01Son las 9 de la mañana y los niños del coro de la catedral de San Patricio de Dublín, en Irlanda, aclaran sus voces antes de empezar el servicio.
02Si es cierto lo que dice Platón de que el alma es inmortal y sigue existiendo tras la muerte del cuerpo, entonces Jonathan Swift lleva años escuchándolos.
03El escritor está enterrado en el propio templo, muy cerca de su amada Stella, y a diario son miles los que visitan la tumba del deán más famoso.  “Este 2026 me atrevo a decir que serán todavía más los grupos que se acerquen, pues su obra más popular,  Los viajes de Gulliver , cumple nada menos que 300 años”, intuye el historiador Brendan Twomey, especialista en Swift, a quien no pasa desapercibido que la propia catedral ha empezado a vender ediciones de bolsillo del clásico en su tienda de recuerdos.
04No es de extrañar pues “es la obra irlandesa más leída y más popular de la literatura mundial, ya que no ha dejado de reimprimirse desde que se publicó en 1726”, tal y como sostienen desde la Biblioteca Nacional de Irlanda, en cuyos fondos se conservan algunas primeras ediciones.
Son las 9 de la mañana y los niños del coro de la catedral de San Patricio de Dublín, en Irlanda, aclaran sus voces antes de empezar el servicio. Si es cierto lo que dice Platón de que el alma es inmortal y sigue existiendo tras la muerte del cuerpo, entonces Jonathan Swift lleva años escuchándolos. El escritor está enterrado en el propio templo, muy cerca de su amada Stella, y a diario son miles los que visitan la tumba del deán más famoso.
“Este 2026 me atrevo a decir que serán todavía más los grupos que se acerquen, pues su obra más popular, Los viajes de Gulliver , cumple nada menos que 300 años”, intuye el historiador Brendan Twomey, especialista en Swift, a quien no pasa desapercibido que la propia catedral ha empezado a vender ediciones de bolsillo del clásico en su tienda de recuerdos. No es de extrañar pues “es la obra irlandesa más leída y más popular de la literatura mundial, ya que no ha dejado de reimprimirse desde que se publicó en 1726”, tal y como sostienen desde la Biblioteca Nacional de Irlanda, en cuyos fondos se conservan algunas primeras ediciones.
Primera edición de 'Los viajes de Gulliver' en la Biblioteca Nacional de IrlandaLa Vanguardia
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Dividida en cuatro partes, la trama tiene como protagonista a Lemuel Gulliver, un cirujano y capitán de barco inglés que decide ver mundo y lo consigue. Pese a que su navío naufraga, acaba visitando diferentes islas, todas ellas muy particulares, pues las habitan desde seres diminutos hasta caballos que piensan y debaten. Alexandra Caccamo, encargada de los volúmenes raros y anticuarios de la citada biblioteca, remarca la vigencia de esta sátira de la vanidad humana, donde también se critica el fanatismo religioso, la desigualdad y la corrupción, lo que demuestra que no se trata de un libro infantil. “Mucha gente suele relacionarlo con niños porque las adaptaciones acostumbran a centrarse en su episodio más famoso, el del gigante Gulliver atado por los seres diminutos de Lilliput. Sin embargo, el libro es mucho más complejo y mordaz”, apunta la experta.
“Tanto Swift como Gulliver estaban destinados a pasar a la eternidad”, señala el académico Loic Wright
La Biblioteca Nacional de Irlanda no es el único lugar en el que se conserva una primera edición. La Armagh Robinson Library, en Irlanda del Norte, presume de otra en una de sus vitrinas. “La particularidad que tiene esta en concreto es que cuenta con correcciones escritas a mano por el propio Swift”, cuenta la bibliotecaria Carol Colin. Cuando Los viajes de Gulliver se publicó por primera vez, en octubre de 1726, Swift se llevó las manos a la cabeza. No solo porque el tomo contara con alguna que otra errata de imprenta, sino porque su editor, Benjamin Motte, temeroso de su persecución y la del autor por tratar temas políticos y que involucraban a la monarquía, alteró los pasajes que consideró más polémicos y cortó otros tantos sin informar al autor, al que firmó con seudónimo, pese a que los lectores no tardaron en identificarlo, “por su estilo, su humor y alguna que otra escena escatológica”, tan característica de los textos del famoso deán.
