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Opinión
J.F. Yvars
Columnista

La alegría de mirar

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Actualizado hace 115 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

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  • 01David Hockney fue uno de los mitos de la neofiguración británica en los años agrestes de la abstracción.
  • 02Lo afrontó con energía, saber hacer y esa permanente ironía británica que todavía nos desarma.
  • 03Se formó en la complicidad del Independent Group, que aunó en su poderosa obra absolutos artísticos que orientaban una genuina originalidad, con la ciencia y la tecnología como calculado estímulo de la aportación al arte de su tiempo y la noción misma del arte como un activo de lo popular.
  • 04El grupo londinense debutó en el ICA y se enfocó en la dignificación del fragmento, pero no el fragmento desechado en los restos tardíos de un taller: los recortes de revistas, anuncios, postales y diagramas, que en su momento se calificaron de “bobadas”, constituyeron una materia plástica cercana al comentario entre sarcástico e hiriente.

David Hockney fue uno de los mitos de la neofiguración británica en los años agrestes de la abstracción. Lo afrontó con energía, saber hacer y esa permanente ironía británica que todavía nos desarma. Se formó en la complicidad del Independent Group, que aunó en su poderosa obra absolutos artísticos que orientaban una genuina originalidad, con la ciencia y la tecnología como calculado estímulo de la aportación al arte de su tiempo y la noción misma del arte como un activo de lo popular.

El grupo londinense debutó en el ICA y se enfocó en la dignificación del fragmento, pero no el fragmento desechado en los restos tardíos de un taller: los recortes de revistas, anuncios, postales y diagramas, que en su momento se calificaron de “bobadas”, constituyeron una materia plástica cercana al comentario entre sarcástico e hiriente. No sorprende que el collage fuera el género plástico protagonista de la presentación pública del colectivo. Pero ¿era arte el collage? Bien pronto, la ardua investigación de la fotografía de la vida en la atmósfera estimulante del protagonismo cultural británico reciente adquiriría la enseña diferenciadora definitiva.

Hockney, artífice de los revolucionarios joiners (mosaicos de fotografías que formaban superpuestas una imagen coherente), fue uno de los atrevidos pioneros de la ruptura y acaso el de mayor densidad figurativa. Signos plásticos definidores de la ubicua permeabilidad del activismo pop que había de marcar la época.

Hockney fue, sin duda, la figura señera de la nueva fertilidad artística que modera la historia con la mirada fija en el mañana. Llegarían los años épicos de Vietnam, último enfrentamiento universal de una cultura occidental hegemónica. La vanguardia británica, más estética que política, emigró al Royal College of Art, donde el pop art dominaría como una llamada a la batalla. Un arte de recuperación de la cotidianidad urbana, con detonante clave irónica. Descentrado por las lacerantes figuras de Bacon, una providencial vena sardónica anunciaba ya en sus inicios la deriva potente que afiló su mirada versátil: el retrato en grupo, la biografía gráfica y el paisaje fantaseado. Sus empeños tempranos rehacen imágenes de la cultura popular que se traducen en una proyección visual inmediata. Pronto llegará la experiencia neoyorquina, la ductilidad provocadora de los grafitis y el audaz salto a California­, donde sus coloramas adquieren dimensión icónica. Hockney era uno de esos audaces guerrilleros deslumbrados por ese arte nuevo. Hoy, quienes todavía danzamos, somos ansiosos octogenarios, impertinentes testigos de un tiempo que fue. Afortunadamente.

J.F. Yvars
J.F. Yvars
Columnista

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.