La artista Dora García 'resucita' la voz de las personas trans en el Foyer del Liceu
Las performances 'Corocuerpo' y 'El Bicho' forman parte de un ambicioso proyecto impulsado por el Museu Tàpies que pasa también por el Grec o el cementerio de Montjuïc
Dora García ante uno de los pirulís empapelados con sus ‘Frases de Oro’Joan Mateu Parra / Shooting
01En  La Chinche , el poeta y dramaturgo ruso Vladímir Maiakovski plantea la historia de un hombre, Iván Prisypkin, que el día de su boda sufre un accidente y queda congelado en el sótano de un edificio junto con una chinche.
02Resucitado cincuenta años después, se encuentra en una utopía comunista donde la sociedad es perfecta y los vicios han desaparecido.
03Como él ya no encaja en este nuevo mundo, es exhibido casi como una rareza histórica, simbolizando los vicios de su época pasada.
04La pieza teatral, que fue dirigida por Meyerhold, en 1929, un año antes de que el autor apuntara con un revólver a su corazón (tenía 36 años), es el punto de partida para una serie de trabajos,  Líneas de Tiempo,  con los que la artista Dora García (Valladolid,1965) retoma la idea de “viaje en el tiempo como una forma de crítica al presente”. “La pregunta ante cada nuevo  workshop  siempre es la misma: ¿cómo explicas el mundo a alguien que ha estado fuera los últimos 50 años?
En La Chinche , el poeta y dramaturgo ruso Vladímir Maiakovski plantea la historia de un hombre, Iván Prisypkin, que el día de su boda sufre un accidente y queda congelado en el sótano de un edificio junto con una chinche. Resucitado cincuenta años después, se encuentra en una utopía comunista donde la sociedad es perfecta y los vicios han desaparecido. Como él ya no encaja en este nuevo mundo, es exhibido casi como una rareza histórica, simbolizando los vicios de su época pasada.
La pieza teatral, que fue dirigida por Meyerhold, en 1929, un año antes de que el autor apuntara con un revólver a su corazón (tenía 36 años), es el punto de partida para una serie de trabajos, Líneas de Tiempo, con los que la artista Dora García (Valladolid,1965) retoma la idea de “viaje en el tiempo como una forma de crítica al presente”. “La pregunta ante cada nuevo workshop siempre es la misma: ¿cómo explicas el mundo a alguien que ha estado fuera los últimos 50 años? ¿qué acontecimientos son fundamentales para entender el mundo cuando se está ausente de él?”, explica García.
La performance se enmarca dentro del proyecto Extramuros que impulsa el Museu Tàpies fuera de su sede
Contenido para suscriptores
Sigue leyendo con toda la información
Accede al artículo completo, al análisis de nuestros especialistas y a todo el contenido premium de La Vanguardia.
Artículos premium sin límite y sin publicidad intrusiva
Newsletters exclusivas y la edición impresa en PDF
↓ Vista de revisión · contenido bajo el muro (oculto en producción)
A partir de ahí, y de una serie de reflexiones en torno al pasado y el futuro (cuándo se cree que acaba el futuro, cómo ha cambiado la imaginación del futuro, qué acontecimientos quizás de hace millones de años pueden estar influyendo en lo que está pasando en el presente) se van estableciendo unas líneas de tiempo que pueden tomar la forma de dibujos, de textos impresos en grandes carteles o de performances como las que este fin de semana (días 4 y 5) tomarán el Foyer del Gran Teatre del Liceu dentro del proyecto Extramuros que impulsa el Museu Tàpies.
La fachada del Museu Tàpiescon la intervención de Dora García en la que se puede leer en letras doradas la frase “Resucítame” Guillem Roset / ACN
La propuesta, que quiere llevar el arte al espacio público, comienza en la propia fachada del Museu Tàpies, donde puede leerse en grandes letras doradas la palabra “Resucítame”, y en los pirulís de la calle Aragó, también letras de oro, se pueden leer fases como “no es el pasado, sino el futuro, lo que determina el presente”, “hay un agujero en lo real” o “en esta noche en este mundo Walter Benjamin ha muerto”. El programa se prolongará hasta noviembre, con recorridos guiados por la artista por el cementerio de Montjuïc, unas jornadas sobre muerte y resistencia en Eina y un ciclo de cine en la Filmoteca, aunque será este fin de semana cuando empezará a tomar cuerpo con sendas performances, Corocuerpo y El Bicho , en el Foyer del Liceu, que el sábado contará con un prólogo musical de la artista multidisciplinar Erika Michi.
La artista Dora García junto a representantes de las diferentes instituciones que participan en el proyecto Guillem Roset / ACN
La propuesta, desarrollada por Dora García juntamente con Mar Lyn Diniz, artista transdisciplinaria, investigadora y performer transmigrante, proponen en Corocuerpo una suerte de coro griego que llora y denuncia la violencia, la marginalización y el abandono que sufren las personas trans. En la acción se desplegará una pancarta: “Solo hay resurrección en la revolución”. En cuanto a El Bicho , de la que el domingo se realizará una segunda parte, el referente será el propio Maiakovski la idea de la resurrección no solo como un acto de volver a la vida sino de resucitar voces silenciadas.
Y uniendo una y otra, O Amor, la canción de Gal Costa que Mar Lyn Diniz le dio a conocer a García y que a ella le llamó la atención porque hablaba también “de revolución, del papel del amor como misión de futuro, como próxima necesidad de futuro, y cuando comenzaron a trabajar en ello descubrieron que en realidad el poema de Maiakovski formó parte de la banda sonora compuesta por Caetano Veloso para una presentación de El Bicho en São Paulo. “Y esa especie de coincidencia increíble, nos hizo pensar que el universo nos había llamado para hacer estas cosas”, bromea García, que el lunes día 6 hará un segundo pase de la acción Coropuerto en el Foyer del Teatre Lliure de Montjuïc, dentro del festival Grec.
Teresa Sesé
Cultura
Forma parte de la redacción de La Vanguardia · Barcelona.
Ver comentarios 3
Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.