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Opinión
Miquel Molina
Director adjunto

La kiss cam del tecnofascismo

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Actualizado hace 16 h Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

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  • 01Massive Attack es música, pero también es política.
  • 02Robert del Nadja, confundador del grupo de trip-hop, se ha posicionado a lo largo de su carrera en contra del autoritarismo, la guerra, la injusticia y el vandalismo climático.
  • 03Ahora, en su nueva etapa, Massive Attack ha cerrado el plano y ha situado el foco sobre Palantir, la empresa del oligarca Peter Thiel, el hombre que dice que la libertad y la democracia ya no son compatibles.
  • 04Eso es lo que quería mostrar el grupo en su concierto del Primavera Sound del jueves, cancelado por el viento.

Massive Attack es música, pero también es política. Robert del Nadja, confundador del grupo de trip-hop, se ha posicionado a lo largo de su carrera en contra del autoritarismo, la guerra, la injusticia y el vandalismo climático. Ahora, en su nueva etapa, Massive Attack ha cerrado el plano y ha situado el foco sobre Palantir, la empresa del oligarca Peter Thiel, el hombre que dice que la libertad y la democracia ya no son compatibles.

Eso es lo que quería mostrar el grupo en su concierto del Primavera Sound del jueves, cancelado por el viento. Una lástima que el temporal arruinara el trabajo de muchos meses. En un comunicado hecho público el viernes, la banda señalaba que su apuesta por el festival barcelonés era especialmente relevante para ellos por la diversidad de la propuesta artística y por el claro posicionamiento de la ciudad y de Catalunya en defensa de los palestinos.

Las cámaras de Massive Attack satirizan la aspiración de Palantir a leernos la mente

Las pantallas de su concierto no iban a mostrar planos de mujeres aspirantes al casting de Bad Bunny, ni de una petición de matrimonio, ni de parejas sorprendidas en un beso secreto. Todo eso pertenece ya a la prehistoria de la vulneración de la intimidad. 

Massive Attack, como se podrá ver en sus próximas actuaciones, va ahora más lejos: con sus cámaras ocultas y sus algoritmos perversos, saca a la luz las miserias interiores de individuos o grupos de individuos del público enfocados de forma aleatoria (“Lleva once semanas sin descanso y está quemado”, o “La pareja no le comentó sobre la parte romántica”, se podrá leer junto al plano de sus caras) y los presentará como merecedores de algún tipo de tratamiento no especificado. Punitivo, probablemente.

Se trata, obviamente, de un ejercicio satírico. Massive Attack hackea el propio entorno digital de Palantir Gotham para mostrar, con una base de datos ficticia, hasta qué punto nos amenaza el monstruo de múltiples cabezas que tiene su guarida en la costa oeste americana. Una parodia que anticipa una forma letal de control: pasar del reconocimiento facial al mental y, de ahí, a abolir el derecho a pensar en libertad. 

Adam Curtis y los United Visual Artists (que ya han mapeado Casa Batlló) colaboran en esta incursión en las entrañas de la bestia que saca a la luz sus siniestras intenciones. Este manifesto artístico-político podrá verse hoy en Zitadelle Spandau de Berlín. Ojalá pudiera reprogramarse un concierto en Barcelona, ciudad que los Massive Attack tenían en mente cuando concibieron su alegato contra el tecnofascismo.

El concierto que Massive Attack ofreció en junio de 2025 en Milán
El concierto que Massive Attack ofreció en junio de 2025 en MilánMondadori Portfolio / Getty

La penetración de las oscuras plataformas tecnológicas en nuestro presente cotidiano ha llegado a un punto de difícil retorno. Urge actuar en varios frentes. Las instituciones están dando ya pasos para aspirar a una soberanía tecnológica europea que cree infraestructuras digitales democráticas. Pero no por ello debe obviarse la vía del activismo. Y, en el caso que nos ocupa, de la subversión artística utilizando las herramientas del mismo enemigo.

Massive Attack transitan la misma vía satírica de los memorables The Yes Men (pretenden ser tipos poderosos para luego exponer las miserias del sistema desde dentro) o de los Electronic Disturbance Theater, pioneros de la subversión digital al amplificar en el ciberespacio tácticas de guerrilla teatral. O los !Mediengruppe Bitnik, exploradores del internet oscuro. En Catalunya, propuestas como las de Joana Moll, Daniel G. Andújar, Mónica Rikic o Derivart comparten esa misma vocación tecnocrítica, sin olvidar al pionero Marcel·lí Antúnez.

A modo de conclusión: seamos conscientes de la capacidad ilimitada del sistema para quedarse con nuestra cara y etiquetarnos en consecuencia, mientras nosotros hacemos el ridículo debatiendo si es honesto o no ir a un concierto con una pareja que no es la oficial.

Miquel Molina
Miquel Molina
Director adjunto

Director adjunto de La Vanguardia. Escribe cada semana un artículo de opinión sobre cultura y ciudades. Novelista. Último libro: 'Siete días en la Riviera'

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.