mismo que sucumbió el jueves al vendaval climatológico y dejó en la estacada a músicos y aficionados. El sonido grabado de lluvia y truenos precedió la aparición del veterano vocalista de labios pintados y pelo enmarañado, vecino shakesperiano de Caliban y Sycorax recién llegado de la isla de La tempestad para aplacar los malos espíritus de la jornada anterior con la música de Songs of the lost worlds.
Robert Smith, anoche en el escenario Estrella Damm del Primavera Sound, donde guio aThe Cureen una de sus extensas actuaciones Mané Espinosa / Propias
Dos años llevaba The Cure sin subir a un escenario, como si la publicación de su primer disco en 16 años les hubiera dejado exhaustos, necesitados de reposo. Smith había gestado uno de sus discos más celebrados, regreso a las esencias de Disintegrationcon largas progresiones, texturas nebulosas, relatos sobre la vida, la muerte y la pérdida. Canciones que, como la inicial Alone, arranque también del nuevo trabajo, o Endsong, con la que concluyeron la primera parte del concierto, encajan a la perfección en los largos conciertos de The Cure, que anoche se reservó dos horas y 20 minutos para desgranar su larga carrera entre la alegría de los fans acérrimos, deseosos incluso de más, y desesperación de quienes no conectan con la parte más oscura banda pero aguardan impacientes que suene Boys don’t cry o Friday I’m in love.
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Ambos temas sonaron al final tras pasar por una ducha escocesa de teclados difusos anclados por el bajo de Simon Gallup, que junto a Jason Cooper a la batería, Roger O’Donnell a los teclados y Reeves Gabriels a la guitarra acompañaban a Smith con la ausencia del difunto Perry Bamonte, fallecido el pasado diciembre tras regresar a la banda después de un hiato de 15 años. Su lugar lo ocupó un sexto miembro a cargo de guitarra y bajo indistintamente, y sensiblemente más joven que el resto de sus compañeros, todos por encima de la sesentena.
Con más de 40 años de carrera a sus espaldas, poco hay en el repertorio de The Cure que pueda sorprender al público, feliz de escuchar Pictures of you o la juguetona Lovesong a las primeras de cambio. La banda mantiene una fiel cuadrilla de seguidores ampliada que hizo su aparición por el escenario principal a partir de la actuación de Ethel Cain, reconocibles por las camisetas de la banda y una edad similar a la de los músicos.
Sonaron pocos temas de Songs of the lost world, pero a cambio regalaron rarezas como ‘2 late’ o ‘alt.end’
Pero con el paso del tiempo The Cure ha sumado entre sus fieles nombres tan inesperados como Olivia Rodrigo, que el año pasado invitó a Robert Smith a subir al escenario principal de Glastonbury para interpretar Just like heaven –presente también este viernes– y ha puesto por nombre The cure a uno de los últimos temas que ha publicado. La música oscura e introvertida que emana de los popes del post punk encuentra su hilo en artistas mucho más jóvenes presentes ayer en Barcelona, como Ethel Cain, así como en generaciones intermedias, caso de Slowdive.
Todos estos estratos de música y sus respectivos seguidores se congregaron para asistir a una actuación que contó con su propia camiseta, conmemoración del regreso a la carretera de Robert Smith, que a sus 67 años mantiene el carisma intacto, con las canas convirtiéndole en un Baco contemporáneo, el dios que no se toma demasiado en serio y a pesar de ello continúa reinando en las alturas.
Robert Smith, vocalista de The Cure en el Festival Primavera Sound.Mané Espinosa
Este viernes recuperaron de su extenso repertorio temas poco habituales com 2 late, cara b del single Lullaby, la rockera alt.end, del 2004, o Trust, del álbum Wish. También pudo verse a Smith tocando una flauta de madera con el retumbar de batería de Burn y a Simon Gallup, con su imagen innegociable de bajista malote de cómic, cargando la línea de Fascination street.
En un comienzo alegre, muchos de los asistentes ubicados en el fondo de Mordor aprovecharon para bailar con las melodías de The walk o In between days y a falta de temas del nuevo disco, escasos anoche, se dejaron llevar por la melodía oscura y tentadora a la vez de A forest, más acelerada de lo habitual como contrapunto a la entreverada From the edge of the deep green sea.
La banda mantuvo el formato de sexteto pese a la ausencia de Perry Bamonte, fallecido en diciembre
El bis arrancó con Lullaby, otro clásico de la primera época, para apostar el fin de fiesta a la alegría de Hot, hot, hot y las poco habituales Wrong number y The lovecats. Ya sólo faltaba contentar a tirios y troyanos con Friday I’m in love, los teclados de feria de Why can’t I be you o la inmortal Boys don’t cry con que completar las dos horas y media de actuación en la que The Cure demostró el buen estado de forma de toda la formación, sin duda la mejor manera de olvidar los desastres del día antes, de los que ni siquiera quedaban los charcos que todavía resistían a primera hora de la tarde. Nada como un dios con poderes mágicos para aplacar las malas jugadas del destino.
Sergio Lozano
Periodista
Forma parte de la redacción de La Vanguardia · Barcelona.
Ver comentarios 3
Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.