La Armagh Robinson Library La Vanguardia
“Swift no sentía que ese fuera su libro, así que empezó a anotar en los márgenes todo aquello que no reconocía y que quería cambiar para futuras impresiones”, sostiene. Esto explica que existan tres primeras ediciones: la A, la AA y la B, es decir, la inicial, la corregida, y otra añadida ya que el libro fue tan exitoso que en pocos días tuvo que volver a reimprimirse”, añade Colin, que adelanta que estas diferentes versiones, además de ilustraciones y documentación de la época podrán verse en el centro a partir de julio y hasta diciembre, pues se está preparando una exposición y organizando diferentes charlas para celebrar el aniversario.
Irlanda e Irlanda del Norte preparan múltiples exhibiciones en honor a Gulliver y Swift
Tiene todo el sentido que la ciudad de Armagh le rinda homenaje. No solo era el epicentro cultural e intelectual de la época sino que estaba considerada (y todavía hoy) la capital eclesiástica del país, lo que le llevó a Swift a acudir en varias ocasiones. Prueba de ello es que, si uno pasea por el Gosford Forrest Park, se acabará topando con un banco de piedra en el que el literato a menudo se sentaba para escribir poesía y relatos. Es fácil identificarlo, pues un poste de madera cercano señala el lugar. En su día, este enorme parque, que parece más bien un bosque, pertenecía a la finca de Sir Arthur y Lady Acheson, quienes alojaban con frecuencia a Swift.
Banco en el Gosford Forrest Park donde habitualmente escribía poesía Jonthan Swift La Vanguardia
Armagh no es el único lugar en el que se festejará por todo lo alto tanto a la novela como al autor. La Marsh Library de Dublín, de hecho, ya ha empezado con una muestra conmemorativa, que en unos meses viajará a París; mientras que la Dublin City Library & Archive prepara otra para el Festival of History, que se celebrará en la capital irlandesa del 26 de septiembre al 11 de octubre. Esta segunda resulta especialmente interesante pues, tal y como mostraron los organizadores a La Vanguardia , contará con documentos manuscritos y firmados por el autor.
Documento manuscrito y firmado por Jonathan Swift La Vanguardia
“Mucha gente relaciona ‘Los viajes de Gulliver’ con niños, pero es una historia más compleja”, apunta Caccamo
Por supuesto, el Trinity College, donde estudió Swift, no iba a ser menos y también prepara su propia exhibición en su lustrosa librería, la Long Room, donde hace años que saluda a los visitantes un busto de mármol de Swift que encargaron los estudiantes de la universidad poco después de su muerte, en 1745. Algo que a su entrada en el centro le hubiera resultado imposible de imaginar, pues muchos de sus compañeros le rehuían, “por huérfano y por contar solo con un traje decente y unos zapatos muy desgastados”, según señala el académico Loic Wright, experto en literatura irlandesa.
Eran muchos los que lo comparaban con su brillante primo, el dramaturgo y humanista John Dryden, pues nada tenían que ver. Mientras este sobresalía con sus puntuaciones, a Swift le suspendían una y otra vez, aunque termina consiguiendo el grado de bachiller en Artes con la mención de “por gracia especial”, ya que uno de sus primos financiaba el Trinity. Con los años, los dos se equipararon en cuanto a relevancia y su fama traspasó fronteras.
¿Por qué si no el libro elegido en Castellón para leer sin interrupción durante el Día del Libro fue Los viajes de Gulliver ? ¿O cómo es que Ciudad Real se inspiró para la programación de la feria literario de este año en este clásico? Por no hablar de que Valencia cuenta con un parque temático dedicado a la novela de Swift o que Catalunya en miniatura hace un guiño a la obra con la estatua de un gigante en su entrada. “Porque tanto Swift como Gulliver estaban destinados a pasar a la eternidad”, concluye Wright, que espera que las escuelas sigan animando a leer esta historia, antaño obligatoria, para que, como tantas otras, no termine en un futuro en el olvido. Confía que este centenario le dará un nuevo empujón.
Lara Gómez Ruiz
Cultura
Lara Gómez (Barcelona, 1993) es licenciada en Periodismo por la Facultat de Comunicació i Relacions Internacionals Blanquerna y está especializada en cultura y género. Aunque lo intentó, nunca llegó a aprender alemán. Su gran pasión es escribir, por lo que todo aquello que ve es material sensible para transformarse en un pequeño relato o en un guion. Sueña con cubrir los Oscars in situ.
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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.