Explora La Vanguardia
Apariencia
A
Contraste
Al MinutoInternacionalPolíticaOpiniónSociedadDeportesEconomíaCiudadesPopCulturaSucesosLa Contra
Suscríbete
Opinión
Julià Guillamon
Columnista

‘Jo pinto i prou’, que decía aquel

Escucha este artículo
0:00 7:42
Actualizado hace 15 d Contrastado por la redacción Cómo lo hemos informado

Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.

Sugerir una corrección Política de correcciones de La Vanguardia
4 puntos clave Ver
  • 01El periodista Àlex Milian me entrevista en la revista  El Temps  y me hace feliz porque, en lugar de interrogarme sobre el tema y los personajes del libro, le interesa saber como lo he escrito.
  • 02Me encanta que me lo pregunte porque la estructura de mis libros está siempre muy pensada.
  • 03Una vez escribí la historia de mi familia, articulada como un crescendo: al empezar te encontrabas el escenario vacío, después aparecían los abuelos, el padre, la madre.
  • 04Cuando ya estaban todos sobre las tablas llegaban los chavales.  Me inspiré en un número de David Byrne de la película  Stop making sense  (1984): Byrne sale al escenario y pone en marcha un transistor que reproduce las bases, a continuación se incorpora él con la guitarra, poco a poco se van sumando todos los instrumentos.

El periodista Àlex Milian me entrevista en la revista El Temps y me hace feliz porque, en lugar de interrogarme sobre el tema y los personajes del libro, le interesa saber como lo he escrito. Me encanta que me lo pregunte porque la estructura de mis libros está siempre muy pensada. Una vez escribí la historia de mi familia, articulada como un crescendo: al empezar te encontrabas el escenario vacío, después aparecían los abuelos, el padre, la madre. Cuando ya estaban todos sobre las tablas llegaban los chavales. 

Me inspiré en un número de David Byrne de la película Stop making sense (1984): Byrne sale al escenario y pone en marcha un transistor que reproduce las bases, a continuación se incorpora él con la guitarra, poco a poco se van sumando todos los instrumentos. Lo publiqué por entregas en una revista y calculé que el capítulo 11 y último de la serie coincidiera con el descubrimiento del alcoholismo del padre. Después podía continuar, pero los nuevos capítulos iban ya directamente al libro. 

Una escena de 'Nouvelle Vague' de Richard Linklater 
Una escena de 'Nouvelle Vague' de Richard Linklater SSIFF / Europa Press

Colocar un clímax tan bestia en el capítulo 11 (de 15) era un reto: tenías que remontar la historia tras el anticlímax del capítulo 12 y hacer avanzar la narración hacia un segundo clímax que tenía que ser más intenso y emocionante que el primero. Esta estructura con dos clímax es una de las cosas que he escrito de las que estoy más satisfecho.

Hace unas semanas, en un club de lectura en Llançà, una señora me dijo: todos los cuentos del libro tal tienen la misma extensión. Me pareció que era un reproche, después resultó que no y que veíamos las cosas de manera parecida. Un cuento corto –dije– es como un soneto: una maquinilla maravillosa, con una estructura cerrada que acepta infinitas variantes. Puedes componer cuentos dialogados, escenificados, monólogos, retratos realistas, historias fantásticas. Que salgan o no depende mucho de la imaginación, la versatilidad y el talento de cada uno. Con las columnas de diario, salvando la distancia, pasa tres cuartos de lo mismo.

Un cuento corto es como un soneto: una estructura cerrada que acepta infinitas variantes

Milian quería saber cómo se hace para escribir un libro de setecientas páginas. Le expliqué que he escrito muchos tipos de libros. Uno de los que más me gusta es un retrato de juventud escrito a toda mecha: quería transmitir una sensación de ligereza y hacer participar al lector en un juego de asociaciones vertiginosas. Pero setecientas páginas de un volumen con un componente de investigación importante no se pueden escribir con encadenamientos de locura. 

Empecé sin saber muy bien hacia donde iba. A partir de un determinado momento definí un esqueleto con cinco grandes capítulos, cada uno con multitud de escenas. Juntos creaban la tensión dramática. Me encerraba una semana y escribía una escena entera de uno de los capítulos, seguida de otra y otra. Cuando tuve todas las escenas las monté como una película, procurando que la narración tuviera ritmo y que enganchara al lector. “Has visto Nouvelle vague de Richard Linklater?”

Julià Guillamon
Julià Guillamon
Columnista

Forma parte de la redacción de La Vanguardia.

Ver comentarios 3
Las normas de la comunidad aplican.
ML
Marta L.Suscriptorhace 12 min

Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.

JP
Joan P.Suscriptorhace 28 min

Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.

RV
Roberto V.hace 1 h

Excelente trabajo de la redacción, como siempre.