01En una charla en el Empordà que intenta aclarar si para ser un genio hacen falta unos gramos de locura habrá siempre, y a la fuerza, un nombre propio que saldrá a la palestra seguro: Salvador Dalí.
02Pero también un fenómeno: la tramontana.
03Así que Màrius Carol, uno de los dos moderadores este viernes del primero  Diàlegs Vanguardistes –  coorganizado por el Festival de Peralada y La Vanguardia  – , recupera una cita de Raymond Chandler para incidir en la relación entre el viento y la locura.
04La lee en voz alta para la audiencia reunida en el Celler Perelada y para el cocinero Ferran Adrià, la directora de los museos Dalí, Montse Aguer, y el cineasta Albert Serra: “Aquellos vientos secos y cálidos que descienden de los puertos de montaña alborotan el pelo, hacen saltar los nervios y erizan la piel –‘la tramontana’, hace un inciso el moderador–.
En una charla en el Empordà que intenta aclarar si para ser un genio hacen falta unos gramos de locura habrá siempre, y a la fuerza, un nombre propio que saldrá a la palestra seguro: Salvador Dalí. Pero también un fenómeno: la tramontana. Así que Màrius Carol, uno de los dos moderadores este viernes del primero Diàlegs Vanguardistes – coorganizado por el Festival de Peralada y La Vanguardia – , recupera una cita de Raymond Chandler para incidir en la relación entre el viento y la locura. La lee en voz alta para la audiencia reunida en el Celler Perelada y para el cocinero Ferran Adrià, la directora de los museos Dalí, Montse Aguer, y el cineasta Albert Serra: “Aquellos vientos secos y cálidos que descienden de los puertos de montaña alborotan el pelo, hacen saltar los nervios y erizan la piel –‘la tramontana’, hace un inciso el moderador–. En noches como estas cada fiesta acaba en peleas. Las mujeres palpan la hoja del cuchillo de trinchar y estudian el cogote de sus maridos. Puede pasar cualquier cosa”.
Acto seguido viene la respuesta de Adrià: “Eso es muy bonito, pero para mí, con perdón, la tramontana era una putada, porque la gente no podía cenar en la terraza”.
El cocinero responde con humor, pero sabiendo exactamente de qué habla. La cala Montjoi, donde estaba El Bulli, el restaurante que regentó, está en pleno parque natural del Cap de Creus. Un lugar idílico, si se quiere, pero a menudo tocado por algo más que la brisa marina. Por tanto, al cocinero tampoco le sirve que Xavier Febrés escribiera hace poco en La Vanguardia que “la tramontana es, más que nada, una luz”.
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Muchos cuadros Dalí los concibe en EE.UU. o París, pero los tiene que realizar en Portlligat”
Desde el principio queda claro que pocas personas habrá más idóneas en el panorama catalán que Ferran Adrià y Albert Serra, además de alguien como Montse Aguer, que conoce al dedillo la obra de un genio-loco como Dalí, para participar en una charla para profundizar sobre la libertad creativa y la voluntad de ir a contracorriente. Y de dejar volar la imaginación, el arte de la innovación y la sorpresa.
De todos modos, Adrià replica a la ligera. Hay contexto. Màrius Carol y Oriol Aguilà, director artístico del Festival de Perelada y moderador también de la charla, habían querido saber minutos antes si la genialidad se desarrolla siempre que alguien se encuentra en su sitio vital, en el paisaje al cual siente que pertenece, allí donde se siente arraigado.
Carol, Adrià, Aguer y Aguilà. Pere Duran / NORD MEDIA
Para Aguer, tratándose de Dalí es evidente. Estuvo “totalmente condicionado por su paisaje”. El pintor necesitaba estar en Portlligat, afirma la directora de los museos Dalí. “Necesitaba empaparse del Mediterráneo y de estos cielos marcados tras un día de tramontana”. Incluso, señala Aguer, cuando el artista se trasladó a vivir de 1940 a 1948 a California, se establece en Monterey porque es un lugar que “le recuerda al Cap de Creus”. “Muchos cuadros los concibió en París o EE.UU., pero los tiene que realizar en Portlligat”, dice para remarcar la idea del genio ligado al lugar de arraigo.
Es evidente que todo el mundo tiene sus raíces, pero después no tiene importancia para crear”
“No, hombre, no”, dice Adrià. El lugar de pertenencia no condiciona. En todo caso, “marca”. Para él, “es más importante la cultura de un país que el paisaje”. “Las ideas más brutales las tuvimos en el taller de Barcelona [el Bullitaller]”, y no en el restaurante de El Bulli.
