La Filmoteca de Catalunya inaugura este jueves la exposición Feminismes fílmics. 1976-2026, una ambiciosa revisión de medio siglo de creación audiovisual realizada por mujeres que toma como punto de partida las Primeres Jornades Catalanes de la Dona de 1976 para explorar cómo los feminismos han transformado la manera de pensar, producir y mirar las imágenes en movimiento.
La muestra, que podrá visitarse hasta el 29 de noviembre, coincide con el 50 aniversario de aquellas jornadas celebradas pocos meses después de la muerte de Franco, pero rehúye deliberadamente una lectura nostálgica o meramente conmemorativa. “No nos aproximamos al pasado como un repositorio inerte”, señaló el director de la Filmoteca, Pablo La Parra, durante la presentación. El objetivo, explicó, es utilizar aquel acontecimiento como “un catalizador” para recorrer la colección de la institución y comprender la influencia “compleja, crucial y diversa” que los feminismos han ejercido sobre el cine catalán.
Comisariada por Alexandra Laudo, con el asesoramiento de Marta Selva y Anna Solà y el montaje cinematográfico de Pilar Monsell, la exposición reúne fragmentos de películas, piezas de videoarte y reportajes televisivos realizados por 55 cineastas y artistas. Entre ellas figuran pioneras como Eugènia Balcells, Helena Lumbreras o Mari Chordà; directoras que consolidaron su trayectoria en las décadas de los ochenta y noventa, como Rosa Vergés o Judith Colell; y creadoras contemporáneas como Carla Simón.
La propuesta se articula en torno a los nueve grandes temas que centraron los debates de las jornadas feministas de 1976: trabajo, barrios, familia, educación, medios de comunicación, política, legislación, ruralidad y sexualidad. Medio siglo después, explicó Laudo, siguen siendo cuestiones “sumamente relevantes” para pensar el presente. La comisaria reconoció que revisar la documentación de aquellas jornadas le permitió comprender mejor hasta qué punto muchos de los derechos y libertades que hoy disfrutan las mujeres son fruto de aquellas reivindicaciones.
La exposición ocupa dos espacios diferenciados. El primero reúne documentación, publicaciones, carteles, revistas y materiales que permiten reconstruir las redes de pensamiento, intercambio y colaboración que sostuvieron el desarrollo de un cine feminista. El segundo se organiza como una suerte de ágora audiovisual formada por nueve ámbitos de proyección, uno por cada tema debatido en 1976, donde dialogan imágenes procedentes de distintas épocas y generaciones.
Los archivos no son solo lugares que nos hablan del pasado, sino repositorios de posibilidades e imaginarios de futuro”
Uno de los aspectos más singulares de la muestra es precisamente su construcción a partir de fragmentos. Lejos de responder a una limitación, esta elección busca reivindicar la dimensión colectiva de los movimientos feministas. “Queríamos que el fragmento se entendiera como un reconocimiento a la construcción en común”, explicó Laudo, quien también defendió que esos materiales funcionen como una invitación a descubrir obras completas, muchas de ellas disponibles en la biblioteca y los fondos de la propia Filmoteca.
La exposición también recupera iniciativas fundamentales para la difusión del cine realizado por mujeres, como la primera Semana de Cine de Mujeres organizada en Barcelona en 1990 o las conexiones con festivales pioneros que ayudaron a crear espacios de encuentro y reflexión feminista en torno al audiovisual.
Durante la presentación, la consellera de Cultura, Sònia Hernández, reivindicó el papel de la Filmoteca como institución dedicada no solo a conservar el patrimonio cinematográfico, sino también a interpretarlo críticamente. “Sin las imágenes creadas por mujeres no se puede explicar ni la historia del cine catalán, ni la historia de los feminismos en Catalunya, ni siquiera la historia del país”, afirmó.
La muestra forma parte del programa estatal España en libertad. 50 años de democracia, cuya comisionada, Carmina Gustrán, destacó la necesidad de recuperar la memoria de quienes impulsaron las conquistas democráticas de la Transición. Frente al actual contexto de “retrocesos democráticos y amenazas múltiples”, defendió la importancia de recordar “la energía y la sensación de cambio posible” que impulsaron aquellos movimientos.
Ese diálogo entre memoria y presente atraviesa toda la exposición. Más que un ejercicio de arqueología cultural, Feminismes fílmics. 1976-2026 propone mirar el archivo como un espacio vivo. Como resumió Alexandra Laudo, los archivos no son únicamente lugares donde se conserva el pasado, sino también “repositorios de propuestas, ilusiones y perspectivas de futuro”.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.