01El Congreso Mundial de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA), que durante esta semana se ha desarrollado en Barcelona, con un total de 8.000 inscritos procedentes de más de 130 países, ya es historia.
02Este jueves se clausuró en el Centre de Convencions Internacional de Barcelona, con una ceremonia institucional en la que se escenificó el traspaso de la capitalidad a Pekín, donde se celebrará la próxima edición de este encuentro trienal.
03Siguen programadas diversas actividades, y abiertas numerosas exposiciones, desde la central del congreso, en las Tres Xemeneies, hasta otras de particular interés, organizadas por instituciones ciudadanas, entre las que destaca  Seny i rauxa , en el DHUB.
04Pero cuando todas hayan cerrado ya sus puertas, el congreso mantendrá vivo su legado ideológico, inmaterial, mediante un manifiesto que se hizo público este jueves, y en el que se define un nuevo paradigma de actuación, de estrategias arquitectónicas adecuadas a un planeta en transición.
El Congreso Mundial de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA), que durante esta semana se ha desarrollado en Barcelona, con un total de 8.000 inscritos procedentes de más de 130 países, ya es historia. Este jueves se clausuró en el Centre de Convencions Internacional de Barcelona, con una ceremonia institucional en la que se escenificó el traspaso de la capitalidad a Pekín, donde se celebrará la próxima edición de este encuentro trienal.
Siguen programadas diversas actividades, y abiertas numerosas exposiciones, desde la central del congreso, en las Tres Xemeneies, hasta otras de particular interés, organizadas por instituciones ciudadanas, entre las que destaca Seny i rauxa , en el DHUB. Pero cuando todas hayan cerrado ya sus puertas, el congreso mantendrá vivo su legado ideológico, inmaterial, mediante un manifiesto que se hizo público este jueves, y en el que se define un nuevo paradigma de actuación, de estrategias arquitectónicas adecuadas a un planeta en transición. Es la llamada “declaración de Barcelona”, emitida por la UIA sobre la base de las reflexiones de los comisarios del encuentro.
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En el preámbulo de este sintético texto se lee: “El planeta no negocia. La crisis climática, la guerra, los desplazamientos y la aceleración tecnológica (…) son ahora condiciones de trabajo de la arquitectura. Cada decisión o forma deja una huella mesurable (…) Cada huella es ya territorio tomado, o dejado, a otras especies”.
La declaración se concreta en seis puntos (ver recuadro), especificando que “no son observaciones ni reflexiones, sino tomas de posición que firmamos como profesión que ha decidido dejar de describir la situación de crisis y empezar a darle respuestas”.
El congreso de la UIA deja otro legado, el de los reconocimientos: el martes por la noche, en presencia del presidente de Portugal y del de la Generalitat, entregó la medalla de oro de la institución al arquitecto de Oporto Eduadro Souto de Moura, que tuvo un recuerdo para sus maestros Fernando Távora y Álvaro Siza. A ellos les agradeció “que me enseñaran lo que no debía hacer, tanto como que no me dijeran lo que debía hacer. Eso ya corrió de mi cuenta”, un mensaje que a su manera sintoniza, por cierto, con el de la Declaración de Barcelona. La UIA entregó también otros premios, dos de ellos a despachos catalanes: Cierto Estudio y Fetdeterra.
Llàtzer Moix
Cultura
Forma parte de la redacción de La Vanguardia · Barcelona.
Ver comentarios 3
Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.