– Pero hay unas esencias, unas raíces. Si El Bulli no hubiera estado en la cala Montjoi, crees que tu creación habría sido la misma?–le pone en duda Aguer.
– Hay mucha gente que viaja para inspirarse... Nosotros fuimos al Chinatown de San Francisco y visitamos sesenta restaurantes...
No me importa que no me entiendan: plantea tantos problemas la creatividad que no pienso en ello”
–Dalí dice que solo desde lo ultralocal llegas a lo universal. Y por ultralocal entiende su paisaje: el Empordà –concluye Aguer.
En esta discusión, Serra toma el camino del medio: “Es evidente que todo el mundo tiene sus raíces, pero después ya no tiene importancia”. Porque para el director de cine “al principio tú eres lo que llevas dentro y la gente que te ha influido”, pero luego deja de ser relevante porque lo que tienes que hacer “se vuelve muy complejo y requiere mucha concentración y mucha sistematización del conocimiento”.
Aquí algo que choca. Porque Honor de cavalleria , una adaptación muy personal y minimalista de El Quijote, Serra la rodó en el Empordà, un lugar que conoce mucho más. “Filmaste La Mancha en el Empordà... eso quiere decir que hay unas raíces que se llevan”, recuerda Carol. “Eso fue casualidad”, responde al cineasta.
Dalí decía que solo desde lo ultralocal puedes llegar a lo universal”
En todo caso, a Serra las palabras genio o genialidad le parecen “un poco excesivas”, dice él, para alguien que crea o innova. Con todo, cree que el reto de cualquier artista es que cada obra suya sea original. O que aporte una originalidad nueva sobre una originalidad antigua, “como añadiendo capas”. Y para ser original mejor no mirar lo que se ha hecho antes.
Adrià discrepa. Asegura que siempre mira el pasado, “por una sencilla razón: para no copiar”. Aguer piensa que solo puedes innovar conociendo la tradición y rompiéndola. No necesariamente, saltan tanto el cocinero como el director de cine.
Albert Serra. Pere Duran / NORD MEDIA
¿Sin embargo, cómo se es original? En su cas, Serra considera que es clave que siempre haya percibido la literatura como una disciplina muy superior al cine. “Yo no tenía ninguna vocación por el cine, pero me he dedicado a ello”, dice, “y eso te da una actitud muy iconoclasta, porque no me lo tomaba seriamente o no tenía la presión de tener que corresponder”. Y entonces, pasa lo que Serra expresa, que inventa “toda una metodología” que lleva “hasta las últimas consecuencias, un poco como el señor Ferran.” “Y lo que hacemos no lo hace nadie más en el mundo, no hay nadie más, ni una sola persona”, remacha.
La tramontana era una putada, porque la gente no podía cenar en la terraza de El Bulli”
El cocinero coincide. Pero cree que para ser un genio hacen falta otros ingredientes. Primero, cuestionarse el statu quo (“vivimos en Matrix”, dice tras retar al público a que explique cuál es la diferencia entre la fruta y la verdura), y después evitar ser dogmático, como sí lo es él con el fútbol: “Yo soy del Barça... si le cortamos la cabeza a un jugador del Madrid en el área del Barça, no es penal”.
– Depende de si es intencionado-replica Carol.
–No, no. Nunca es penalti en el área del Barça –repite el cocinero.
“Para crear es mucho más importante la cultura de un país que el paisaje”
Serra apoya al cocinero. Afirma que es básico evitar ser dogmático, “porque te permite estar inventando todo el rato”.
–¿ Te importa que te entiendan? –le preguntan a Serra
–No. Es tan complicado resolver los problemas que te plantea la creatividad, que no pienso en ello. Y el arte no se tiene que explicar: Él [ Adrià] era el cocinero que más entendía en el mundo... cómo vas a ir a hablar con gente que no entiende tanto...
En este primer Diàlegs Vanguardistes hay tiempo para filosofar y reírse como un loco en alguna de las intervenciones. “ Dalí reivindicaba la locura”, había subrayado Aguer bien empezada la charla. Y la directora de los museos Dalí siente finalizado el encuentro que el pintor tiene herederos en genialidad y locura en Adrià y Serra. “La sombra de Dalí es alargada”, dice asintiendo con la cabeza.
Àlex Tort
Redactor
Redactor de Cultura. Estuvo en Política del 2014 al 2025. En La Vanguardia desde el 2007, anteriormente colaboró en El País. Licenciado en Humanidades y en Periodismo por la UPF
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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.