01A veces las pequeñas audiencias pueden hacer mucho ruido, como la de ayer en el Mirador del Castell del Festival de Peralada, con 360 personas aplaudiendo a rabiar el trabajo de los bailarines de la compañía Käfig y de los músicos de Le Concert de la Loge, que habían bordado las  4 Danced Seasons  del coreógrafo francoargelino Mo urad Merzouki sobre música de Vivaldi.
02La pieza, que anoche hizo  sold out , se repite hoy en el mismo escenario.
03Mourad Merzouki regresaba a Peralada después de haber causado impacto ocho años atrás con su  Folia , otro ejemplo de sus creaciones de danza hip-hop y música barroca con la que contribuía a normalizar la a priori imposible alianza de estilos y épocas.
04Maridaje que a la postre está resultando muy atractivo incluso para teatros de ópera de primera fila.
A veces las pequeñas audiencias pueden hacer mucho ruido, como la de ayer en el Mirador del Castell del Festival de Peralada, con 360 personas aplaudiendo a rabiar el trabajo de los bailarines de la compañía Käfig y de los músicos de Le Concert de la Loge, que habían bordado las 4 Danced Seasons del coreógrafo francoargelino Mo urad Merzouki sobre música de Vivaldi. La pieza, que anoche hizo sold out , se repite hoy en el mismo escenario.
Mourad Merzouki regresaba a Peralada después de haber causado impacto ocho años atrás con su Folia , otro ejemplo de sus creaciones de danza hip-hop y música barroca con la que contribuía a normalizar la a priori imposible alianza de estilos y épocas. Maridaje que a la postre está resultando muy atractivo incluso para teatros de ópera de primera fila.
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Los siete bailarines de Käfig interactuaron con el vibrante violín del maestro francés Julien Chauvin
Los siete bailarines de Käfig se entregaron a la música de Vivaldi arropados en escena por los catorce intérpretes descalzos del ensemble barroco que lidera el director de orquesta y vibrante violinista francés Julien Chauvin, actuando en ocasiones con la danza. El programa intercalaba los movimientos de las Cuatro estaciones con otros must vivaldianos como la Sinfonía de L’Olimpiade , la Sonata para cello en la menor , el Concierto para 4 violines o el popular y alegre Concierto para cuerdas en Sol ‘Alla rustica’.
Este ensemble, que fue fundado en 2015 con la voluntad de recuperar un eslabón esencial de la historia musical francesa, esto es, el célebre Le Concert de la Loge Olympic que creó en 1783 por el conde de Ogny, demostró ayer que entre sus virtudes está la combinación de rigor musicológico y frescura escénica, lo que lo hace ideal para este tipo de montajes que proponen un diálogo entre el movimiento urbano y la clásica.
El maestro y vibrante violinista Julien Chauvin interactúa con la escena dancística Pere Duran / Nord Media
El frenesí polinizador y la joie de vivre de la Primavera y el Verano se hicieron sentir en esa fiesta de los sentidos que propone Merzouki (Lyón, 1973), una lectura potente, física y contemporánea que revalida la fuerza rítmica de la partitura, sus colores y su capacidad evocadora del fenómeno de la naturaleza.
Este espectáculo hay que entenderlo en el marco del tricentenario de Las cuatro estaciones (Merzouki lo estrenó en el 2023, cuando se cumplían 300 años exactos), pues propone otra manera de escuchar una obra tan popular y tan omnipresente en el imaginario colectivo, no ya de la cultura occidental, sino planetaria. La compañía que ya cumple tres décadas y que fue de las primeras en el mundo en integrar el hip-hop en el ámbito escénico contemporáneo ha hallado la forma de reactivar la escucha, de tomar distancia, de cambiar de punto de mira y perspectiva respecto a esta obra maestra de Vivaldi.
El chelo de Jérôme Huille.tuvo su momento de protagonismo Pere Duran / Nord Media
La acrobacia contribuye en este espectáculo a trabar una relación directa entre imagen y música que cada espectador incorpora a su manera. Y funciona mucho mejor que aquellos pasajes de mera danza contemporánea que más bien emborronan los virtuoso de la música. Es el sello Merzouki: combinar virtuosismo, humor, energía y una poderosa imaginación visual. Y algo de ello ha habido en los 31 espectáculos que ha presentado por 700 ciudades de 65 países. Merzouki y su troupe ya miran de frente a los músicos, entre los cuales merece atención, además del personalísimo Chauvin, el chelo de Jérôme Huille.
Peralada da fe de quiénes son los reyes del hip-barroco-hop.
Maricel Chavarría
Cultura
Es redactora de La Vanguardia desde 1989, responsable en los últimos años de las áreas de ópera, danza y música clásica para la sección de Cultura. Anteriormente se especializó en temas de igualdad entre sexos y solidaridad. Ha publicado series sobre la prostitución y la evolución de las costumbres sexuales. Nacida en 1967 en Tortosa, en la comarca del Baix Ebre, es licenciada en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona y en fotoperiodismo por el International Center of Photography de Nueva York
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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.