Coincidiendo con los actos de conmemoración del centenario del nacimiento de Modest Cuixart (Barcelona 1925-Palamós, 2007), uno de los máximos exponentes de la vanguardia catalana de la segunda mitad del siglo XX y miembro fundacional del grupo Dau al Set, el Espai Thyssen de Sant Feliu de Guíxols homenajea a uno de los artistas más representativos de la posguerra en su nueva exposición, que se inaugura hoy.
La muestra, que lleva por título Vincles , contrapone obras de Modest Cuixart con las de algunos de los artistas que integran la colección Carmen Thyssen, con un peso destacado de la pintura catalana de los siglos XIX y XX, y permite rescatar del olvido pinturas de Cuixart que hacía hasta 20 y 30 años que no se habían expuesto. Algunas estaban guardadas en los almacenes de los museos y no habían tenido la oportunidad de ser exhibidas en Catalunya.
Las piezas de Cuixart dialogan con obras de Urgell, Meifrèn y Martí Alsina de la colección Carmen Thyssen
En esa idea insistieron ayer tanto la comisaria de la exposición, Pilar Giró, como la directora de la Fundació Cuixart, Sílvia Arnau. “La muestra permite sacar a la luz obras que hace muchos años que no vemos en una exposición y que merece la pena redescubrir”, subrayó Arnau. Entre las piezas que hacía al menos tres décadas que no participaban en ninguna exposición destacan Paleta de pintor (1952), Morfología ondulante (1947), que pertenecen al Museu d’Art Contemporani de Barcelona o Minuto particular (1964), una obra que proviene de una colección privada.
En concreto, la muestra reúne 54 obras, de las cuales 33 son de Modest Cuixart, y abrazan un amplio periodo, desde 1942 hasta 2007, año de su muerte. La mayoría de las piezas del cofundador de Dau al Set junto a Joan Brossa, Antoni Tàpies, Joan Ponç, Arnau Puig y Joan-Josep Tharrats han sido cedidas por la fundación que se erigió en su nombre. El resto de cuadros expuestos son de otros 18 artistas con obra en la colección Carmen Thyssen.
Sobresalen entre otros nombres los de Modest Urgell, Eliseu Meifrèn, Ramon Martí i Alsina, Jean-Baptiste Monnoyer y Joan Ponç, otro de los grandes exponentes de Dau al Set, de quien se expone Nocturno (1950), del futuro Museu Carmen Thyssen de Barcelona. Las obras dialogan entre ellas, ya sea porque comparten temática, tonalidad cromática, afinidades formales o conexiones materiales.
Por ejemplo, la Playa (s/f), una marina romántica de Modest Urgell, dialoga con la atmósfera onírica de El Pescador de lunas (1949), de Cuixart. O el cuadro Crepúsculo (1900) de Lluís Graner empatiza con Nínive (1991) de Cuixart por las formas y conceptos que se repiten en ambas obras.
La encargada de realizar ese juego expositivo ha sido la comisaria Pilar Giró, quien tuvo a Modest Cuixart de mentor cuando era estudiante de Historia del Arte y con quien trabajó durante más de veinte años. “Solía decirme: no busques nunca la univocidad, sino la unidad dentro de la diversidad”, explicaba ayer durante una visita con la prensa a la exposición. Esto es lo que ha querido mostrar en su propuesta, que se podrá visitar hasta el próximo 18 de octubre.
La muestra se cierra con una obra que realizaron mano a mano Cuixart y Giró. Se trata de un libro de artista, que fue la última pieza en vida de Cuixart. “Es un homenaje personal por todo lo que me dio”, afirmó la comisaria.
Algunas de las obras de Cuixart hacía treinta años que no se veían en una exposición
La actividad expositiva en el Espai Thyssen se completa este verano con otras seis exposiciones con obras del escultor Samuel Salcedo, la artista multidisciplinar Pepa Poch, la pintora Rosa Agenjo, la fotógrafa Eulàlia Ramon, la ceramista Montse Lozano y el colectivo Aleph i Estèsia.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.