01Estos son los estrenos que llegan a las pantallas de cine este 18 de septiembre: Por Jordi Batlle Caminal “Resident evil”, el popularísimo videojuego, entró en la gran pantalla con buen pie.
02Fue en el año 2002, en la película homónima de Paul W.
03Anderson protagonizada por Milla Jovovich, que tenía un “look” brillante y apreciable músculo narrativo.
04La carrera de Jovovich quedó esclavizada por la franquicia.
Estos son los estrenos que llegan a las pantallas de cine este 18 de septiembre:
↓ Vista de revisión · contenido bajo el muro (oculto en producción)
Por Jordi Batlle Caminal
“Resident evil”, el popularísimo videojuego, entró en la gran pantalla con buen pie. Fue en el año 2002, en la película homónima de Paul W. S. Anderson protagonizada por Milla Jovovich, que tenía un “look” brillante y apreciable músculo narrativo. La carrera de Jovovich quedó esclavizada por la franquicia. En los siguientes quince años, la actriz protagonizó cinco secuelas, de interés progresivamente menguante, aunque con alguna sorpresa inesperada: “Resident evil: Extinción”, dirigida por el a veces muy inspirado Russell Mulcahy, era una encantadora serie B fresca, alada y vibrante. Johannes Roberts intentó resucitar la saga hará cosa de cinco años y una serie posterior de Netflix la volvió a enterrar.
Fotograma del filme
Pero no definitivamente, porque las sagas de éxito nunca mueren del todo, siempre renacen de sus cenizas. Y aquí tenemos el nuevo “reboot”, ahora en manos de Zach Cregger, que no tiene nada que ver con todo lo fabricado hasta la fecha ni parece tener ningún sentido de fidelidad con respecto al videojuego. Lo curioso es que tampoco tiene que ver con “Barbarian” y “Weapons”, las dos (magníficas) obras precedentes de Cregger, que aquí parece haberse tomado un respiro, como quien se toma un refresco después de haber corrido una maratón. Su “Resident evil” es sencillamente divertimento en estado puro, sin pretensiones ni claves ocultas. Uno de sus principales aciertos es la configuración del protagonista (impecable Austin Abrams), un tipo corriente, de profesión mensajero, metido en una noche infernal y convertido en héroe a la fuerza. En los años ochenta lo podría haber interpretado Griffin Dunne. Y, sí: la película es lo que habría podido ser “¡Jo, qué noche!” si la hubiera dirigido Stuart Gordon y no Martin Scorsese. Una monumental ensaladilla “gore” compuesta de zombies, monstruos proteiformes, tripas, vísceras, líquidos disolventes indescriptibles, etcétera. Empieza con un simple atropello, en una noche muy fría y una carretera solitaria, y termina horas después en el hospital de la ciudad (Raccoon City, por supuesto) con un par de escenas apoteósicas en los ascensores y en el laboratorio de los “mad doctors” de rigor. Una fiesta para incondicionales del género, muy bien servida por Cregger, cineasta de raza.
Ejercicios de estilo En la zona gris (★★★✩✩) Dirección: Guy Ritchie Intérpretes: Jake Gyllenhaal, Henry Cavill, Carlos Bardem Producción: Reino Unido, 2026. 98 m. Acción.
Por Salvador Llopart
Una película de Guy Ritchie de los pies a la cabeza, aunque en este caso mandan más los pies que la cabeza. La violencia, los diálogos veloces, el humor inesperado y esa voluntad de complicar las cosas propia de este director, tan influido por Tarantino, están ahí, aunque con su acento, inequívocamente británico. En la zona gris no falta casi nada, salvo quizá lo más importante: el aura, como se dice en TikTok y ya decía Walter Benjamin; el aura de Guy Ritchie, ese no sé qué indefinido que hacía irresistibles películas como RocknRolla y Snatch.
En La Ilíada, ahora que se habla tanto de los clásicos griegos, cada muerto tiene un nombre, una procedencia, incluso una pequeña historia antes de caer atravesado por la lanza. En En la zona gris casi no tienen nombre ni los héroes. El mejor cine de Ritchie conseguía que, en medio de la locura, los personajes tuvieran vida propia. Aquí, sin embargo, son meras comparsas. Eso no impide que Jake Gyllenhaal y Henry Cavill, los protagonistas junto con Eiza González, cumplan con el papel asignado. Son una especie de cobradores del frac por otros medios; sicarios buenos, si tal cosa existe, especializados en recuperar lo que otros no quieren pagar. Sus instrumentos de trabajo son la extorsión y la amenaza y, llegado el caso, la violencia, aunque nunca nada es personal.
