Una historia que faltaba. Que se cuenta poco. La de las mujeres que también se contagiaron y murieron de sida. En la Zaragoza en plena transformación entre la muerte de Franco y mediados de los 90, una ciudad con su propia Movida. Una historia muy personal, la de la tía Paloma, ahora convertida en Clara en Las leopardas, la novela con la que Marta Borraz (Huesca, 1981) acaba de ganar el 22.º Premio Tusquets de Novela otorgado por mayoría por un jurado presidido por Antonio Orejudo y compuesto por Eva Cosculluela, Andrea Gumes, el editor Juan Cerezo y Francisco Serrano, ganador del Tusquets el pasado año.
“La historia está inspirada en mi tía Paloma, que murió cuando yo tenía 15 años y me marcó, porque me pilló en plena adolescencia, en pleno despertar sexual, con miedos, estigmas. La tristeza era complicada de gestionar. Y me pregunto cómo lo vivió ella, cómo lo gestionó. Hablé con mi familia, mi entorno, entendieron lo que quería hacer y me ayudaron a reivindicarla. Entender lo que le había pasado y por qué lo llevó con esa entereza. Era una mujer muy inteligente, preparada, divertida, y todos esos recuerdos hicieron que pudiera contar la historia de Clara”, cuenta Borraz sobre la protagonista literaria de Las leopardas.
Y explica que “la narración empieza de adolescente, ella se va de una zona del Pirineo a vivir a Zaragoza. Comienza a mediados de los años 70, cuando muere Franco y empieza a cambiar la sociedad, esa libertad, ese despertar. Adaptarse a esa libertad encontrada le cuesta a ella y a toda su generación. Esta es su historia, lo que le pasa con su familia, sus amigos, amores, y se incorporan otros personajes y es la historia de toda una generación de mujeres”. Y subraya que “el sida tiene mucho protagonismo. Hay mujeres que se contagian y lo diferente de esta historia es que no son heroinómanas. Se contagiaron y lo llevaron cada una como pudo y con los apoyos que tuvieron en sus familias y su entorno. Esto no se contaba. En mi casa tampoco se hablaba, el entorno de ella se enteró después de su muerte”.
Borraz, que reside en Barcelona desde hace más de dos décadas y trabaja como abogada y mediadora, reconoce que ha tardado 30 años en contar la historia de su tía Paloma, “en saber cómo la quería contar y si a ella le parecería bien. Es una historia íntima, y cuanto más íntima, más tienes que ficcionar”. Para hacerlo, ha podido hablar con amigos, entrevistar a la médico que trataba a estas mujeres en la planta 12 del Miguel Servet, a gente del mundo de la música, fotógrafos de la Movida zaragozana, escritores...
“He podido recrear esa época. Y las mujeres de mi familia han participado muy activamente en la novela. Mi tía mayor, enfermera, me contó todo el proceso hospitalario, los cuidados que le brindó hasta el final. Mi tía pequeña me contó la época anterior a la enfermedad, la Movida, los conciertos a los que iban, cómo eran de niñas, de jóvenes”, explica, y reconoce que los hombres de su familia “lo llevan de otra manera, he intentado encontrar un equilibrio, les dejé leer la obra y no me han censurado nada”.
El editor, Juan Cerezo, señala que es “una historia luminosa y reparadora” que cuenta la historia de unas mujeres, una generación y un país, y el presidente del jurado, Antonio Orejudo, insiste en la voz de Borraz, en su punto de vista, que sin dejar de abordar el drama lo ha hecho desde la ingenuidad, la alegría y el optimismo. “Nos sedujo cómo alguien puede contar algo tan terrible con alegría”, señala.
Quizá la medida de este grupo de mujeres potentes la da la portada del libro: la tía Paloma enfundada en un vestido con estampados de leopardo subida en unos troncos sobre un río en el Pirineo aragonés, cerca de Jaca, mirando al sol con gafas mientras se recoloca el pelo, segura, fuerte, llena de vida.
“Ella era un poco exhibicionista, estaría encantada de verse en ese portadón, le encantaba posar, tenía fotos desnuda. Era muy diva. Ser la protagonista de una novela, que salga en Tusquets y ganar el premio… vamos, esto va por Paloma”, dice Borraz entre aplausos de la prensa asistente al acto.

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Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.