02En un mundo incapaz de imaginar el futuro, y en el que los conceptos y esquemas han sustituido nuestra sensibilidad para mirar al mundo, un tiempo presidido por la emergencia climática y al que llega la IA, la doctora en Filosofía y editora Silvia Barcelás (Vigo, 1967) cree que hace falta hacerse de nuevo las preguntas básicas.
03No el eterno quién soy, sino quiénes somos, porque dice que en este momento de mundos virtuales solo hay una salida en forma de nosotros.
04En resumen,  Una conciencia nueva  (Acantilado), el título de su nuevo libro. “El siglo XXI –dice Bardelás– ha comenzado con una fuerza destructiva enorme.
Una nueva conciencia para el siglo XXI. En un mundo incapaz de imaginar el futuro, y en el que los conceptos y esquemas han sustituido nuestra sensibilidad para mirar al mundo, un tiempo presidido por la emergencia climática y al que llega la IA, la doctora en Filosofía y editora Silvia Barcelás (Vigo, 1967) cree que hace falta hacerse de nuevo las preguntas básicas. Pero ahora, de forma plural. No el eterno quién soy, sino quiénes somos, porque dice que en este momento de mundos virtuales solo hay una salida en forma de nosotros. En resumen, Una conciencia nueva (Acantilado), el título de su nuevo libro.
“El siglo XXI –dice Bardelás– ha comenzado con una fuerza destructiva enorme. No solo guerras y pandemias. A nivel personal, noto una falta de vitalidad increíble. Muchos filósofos han buscado una conciencia nueva, Spinoza, Schopenhauer, Nietzsche. Yo he tratado de pensar dónde nos tenemos que colocar para crear un mundo nuevo, porque este está agotado”. El problema hoy, más que la infelicidad, dice, es la impotencia. “Nos sentimos incapaces de crear algo nuevo, porque el mundo está funcionando en piloto automático. Y nosotros, también. Hemos de repensar qué necesidades tenemos y cómo cambiar las cosas para cubrirlas. Es difícil porque creemos que somos víctimas de un sistema, cuando en realidad este sistema lo creamos cada día nosotros. Hemos de tomar conciencia de que somos creadores de nuestras vidas particulares y, en ese sentido, del mundo también”.
“Tú no te puedes conocer a ti misma sola, solo llegas a tu singularidad en relación con otros”
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Bardelás recuerda que las grietas vienen de lejos. “La Ilustración tenía la utopía de pensar que íbamos a comprender racionalmente el mundo en su totalidad. Ahora la ciencia se dado cuenta de que no, la física cuántica ha llegado a pensar que es más importante la relación que los objetos”, apunta. Y subraya que “el razonamiento independizado de la sensibilidad crea una idea de mundo que cumplimos, en lugar de estar viviendo la vida”. Como el arte conceptual, que, apunta, no genera emoción.
“Hay que superar la grieta entre racionalidad y sensibilidad. Y es lo que intento repensando palabras como amor, belleza o espíritu”, dice. En el libro advierte que hoy palabras que se dirigen directamente al sentido como felicidad, virtud, unidad, empatía, apenas se utilizan, y preferimos tóxico, negativo, afectividad. “Palabras que no nos afecten emocionalmente porque ya estamos tan alejados del mundo sensible que nos da miedo la emoción. Hay palabras que no hay que tener miedo a usar, como amor, que en realidad es una energía, genera las hormonas que te llevan a la felicidad. Para mí el amor es lo que surge a través de la belleza. Cuando desde tu intimidad eres capaz de llegar a la intimidad de otro, de un cuadro, de cualquier cosa, se genera la belleza, que no es una cualidad de las cosas, sino que es una emoción que surge del encuentro. Quieres quedarte ahí. El amor es ese deseo de estar ahí”, despliega.
Bardelás cree que hemos de replantearnos la subjetividad: “Ser subjetivo no significa tener opiniones, la subjetividad es el espacio de la intimidad donde está la singularidad. Y eso solo se puede conocer relacionándote con otros. Tú no te puedes conocer a ti misma sola, solo llegas a tu singularidad en relación con otros, en la acción. No es un nuevo paradigma lo que necesitamos, sino otra forma de sentirnos”. “Hoy vivimos en una construcción mental. En realidad no vivimos, porque la vida es otra cosa. Desde esa construcción mental la relación es imposible”, desgrana.
Y acaba esperanzada. Sobre la IA admite que “nos puede superar racionalmente porque tiene más datos y puede relacionarlos con mayor facilidad, pero el ser humano es mucho más que racional. La inteligencia estética y la emocional, nunca las va a tener”. Como editora, nota que hoy se está acabando la literatura del yo que reinaba en las librerías. Y cree que “estábamos peor en los tiempos en los que no éramos conscientes de lo que nos pasaba. Por estar confortables hemos vendido la vitalidad. Y ahora que la sociedad de bienestar está en peligro, aparece la pregunta. ¿Quiénes somos?”.
Justo Barranco
Periodista
Forma parte de la redacción de La Vanguardia · Barcelona.
Ver comentarios 3
Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.