Franz Schubert Filharmonia ★★★✩✩
Solista: Oriana Kemelmajer Alías, piano
Dirección: Tomàs Grau
Acaba otro feliz ciclo de esta orquesta catalana en el Palau de la Música con otra solista de prestigio internacional. como Oriana Kemelmajer

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Franz Schubert Filharmonia ★★★✩✩
Solista: Oriana Kemelmajer Alías, piano
Dirección: Tomàs Grau
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Lugar y fecha: Palau de la Música Catalana (3/VI/2026)
Acaba otro feliz ciclo de esta orquesta catalana en el Palau de la Música con un perfil muy definido en cuanto a contar en cada presentación con solistas de prestigio internacional.
En esta ocasión un repertorio orquestal de formato cortesano: dos preciosas sinfonías jóvenes de Haydn y el Concierto nº 1 en re menor de J. S. Bach con la joven pianista Oriana Kemelmajer que parece comenzar una carrera prometedora. Desde luego su versión clásica de la parte de teclado en esta obra de Bach revela unas muy buenas posibilidades técnicas y expresivas. Cierto es que una versión de esta obra con gran piano, deja muy en segundo plano la parte orquestal de cuerdas por lo que hace al balance sonoro.
Esta orquesta dispone de una plantilla de instrumentistas excelente, con un papel importante de la concertino Maria Florea en las cuerdas
Esta orquesta dispone de una plantilla de instrumentistas excelente. En este caso en la cuerda, la concertino Maria Florea juega un papel muy importante, en un contexto complementado con muy buenas maderas y –para este repertorio- las trompas en las obras de Haydn. Es el despertar de un género –aún deudor del concerto grosso barroco– que ponía los fundamentos que habría de culminar el mismo Haydn en su etapa final londinense, y su proyección en Mozart y Beethoven.
Así las cosas pudimos disfrutar de las Sinfonías nº 6 ( Le matin ) y la nº 8 ( Le soir ) de Haydn, plenas de connotaciones simbólicas que testifican el diálogo con un público cortesano privilegiado y la sensibilidad del compositor que va humanizando los instrumentos como si fuera una pantomima teatral descriptiva.
Como decía, los solistas de la orquesta dieron vida –con un director respetuoso de la forma- a estas partituras en que destacan diálogos entre secciones como en la forma barroca en una buena resultante musical, aunque en una obra tan expresiva en su primer y último movimiento como la Sinfonía nº 8 hubiese preferido más juego de tensiones y matices.
En todo caso, reafirmo mi visión de que es un privilegio disponer en Catalunya de una experiencia orquestal tan significativa como esta, en la que la aportación privada es fundamental, algo que conjuga con el perfil tradicional de la vida musical del país.
Ver comentarios 3
Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.