Explora La Vanguardia
Apariencia
A
Contraste
Al MinutoInternacionalPolíticaOpiniónSociedadDeportesEconomíaCiudadesPopCulturaSucesosLa Contra
Suscríbete
Cultura Gira mundial

BTS, emblema del K-pop, desembarca en Madrid ante un Metropolitano entregado

El grupo celebra su primer concierto en España con un espectáculo rebosante de luces y ritmo

BTS, emblema del K-pop, desembarca en Madrid ante un Metropolitano entregado
Una imagen del espectáculo tomada con un teléfono al estar prohibido el acceso de los fotógrafosLV
Escucha este artículo
0:00 7:42
Actualizado hace 41 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

Sugerir una corrección Política de correcciones de La Vanguardia
4 puntos clave Ver
  • 01Ya por la mañana se veían en la línea 7 del metro, la que conecta con el estadio Metropolitano, adolescentes vestidas –también disfrazadas, claro que sí– para la ocasión: el primero de los dos conciertos que BTS, la banda de K-pop más importante del momento, dio ayer en Madrid, la única parada en España de su larga gira mundial.
  • 02El grupo coreano, formado por siete miembros que cantan, bailan y, sobre todo, despiertan pasiones entre su público, básicamente femenino y muy joven, congregó a 70.000 fans en el que fue su desembarco en Europa.
  • 03Justo en medio de una maratoniana serie de 88 conciertos que los llevará a dar la vuelta al mundo para la presentación de su nuevo álbum, el quinto,  Arirang , el título de una famosa canción del folklore coreano.
  • 04Con las futuristas antorchas luminosas en alto cuando así lo requería la frenética coreografía desplegada en el escenario, donde no faltaban las llamas de los lanzafuegos, los afortunados asistentes disfrutaron –a partir de las 20 horas, un horario conciliador para las familias, aunque al final hubo algo de retraso– de los coros y danzas de Jin, Suga, J-Hope, RM, Jimin, V y Jungkook, que es como se llaman los siete miembros de BTS, un grupo nacido al albur del peculiar sistema de creación de ídolos del K-pop.

Ya por la mañana se veían en la línea 7 del metro, la que conecta con el estadio Metropolitano, adolescentes vestidas –también disfrazadas, claro que sí– para la ocasión: el primero de los dos conciertos que BTS, la banda de K-pop más importante del momento, dio ayer en Madrid, la única parada en España de su larga gira mundial.

El grupo coreano, formado por siete miembros que cantan, bailan y, sobre todo, despiertan pasiones entre su público, básicamente femenino y muy joven, congregó a 70.000 fans en el que fue su desembarco en Europa. Justo en medio de una maratoniana serie de 88 conciertos que los llevará a dar la vuelta al mundo para la presentación de su nuevo álbum, el quinto, Arirang , el título de una famosa canción del folklore coreano.

Con las futuristas antorchas luminosas en alto cuando así lo requería la frenética coreografía desplegada en el escenario, donde no faltaban las llamas de los lanzafuegos, los afortunados asistentes disfrutaron –a partir de las 20 horas, un horario conciliador para las familias, aunque al final hubo algo de retraso– de los coros y danzas de Jin, Suga, J-Hope, RM, Jimin, V y Jungkook, que es como se llaman los siete miembros de BTS, un grupo nacido al albur del peculiar sistema de creación de ídolos del K-pop. Una banda que, aunque sigue teniendo un fuerte componente de hip-hop, marca de la casa, que se ve en la manera de moverse sobre el escenario, ha ido incorporando con el tiempo una gran variedad de géneros en su repertorio.

“Vamos a volvernos locos esta noche”, dijo en español uno de los siete aclamados integrantes del grupo en el primero de los parlamentos, todo lo demás en un inglés ininteligible por el ruido, ya que el griterío ensordecía por momentos la música. “I love you”, le respondió extasiada una niña acompañada por su madre y su abuela.

El éxito de BTS, un nombre que viene de Bangtan Sonyeondan, que significa literalmente “chicos a prueba de balas”, es un fenómeno que trasciende lo musical, algo fácil de comprobar por el fervor desatado en una congregación que parecía protagonizar un rito de paso. No en vano, para la mayoría se trataba de una primera vez. Para el recuerdo... hasta que se olvide.

Los siete mocatores (modelos, cantantes y actores, como los quiere la industria musical coreana y planetaria), que venían de hacer las Américas –en México fueron recibidos por la presidenta, Claudia Sheinbaum, quien, gajes del oficio, ayer hizo lo propio con el rey de España–, no escatimaron esfuerzos vocales ni rítmicos en Madrid.

Su propuesta es la de un viaje multidimensional, una “experiencia inmersiva”, según las volubles modas del marketing cultural, en el que sus grandes éxitos globales se mezclan con las nuevas canciones en un espectáculo de luz y sonido envolventes que sirve para presentar su trabajada identidad corporativa, iniciada en el 2013. Desde entonces han vendido 40 millones de discos en Corea del Sur, donde son el número uno en el ranking histórico, y 142 millones en todo el mundo, además de ganar diversos premios internacionales.

Con Arirang , que lleva a muchos fans a ondear banderas de Corea del Sur en los estadios, la oferta musical se presenta como más tradicional que en discos anteriores, puesto que apela a su tradición folklórica. Esa mezcla de legado cultural y modernidad es la que anoche exhibió BTS convirtiendo el Metropolitano un templo oriental, con un gran escenario en forma de pagoda, pero de mecanotubo, que podía contemplarse en 360º y sobre el que los siete cantantes se ofrendaron a su público como siete bellos ­novios para 70.000 fans.

Julio Hurtado
Julio Hurtado
Cultura

Licenciado en Filología y Periodismo y posgraduado en Crítica Literaria, sigue la actualidad cultural en Madrid

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.