El festival fracasa con su propuesta poblada de imágenes digitales pero triunfa con un inédito concierto del dj Alle Farben en el escenario del Festspielhaus
Una escena de 'El oro del Rin' con escenografía creada por IA en el festival de Bayreuth Enrico Nawrath/Festival de Bayreuth
JM
Jordi Maddaleno
Cultura
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Actualizado hace 11 h Contrastado por la redacciónCómo lo hemos informado
Esta información ha sido elaborada por la redacción de La Vanguardia a partir de fuentes propias y verificadas.
01No hay edición del Festival de Bayreuth sin polémica, ni noche sin abucheos históricos en la Colina Verde.
02Superados los primeros diez días de la edición que celebra el ciento cincuenta aniversario de su fundación, y con todas las primeras funciones ya estrenadas, el Festspielhaus bulle entre un calor abrasador y la controversia.
03Es un verano especialmente cálido.
04Hay que recordar que en el interior del teatro no hay aire acondicionado y que los asientos de madera apenas cuentan con un mínimo acolchado en la base, todo sea por preservar la mágica acústica de una sala mítica.
No hay edición del Festival de Bayreuth sin polémica, ni noche sin abucheos históricos en la Colina Verde. Superados los primeros diez días de la edición que celebra el ciento cincuenta aniversario de su fundación, y con todas las primeras funciones ya estrenadas, el Festspielhaus bulle entre un calor abrasador y la controversia.
Es un verano especialmente cálido. Hay que recordar que en el interior del teatro no hay aire acondicionado y que los asientos de madera apenas cuentan con un mínimo acolchado en la base, todo sea por preservar la mágica acústica de una sala mítica.
El primer Ring completo con una nueva producción firmada por la inteligencia artificial, titulada RING 10010110. Del mito al código, ha resultado ser un completo fracaso tanto a nivel dramático como teatral. Si la nueva puesta en escena de la tetralogía de Wagner ya se presentó como un experimento tecnológico, consistente en proyectar sobre el escenario una sucesión de imágenes creadas mediante IA, el resultado no ha podido ser más vintage y trasnochado. La selección de imágenes, generadas en tiempo real a partir de una base de datos con todas las producciones del Ring vistas desde su inauguración en 1876 hasta la actualidad -bocetos, pinturas, escenografías, fotografías históricas del festival, etcétera-, se proyectaba sobre un gran ciclorama que cubría a los cantantes, por cierto, ataviados con un vestuario horroroso firmado por Pia Maria Mackert, en el que todos parecían cuervos desplumados.
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Sin apenas dirección de actores, pues la idea era que la IA cubriera y revistiera el drama operístico, los intérpretes se movían de manera mínima, abandonados casi por completo a su propio instinto teatral. El propio Marcus Lobbes, cabeza visible de la propuesta, y a la sazón intendente de la Academia para el Teatro y la Digitalidad en Dortmund, ni siquiera se considera director de escena, sino que se define como curator. Un papel más próximo al de un comisario de una gran exposición viva basada en la aplicación de la inteligencia artificial, acompañado por un equipo especializado en código creativo e IA.
El resultado estético, con cientos de imágenes en constante transformación, como una especie de acuarela viva, saturó al espectador y empachó de arbitrariedad icónica una historia que es puro teatro y puro drama, pero que terminó convertida en una interminable sopa de diapositivas de sorprendente y tediosa digestión.
En compensación, el éxito musical del maestro Christian Thielemann fue rotundo, por calidad y pedigrí wagneriano, muy por encima de un reparto correcto. Triunfó el maduro Wotan/Wanderer de un Michael Volle pleno de carisma; gustó la Brünnhilde, demasiado lírica, de Camilla Nylund, y arrasó el tenor de la casa, Klaus Florian Vogt, que volvió a batir récords en la historia del festival al cantar en las cuatro jornadas de la tetralogía, interpretando a Loge, Siegmund y Siegfried.
La música de Wagner salvó el experimento tecnológico, pues esta propuesta escénica ya ha sido anunciada como una producción concebida exclusivamente para esta edición del 2026.
Para auténtica aberración de los wagnerianos más ultras, Katharina Wagner sorprendió con la propuesta de abrir el escenario del Festspielhaus al reconocido dj alemán Alle Farben, quien pinchó música electrónica con puntuales mezclas de Wagner, en concreto La cabalgata de las valquirias, acompañada por un trompetista que interpretaba motivos inspirados en la icónica escena wagneriana. Como telón de fondo, la sala del Festspielhaus, iluminada como una discoteca, fue testigo de cómo más de mil quinientos asistentes bailaban en la parte posterior del escenario, espacio que habitualmente sirve como sala de ensayos para las óperas de Wagner.
Alle Farben hizo sonar ‘Berghain’ de Rosalía como explosivo guiño operístico a la posterior fusión con Wagner
Fue una noche de ambiente eufórico y triunfal en la que el público bebió, bailó y disfrutó de un acto mágico que reunió a numerosos asistentes ajenos al festival, en una poética apertura del templo wagneriano a la ciudad de Bayreuth. Las entradas, con precios en torno a los 25 euros, se agotaron en apenas tres días.
El dj Alle Farben pinchando sobre el escenario del Festspielhaus de Bayreuth LV
Al inicio de la actuación, Alle Farben hizo sonar Berghain de Rosalía como explosivo guiño operístico a la posterior fusión con Wagner. La artista barcelonesa también puede decir ya que su música ha sonado en el histórico festival de Bayreuth. Una propuesta artística arriesgada que bien podría tener continuidad en futuras ediciones gracias a la sorprendente respuesta del público.
Por último, cabe añadir a los éxitos musicales el del director granadino Pablo Heras-Casado con su hermosa lectura de Parsifal, en el último año de la también fallida producción de Jay Scheib. Tras varias temporadas en las que el público podía optar por utilizar gafas de realidad aumentada para complementar la experiencia escénica, este año la producción prescindió de ellas, sin explicación oficial alguna. La desaparición de este costoso y aparatoso dispositivo dejó al descubierto una propuesta que quedó reducida a una producción convencional más.
Heras-Casado, quien dirigirá en Bayreuth el nuevo Ring previsto para 2028, ofrecerá un avance exclusivo con la histórica gira de la Orquesta del Festival de Bayreuth y sus solistas por España, en unas fechas que quedarán grabadas en la historiografía wagneriana nacional: el 29 de agosto en el Palau de la Música Catalana, como clausura de la 40.ª edición del festival de Peralada; el 31 de agosto en el festival internacional de Santander, como clausura de su 75.ª edición; el 2 de septiembre en el teatro de la Maestranza de Sevilla y el 6 de septiembre en el Palau de la Música de València.
Una cita imperdible que acercará el mítico sonido de Bayreuth a los escenarios españoles.
JM
Jordi Maddaleno
Cultura
Forma parte de la redacción de La Vanguardia · Bayreuth.
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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.