01Las cifras son espectaculares: 770.000 espectadores habrán visto a Bad Bunny en sus dos citas españolas, 110.000 en los dos conciertos de Barcelona y 660.000 en los diez de Madrid.
02Una residencia, la madrileña, que confirma a la capital como poderoso pivote de la cultura latinoamericana.
03La fiesta acabará en la noche de este lunes en el estadio Metropolitano.
04La gran novedad del concierto del domingo, el penúltimo, fue la aparición de la lluvia.
Las cifras son espectaculares: 770.000 espectadores habrán visto a Bad Bunny en sus dos citas españolas, 110.000 en los dos conciertos de Barcelona y 660.000 en los diez de Madrid. Una residencia, la madrileña, que confirma a la capital como poderoso pivote de la cultura latinoamericana. La fiesta acabará en la noche de este lunes en el estadio Metropolitano.
La gran novedad del concierto del domingo, el penúltimo, fue la aparición de la lluvia. Aunque la mayoría del público no se mojó gracias a esa espléndida estructura para la música que es el estadio del Atlético de Madrid (sin demasiados vecinos, además, que puedan molestarse, no como otros). Únicamente el (numeroso) público de pista recibió el golpeo constante del agua, al igual que el cantante, quien, no obstante, se lo tomó como un reto y convirtió el fenómeno meteorológico en un acicate para subir la temperatura del encuentro. “Nunca había cantado esto bajo la lluvia, ¿van a hacer ustedes el mejor show de los diez?”, dijo, para proseguir, tras el atronador “¡sí!” del público, con un “¡eso habrá que demostrarlo!”, entre rayos que se dibujaban en el cielo y rivalizaban con la vistosa iluminación oficial y con los fuegos artificiales. Lo cierto es que se hace difícil imaginar un público más participativo que el de anoche. Las decenas de operarios vestidos de negro que achicaban agua tanto del escenario principal como del techo de La Casita parecían, además, una coreografía más del espectáculo.
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La estructura del concierto fue casi calcada a la de los otros de esta residencia. Hay un primer bloque más ‘clásico’, con orquesta de salsa, que conecta con la gran tradición de esta música latinoamericana, y en el que encaja sus hits ‘Pitorro de coco’, ‘Baile inolvidable’ o ‘Nuevayol’. Tras esta primera parte, en la que luce traje claro y gusta más a los padres, el ‘conejo malo’ se va al otro lado de la pista, a La Casita, y allí se pone una sudadera para entregarse al reguetón y perreo más salvaje (e incluso canta mascando chicle), con temas como ‘Tití me preguntó’ o ‘Yo perreo sola’, lo que suele agradar más a los hijos. El ‘conejo’ lo tiene claro: “Si se van ustedes de aquí sin haber perreado no pueden decir que vinieron. Esto es serio: si tú no perreaste no estuviste aquí”. Para el apoteosis del fin de fiesta, se reservó el ‘DtMF’ que da título a su último álbum (“Debí tirar más fotos de cuando te tuve / debí darte más beso' y abrazo' las vece' que pude…”) y el final ‘EoO’ (“Ella nunca llega sola / to' los bandi-bandido' le sueltan las pistola'...).
El artista invitado de este domingo fue Lunay, con quien don Benito cantó ‘Soltera’, una canción que no había sonado hasta ahora en ninguna de sus citas (“Porque estar soltera está de moda / por eso ella no se enamora…”). Lunay se suma así a un elenco de cantantes que han interpretado dúos con la mega-estrella y que ha sido -con la sola excepción de Bad Gyal en Barcelona- exclusivamente puertorriqueño: Bryant Myers, Myke Towers, Luar la L, Young Miko, Eladio Carrión, RaiNao, De La Ghetto y Mora.
El cantante echó un dardo a las redes sociales, a las que llamó “realidad ficticia”, para proseguir: “No desperdicies tu tiempo mirando las críticas que te hace alguien que ni te conoce” Crítica
Sobre La Casita, que ha sido objeto de algunas críticas por alojar un exceso de cuerpos femeninos de, digamos, belleza normativa, hay que decir que este domingo mantuvo su línea habitual (¿se le puede pedir otra cosa al reguetón mainstream?), con una energía máxima, que tuvo continuidad en la toma de contacto directa del cantante con sus fans, firmando brazos, pósters, chocando manos, señalando y dando abrazos.
Bad Bunny echó un dardo a las redes sociales, a las que llamó “realidad ficticia”, para proseguir: “No desperdicies tu tiempo mirando las críticas que te hace alguien que ni te conoce. No lo desperdicies tampoco mirando cosas que hiciste en el pasado. Del futuro, nadie sabe qué va a pasar mañana. Sí podemos disfrutar el presente, como estamos haciendo ahora”. También agradeció especialmente a los que ya vinieron a verle en 2017 en la discoteca Shôko, cuando aún era un desconocido, “por ayudarme a cumplir mi sueño, espero que ustedes cumplan el suyo”.
Bad Bunny, en su dúo con LunayJ.PASAMONTE
Habrá que ver qué sorpresas ha preparado hoy Bad Bunny para su despedida de Madrid. El mejor homenaje al cantante, y muestra del enorme cariño que se le profesa, no estuvo ayer en La Casita sino en los abarrotados vagones del metro a la salida del concierto, con miles de jóvenes luciendo la pava puertorriqueña (ese sombrero de paja de los campesinos boricuas, con las alas levantadas, convertido ya en símbolo global de orgullo cultural), algunos de ellos sentados en el suelo y cantando. “Ey, Titi me preguntó si tengo muchas novias…”. “Próxima parada, Gregorio Marañón”, se escuchó, como si fuera un nuevo arreglo del tema.
Xavi Ayén
Cultura
Redactor jefe de Cultura. Autor de libros como 'Aquellos años del boom' o 'Planeta Nobel'. Autor de varios documentales de temas literarios
Ver comentarios 3
Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.