A medio siglo de que Carrie White (Sissy Spacek) caminara empapada en sangre por el imaginario popular, Sitges ha encontrado en la adolescente creada por Stephen King una inesperada brújula para orientarse en el presente. El Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya celebrará del 8 al 18 de octubre una 59.ª edición que, más allá de los nombres y los estrenos, parece vertebrada por una misma obsesión: la infancia y la adolescencia como territorio de conflicto, trauma y transformación.
El director artístico del Festival de Sitges, Ángel Sala, y la directora de la Fundación, Mònica Garcia i Massagué, han presentado esta mañana en la Fàbrica Moritz un primer avance de la 59.ª edición del festival líder mundial de cine fantástico.
No es casual que el cartel de este año recupere la imagen más icónica de la película de Brian De Palma ni que el certamen proyecte una nueva restauración en 4K del clásico de 1976. Carrie no aparece únicamente como objeto de celebración nostálgica. Su figura funciona como símbolo de una edición que vuelve la mirada hacia los marginados, los diferentes y los monstruos creados por una sociedad incapaz de aceptar aquello que no comprende.
El cine español mira a sus clásicos
Ese mismo hilo conecta con otro de los grandes homenajes anunciados: ¿Quién puede matar a un niño?, la perturbadora obra de Narciso Ibáñez Serrador que cumple también cincuenta años. Si Carrie convertía la humillación adolescente en una explosión de violencia sobrenatural, la película española transformaba a los niños en espejo deformado de los pecados del mundo adulto. Dos clásicos separados por miles de kilómetros pero unidos por una misma pregunta: ¿qué ocurre cuando quienes deberían ser protegidos dejan de confiar en los mayores?
La recuperación del patrimonio fantástico ocupará un lugar destacado en esta edición. Sitges rescatará títulos fundamentales como Scanners, de David Cronenberg; The Devils, la controvertida obra de Ken Russell; Holocausto caníbal, de Ruggero Deodato; o la versión de King Kong producida por Dino De Laurentiis en 1976. No se trata únicamente de una operación arqueológica. Son películas que dialogan de forma sorprendente con debates contemporáneos sobre el poder, la manipulación, el colonialismo, la religión o la explotación de los cuerpos.
El cine español tendrá además una presencia especialmente significativa gracias al trigésimo aniversario de Tesis. La ópera prima de Alejandro Amenábar regresará en una restauración supervisada por el propio cineasta, que estará presente en Sitges. Pocas películas han influido tanto en la evolución del fantástico español contemporáneo. Su reflexión sobre la fascinación por las imágenes violentas resulta hoy tan pertinente como en los años noventa, en una época dominada por las pantallas y la exposición constante al horror real.
Lo que viene, de Asia y más allá
Junto a los clásicos, el avance de programación confirma el excelente estado de salud del género. El australiano Adrian Chiarella explorará la culpa y el fanatismo religioso en Leviticus, mientras Nicolas Winding Refn regresará con Her Private Hell, un thriller psicológico marcado por la obsesión y el deseo. También destacan propuestas como Nightborn, de Hanna Bergholm, que convierte la maternidad en una pesadilla de folk horror, o Victorian Psycho, adaptación de la novela de Virginia Feito protagonizada por Maika Monroe.
Como es habitual, Asia volverá a ocupar una posición privilegiada dentro del certamen. El surcoreano Yeon Sang-ho (Train to Busan, Hellbound) presentará Colony, una nueva incursión en la ciencia ficción y el horror biológico, mientras Kiyoshi Kurosawa sorprenderá con su primera película de samuráis: Kokurojo: The Samurai and the Prisoner. Por su parte, Joko Anwar (Impetigore, Satan's Slaves) firma Ghost in the Cell -no confundir con Ghost in the Shell- , una explosiva mezcla de terror, acción y humor negro ambientada en una prisión.
Junto a ellos convivirán nuevas voces y autores consolidados que demuestran que el fantástico sigue siendo uno de los géneros más fértiles para interpretar las incertidumbres del presente.
Un festival que sigue creciendo
La programación cinematográfica no será el único foco de actividad de Sitges. El festival volverá a reforzar su dimensión industrial y profesional con la incorporación de una edición especial de Weird Market, el principal mercado español dedicado a la animación, los videojuegos y los nuevos contenidos audiovisuales, que celebrará su mayoría de edad dentro del certamen. La iniciativa acercará a productores, creadores y empresas del sector a través de encuentros profesionales y actividades de networking. Tampoco faltará la ya tradicional Zombie Walk, uno de los eventos más populares del festival, que cada año cuenta con más participantes.
Las cifras acompañan esta sensación de vitalidad. El festival ha recibido cerca de 3.800 películas, entre largometrajes y cortometrajes, enviadas por plataformas, distribuidoras y productoras de todo el mundo. Además, ha incrementado su recaudación un 20 % respecto a la edición anterior. Datos que confirman la posición de Sitges como principal escaparate internacional del fantástico y como un observatorio privilegiado desde el que observar hacia dónde se dirigen nuestros miedos.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.