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Rey Rosa: “La pobreza en Cuba es más llevadera porque no hay violencia y hay educación”

El novelista guatemalteco publica 'Animal colonial', una distopía ambientada en una república bananera

Rey Rosa: “La pobreza en Cuba es más llevadera porque no hay violencia y hay educación”
El guatemalteco Rodrigo Rey Rosa ha visitado recientemente Madrid DANI DUCH
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Actualizado hace 44 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

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  • 01Ahora que en Colombia el ultraderechista Abelardo de la Espriella ha ganado las elecciones y se dispone a sumarse a la cada vez más abultada lista de gobernantes populistas iliberales de Latinoamérica, la última novela de Rodrigo Rey Rosa, Animal colonial  (Alfaguara), puede contribuir, desde la ficción, a entender por qué el péndulo político se está inclinando con tanta fuerza hacia la extrema derecha en todo el continente, bajo la égida de Donald Trump en la Casa Blanca.
  • 02Siguiendo la estela de su compatriota Miguel Ángel Asturias, quien, con El señor presidente, inició un subgénero tan singular como la novela de dictadores, en la que se inscriben desde  El otoño del patriarca  de García Márquez hasta  La fiesta del Chivo  de Vargas Llosa, y cuyo origen se puede fijar en el esperpéntico  Tirano Banderas  de Valle-Inclán, el autor guatemalteco ha imaginado una república centroamericana, Nueva Verapaz, tan bananera y violenta como las tristemente reales.
  • 03Rey Rosa (Guatemala, 1958) sitúa su obra en un contexto geopolítico muy fácil de identificar en la actualidad, en el que la desesperanza se ha apoderado del presente y amenaza también el futuro: “Se encontró con una realidad que parecía inmutable: pobreza, violencia extrema, corrupción”, se lee en la novela, la descripción de lo que observa uno de los personajes. “Son siglos ya de una estructura que no ha cambiado.
  • 04La pirámide sigue conformada por los mismos grupos y no se ha ampliado.

Ahora que en Colombia el ultraderechista Abelardo de la Espriella ha ganado las elecciones y se dispone a sumarse a la cada vez más abultada lista de gobernantes populistas iliberales de Latinoamérica, la última novela de Rodrigo Rey Rosa, Animal colonial (Alfaguara), puede contribuir, desde la ficción, a entender por qué el péndulo político se está inclinando con tanta fuerza hacia la extrema derecha en todo el continente, bajo la égida de Donald Trump en la Casa Blanca.

Siguiendo la estela de su compatriota Miguel Ángel Asturias, quien, con El señor presidente, inició un subgénero tan singular como la novela de dictadores, en la que se inscriben desde El otoño del patriarca de García Márquez hasta La fiesta del Chivo de Vargas Llosa, y cuyo origen se puede fijar en el esperpéntico Tirano Banderas de Valle-Inclán, el autor guatemalteco ha imaginado una república centroamericana, Nueva Verapaz, tan bananera y violenta como las tristemente reales.

Rey Rosa (Guatemala, 1958) sitúa su obra en un contexto geopolítico muy fácil de identificar en la actualidad, en el que la desesperanza se ha apoderado del presente y amenaza también el futuro: “Se encontró con una realidad que parecía inmutable: pobreza, violencia extrema, corrupción”, se lee en la novela, la descripción de lo que observa uno de los personajes.

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“Son siglos ya de una estructura que no ha cambiado. La pirámide sigue conformada por los mismos grupos y no se ha ampliado. No creo que sea una cosa metafísica, sino histórica. Es así. Los cambios han sido casi cosméticos y muy breves, y se vuelve a la misma estructura. ¿Por qué? Es otra historia”, reflexiona el novelista acerca de Animal colonial.

En su distopía, que no lo es tanto si se observa la megacárcel que Nayib Bukele ha construido en El Salvador, que parece inspirar el delirante proyecto de la presidenta, la Dama Fuerte, de la ficticia república de su novela, Rey Rosa analiza “un poco lo que está pasando” en la realidad de Centroamérica y del mundo. “La tecnología ha liberado y ha mejorado algunos aspectos de la vida, pero también ha dado lugar a más control y a menos libertad. Es un arma de dos filos, porque incluso hasta la población más pobre se beneficia, pero al mismo tiempo se somete a ella”, explica con indisimulado pesimismo.

“Las derechas, que son las que no quieren que cambien las cosas, ganan cada vez más terreno. De los ideales revolucionarios de hace cincuenta años ya nadie se acuerda. China empieza a parecer un régimen incluso más cruel que el capitalismo brutal que estamos viviendo”, argumenta Rey Rosa sobre la situación mundial. Y, pese a su desastrosa situación económica, sigue viendo a Cuba como “un ejemplo”.

“Por malo que haya sido, por duro que sea ese régimen, la vida del ciudadano común es menos violenta, menos pobre que en Guatemala, en la misma región. En Cuba, por lo menos hay educación para todo el mundo, hay salud a un nivel bajo. Esas dos cosas en Guatemala para los pobres simplemente no existen”, subraya el escritor, que se alzó, entre otros, con el premio iberoamericano de las letras José Donoso en el 2015.

Pero la pregunta es de dónde surge tanta violencia, sobre todo en los países centroamericanos. “No es libre quien no puede ganar más de un euro al día. Y no hay más salida que irse al norte, hacerse víctima de otro sistema. Eso explica la extrema violencia y estas pandillas tan violentas y suicidas casi, porque la vida no vale”, responde. “La pobreza extrema es la base. Cuando no hay posibilidades, la vida se vuelve el único capital”.

“La pobreza extrema es la base: cuando no hay posibilidades, la vida se vuelve el único capital”, analiza Rey Rosa El origen de la violencia

Para Rey Rosa, la única salida es la educación, y por eso contrapone Cuba al resto de los países de su entorno, entre ellos Guatemala, con un índice de analfabetismo altísimo: “Creo que la pobreza ahí es más llevable porque hay educación, hay lectura y no hay violencia. La violencia la ejerce solo el Estado, pero no hay esa violencia en la calle: te van a matar porque no les diste lo que querían. Es muy difícil para un chico que nace en un barrio de estos, que son extensos como favelas, salirse de ese sistema, porque o hace parte o si no, lo matan. Yo no soy ni me gusta que se me identifique como comunista, pero creo que sí”, apunta.

En cuanto al proyecto de convertir a los presos de una megacárcel en cobayas de un oscuro médico que deja en mantillas al Doctor Moreau, Rey Rosa recuerda que la realidad a menudo se anticipa a la ficción: “Hace unos diez años, o tal vez doce, se supo que un científico norteamericano había hecho experimentos en una cárcel en Estados Unidos. Se lo prohibieron y fue invitado durante el gobierno de la revolución, el mejor gobierno que ha tenido Guatemala, a experimentar en prisiones y manicomios. Eso no se descubrió hasta que Barack Obama llegó a la presidencia. Y fue un escándalo, porque se probó. Todavía había gente que fue infectada por ellos. Algunos perdieron la vista, porque infectaban a unos y no los curaban a todos. Estados Unidos tuvo que pedir perdón”, señala.

Julio Hurtado
Julio Hurtado
Cultura

Licenciado en Filología y Periodismo y posgraduado en Crítica Literaria, sigue la actualidad cultural en Madrid

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.