Imagen de 'En la zona gris'
El encargo que reciben pone en marcha una trama tan cerebral como artificial, construida alrededor de la preparación minuciosa de algo que después volverá a suceder, pero del revés. Es como asistir a un gran robo al tren antes incluso de que el tren haya salido de la estación. Carlos Bardem, acaso el mejor villano del cine español —después o junto a su hermano Javier—, está a la altura del empeño. Hay acción a raudales y el entuerto se resuelve con la habilidad que cabe esperar de Ritchie. Pero hay pocos momentos de emoción verdadera. En la zona gris es, en definitiva, un ejercicio de estilo. De estilo Guy Ritchie.
Pronóstico: invasión Tiempo de victoria (★★★✩✩) Dirección: Anthony Maras Intérpretes: Andrew Scott, Brendan Fraser, Kerry Condon, Damian Lewis Producción: Reino Unido, 2026 (101 min) Drama bélico
Por Philipp Engel
Todas las películas sobre el día D inciden, en algún momento, en el inestable clima del canal de la Mancha. Pero ninguna se había centrado en el hombre del tiempo que cargó con la responsabilidad de determinar si se darían las condiciones para el mayor desembarco de todos los tiempos. Ese peso cae sobre el siempre impecable Andrew Scott, rodeado de competentes secundarios en una producción con aroma a pieza de cámara de lo BBC, sobria y solvente, que logra generar tensión, pese al conocido desenlace.
Fotograma de 'Tiempo de Victoria', Anthony Maras, 2026Alex Bailey
Fracasa mejor Coyote vs. Acme (★★★✩✩) Dirección: Dave Green Producción: Estados Unidos, 2026. 103 m. Animación.
Por S. Llopart
Fracasa, inténtalo de nuevo, vuelve a fracasar. Fracasa mejor. Así es el Coyote, el personaje de dibujos animados que parece la encarnación cómica de la famosa frase de Beckett. Una caricatura incómoda en su caza infructuosa del Correcaminos, bip, bip. Película que combina la animación clásica de Warner con imágenes reales. Recordatorio más o menos conseguido de que los dibujos animados no tienen porqué ser siempre correctos, aunque sean tan necesarios como el Coyote. Y como Beckett.
La Catalunya mágica Tanit (★★✩✩✩) Dirección: Pep Garrido Intérpretes: Dolça Salvans Portell, Isabel Rocatti Producción: España, 2026 (108 minutos). Drama.
Por J. Batlle
A esta adaptación de un cuento de Núria Albó le falta fuerza, convicción y corregir un poco la dicción de las niñas cuando se insultan en el bosque. Pero, en compensación, ofrece, desde la clásica base del “coming of age”, un atractivo viaje a la Catalunya profunda. Profunda y sobre todo mágica: una tierra de brujas, de hierbas y plantas milagrosas, de creencias y supersticiones. En el personaje huraño que interpreta Isabel Rocatti está depositada toda esta cultura ancestral.
Inmenso Nighy Sus hijos (★★★✩✩) Dirección: Pablo Trapero Intérpretes: Bill Nighy, Imelda Staunton, Anna Geislerová Producción: Reino Unido, 2025. 119 m. Drama
Por S. Llopart
Esta película produce la misma sensación que ver, no sé, a Marlon Brando recitando la factura del supermercado. Grandísima interpretación de Bill Nighy, una de las mejores del británico, muy bien acompañado por Imelda Staunton. Todo el reparto, a las órdenes de Pablo Trapero, es de diez. Pero ¿la historia? Forzada, vacía, empeñada en complicarse la existencia. Un escritor egoísta y borrachuzo, Nighy, reúne a la familia para contarles un secreto... El secreto ya se lo contará él. Vale la pena ver Sus hijos solo por Nighy.
La protagonista es una joven mexicana que ya lleva más de dos años como sirvienta en un hogar acomodado barcelonés. Es muy profesional y buena persona, pero tiene un novio en México y un embarazo inoportuno en Barcelona que no sabrá cómo gestionar. Es cine social honesto, realista y bien enfocado en los detalles (plano del cuello de la camisa y la corbata, plano del vientre de la chica), pero con tendencia al subrayado (la escena del ascensor con Nora Navas es pura reiteración).
JB
Jordi Batlle Caminal
Cultura
Forma parte de la redacción de La Vanguardia · Barcelona.
Ver comentarios 3
Buen análisis, ayuda a entender el contexto de la noticia.
Se agradece el rigor y las fuentes contrastadas.
Excelente trabajo de la redacción, como siempre.