01Debutó como poeta ganando el premio Amadeu Oller en el 2020 con  Bijuteria, siguió hacia la trayectoria teatral con  Massa diva per a un moviment assembleari  en el Antic Teatre y después de libros, obras y declaraciones  épatant les bourgeois, Juana Dolores Romero Casanova se presenta como artista con una  Declaración de amor a Lenin  que se puede ver en La Virreina hasta el 11 de noviembre.
02Sí, Juana Dolores se define como comunista y no tiene ningún reparo en decir que “la exposición va sobre el concepto del amor, pero para amar hay que saber odiar.
03Defiendo el odio de clase, estoy totalmente a favor de los discursos de odio, y cuando una habla de odio de clase, habla de resentimiento, de rencor y de expresarse con insolencia”.
04La pieza principal es un vídeo de 26 minutos que da nombre a la muestra en que la artista, desnuda y con un pasamontañas de punto rosa, lee su declaración con una imaginería a partir de los comunicados que emitía ETA, en el que dice, por ejemplo, que “Bajo el modo de producción capitalista, declararse románticamente a un revolucionario no puede ser otra cosa que eso, una intimidación, una provocación.
Debutó como poeta ganando el premio Amadeu Oller en el 2020 con Bijuteria, siguió hacia la trayectoria teatral con Massa diva per a un moviment assembleari en el Antic Teatre y después de libros, obras y declaraciones épatant les bourgeois, Juana Dolores Romero Casanova se presenta como artista con una Declaración de amor a Lenin que se puede ver en La Virreina hasta el 11 de noviembre.
Sí, Juana Dolores se define como comunista y no tiene ningún reparo en decir que “la exposición va sobre el concepto del amor, pero para amar hay que saber odiar. Defiendo el odio de clase, estoy totalmente a favor de los discursos de odio, y cuando una habla de odio de clase, habla de resentimiento, de rencor y de expresarse con insolencia”.
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La pieza principal es un vídeo de 26 minutos que da nombre a la muestra en que la artista, desnuda y con un pasamontañas de punto rosa, lee su declaración con una imaginería a partir de los comunicados que emitía ETA, en el que dice, por ejemplo, que “Bajo el modo de producción capitalista, declararse románticamente a un revolucionario no puede ser otra cosa que eso, una intimidación, una provocación. Me declaro a Lenin por rebeldía. (...) Nada aterroriza más que una mujer comunista históricamente determinada, proletaria y femenina, lista como todas las guapas que se sienten tontas y locas”. “Me declaro a Lenin, presumida y díscola. Iconoclasta. Lo mío no es arte, lo mío es propaganda”, insiste. Antes y después, imágenes de muñecas, o de ella misma con un consolador, posando en bañador con cámaras de fotografía y vídeo, comiéndose un pastel que lleva impresa la cara de Karl Marx o blandiendo la hoz y el martillo.
Una foto de Lenin, junto al poster de Stepánova y una banderaJudith de la Hinojosa
La exposición, en la sala Miserachs del centro de la Rambla, se completa con Primer autorretrato, un gran espejo flanqueado por dos kalashnikovs y con 24 pequeños retratos de revolucionarios, además de la hoz y un martillo, al lado, y La historia de mi conciencia de clase, un mural con materiales familiares: fotos, una carta a los Reyes Magos, un póster de Varvara Stepánova, primeros poemas, recordatorios de la comunión o una foto de su bautizo, que luego sirvió de reclamo en una red de tiendas de fotografía.
“Todo es iconografía”, afirma la poeta, que recuerda que las exposiciones que –como esta– ha comisariado Valentín Roma forman parte de su bagaje artístico. De hecho, el origen de la muestra es el encuentro fortuito entre escritora y comisario durante una visita al museo. Años antes, sin conocerse, él le había dicho en un mensaje en Facebook que le había encantado su primer libro, y tras aquella visita se forjó una relación de amistad hasta que hace un año y medio Roma, que ahora se despide –será el nuevo director del Macba– le propuso hacer algo juntos.
Roma recordó que en sus diez años al frente del centro “el eje ideológico de las clases trabajadoras ha sido muy fuerte”. “La insolencia siempre había pertenecido a los artistas, a los locos, a los revolucionarios. Hoy parece que ha cambiado de bando y el totalitarismo y la derecha se han apoderado de ella, pero es clave recuperarla desde un uso ideológico popular”, destacó.
Francesc Bombí-Vilaseca
Cultura
Redactor de Cultura. Autor de 'Febre amb gel (Fonoll, 2023) y 'Roger Mas. La pell i l'os' (Satélite K, 2011). Licenciado en Periodismo (UAB) y en Filologia Catalana (UB)
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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.