01En 2025 la alerta fue naranja y en 2026 ha sido roja.
02La de esta semana, por ola de calor.
03Al Festival Cruïlla, el tiempo le está dando la razón.
04El meteorológico y el cronológico.
En 2025 la alerta fue naranja y en 2026 ha sido roja. La primera, por lluvias. La de esta semana, por ola de calor.
Al Festival Cruïlla, el tiempo le está dando la razón. El meteorológico y el cronológico. Desde que empezó a celebrarse en 2010, la cita barcelonesa añade a la música discurso. Por la diversidad, por la libertad sexual, contra los riesgos de la IA, contra el cambio climático. Como si quisiera castigarle, por agorero, el clima trata de atizarle al festival. Recibió el año pasado y ha recibido ahora.
Este jueves, a las seis de la tarde, 31’8 grados y un 50% de humedad en la estación meteorológica más cercana, con sensación térmica dos grados superior. No importó: récord de asistencia en jornada de jueves de las dieciséis ediciones celebradas, con alrededor de 20.000 asistentes. Las temperaturas se orevén más suaves hoy y mañana.
Contenido para suscriptores
Sigue leyendo con toda la información
Accede al artículo completo, al análisis de nuestros especialistas y a todo el contenido premium de La Vanguardia.
Artículos premium sin límite y sin publicidad intrusiva
Newsletters exclusivas y la edición impresa en PDF
↓ Vista de revisión · contenido bajo el muro (oculto en producción)
Llevamos desde 2010 y siempre ha funcionado muy bien, y el Fòrum es justamente una de las zonas más habitables de Barcelona en esta época”
Mucho boomer, atraido por un cartel que retrotraía en el tiempo: Pixies, Garbage, Suede, Mishima, Maika Makovski, Standstill… El vocalista de los Suede no daba crédito: “¡Barcelona mucho caliente!”. A Shirley Manson, de los Garbage, le parecía que esta temperatura es “una locura”. “Fucking hot”, añadió. ¿Cómo sería en inglés ‘suar la cansalada’?
En el mismo escenario, unas horas antes, los Mishima obraron el milagro de las aguas abiertas del Mar Rojo: miles de personas agolpadas en las zonas de sombra del escenario y una de las pérgolas, a salvo de las franjas tórridas de sol y asfalto.
El festival no se plantea cambiar de fechas para evitar un julio con inclemencias de todos los colores.
“Llevamos desde 2010 y siempre ha funcionado muy bien, y el Fòrum es justamente una de las zonas más habitables de Barcelona en esta época, con la brisa marina”, explica a La Vanguardia Jordi Herreruela, director del festival.
El recinto cuenta con una zona de sombra, bajo las placas solares, equivalente a dos campos de fútbol. Todo el pavimento, eso sí, es de asfalto. Una esponja de calor.
El Cruïlla, expone su director, no se plantea “por ahora” un cambio de fechas porque están repartidas a cuatro años vista con los gestores municipales y el resto de eventos y porque las bandas tocan en los festivales del norte de Europa a finales de junio y viajan los del sur en julio; no es casual que el Mad Cool y BBK coincidan con el Cruïlla.
Cambiar de fechas es complicado a corto plazo, porque ya están repartidas y porque las bandas tienden a hacer gira en el sur de Europa en verano
La cita barcelonesa ha tenido claro desde el inicio que el impacto medioambiental más grande de un festival lo generan los desplazamientos del público, en especial si es internacional. “Por eso buscamos desde el primer día publico local, y es un 95% del que tenemos”, explica Herreruela.
Entre conciertos, la pantalla del escenario Estrella Damm ofrece unos datos, gentileza de Endesa, uno de los patrocinadores: “Toda la energía de este escenario procede de fuentes 100% renovables. Ahorramos unos 10.000 litros de gasoil que producen unos 36.000 kilos de CO2. Equivale a cinco vueltas al mundo en coche o 130 vuelos Madrid-París por persona”.
El festival evita el uso de generadores que empleen combustible fósil.
El sistema de reciclaje de vasos funciona como un reloj. Todo bebedor quiere recuperar los dos euros que cuestan. Al acabar el concierto de los Pixies, la noche de este jueves, las colas son largas.
Durante toda la jornada, diez carricoches guiados por voluntarios recorren el recinto para recolectarlos. También hay equipos dotados con escoba y recogedor clásicos limpiando el suelo de colillas y restos.
Por todos lados hay contenedores de cartón para “orgánico” y “reciclable”: un análisis ocular (y acientífico) da cuenta de la sensibilidad del público.
No es la misma con los sombreros de paja que, a la entrada del recinto, repartía el quipo de voluntarios en las horas de sol. Son útiles -indispensables- mientras hace sol. Cuando oscurece... ¿un sombrero de paja es orgánico o reciclable? Lo que es imposible, eso sí, meterlo en el bolsillo.
Ignacio Orovio
Periodista
Redactor jefe de A Fondo. Antes, en Cultura, Política y responsable de tribunales en Barcelona y Madrid. Entre 2005-2007 cubrió el proceso de paz con ETA. Contacto: afondo@lavanguardia.es
Ver comentarios 3
Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.